Real Madrid

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‘Tengo lo que quiero’

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Ser jugador de fútbol es un privilegio, pues todos lo son porque quieren. Cuesta pensar que un barrendero haya llegado a serlo porque era su sueño desde pequeño. Ser jugador de fútbol de un equipo grande todavía tiene más ventajas: no hablamos de los ceros extras en la nómina, ni de los garajes que llenan con coches de su propiedad; no, hablamos de posibilidades más mundanas, que cualquiera de la gente normal pondría en su contrato a la hora de firmarlo, aunque tuviera que bajarse el salario: elegir al jefe.

Eso es lo que han hecho los jugadores del Real Madrid. El club despidió a Ancelotti, la plantilla reaccionó con muestras de cariño hacia el técnico y de desacuerdo con la decisión del club. Desacuerdo que dio paso a caras largas con la llegada de Benítez. En los siete meses que estuvo el entrenador madrileño en el Bernabéu, ni un gesto de apoyo desde la plantilla. Ni fuera ni dentro del campo (lo más grave).

De repente, se va Benítez, llega una leyenda como Zidane (con el que la mayoría de la plantilla había trabajado en el primer año de Ancelotti, también conocido como el año de La Décima) y todo parece paz, armonía y felicidad. En dos partidos (los dos en casa), dos goleadas a Deportivo y Sporting. Pero no son los goles los que marcan el estado de ánimo (véanse los 10 goles al Rayo con Benítez en el banquillo), sino la sonrisa de los jugadores. Ahora salen al campo alegres, sin ataduras (¿acaso Zidane les deja libertad para no defender?) y con más entusiasmo.

 

No niego que hay algunos cambios entre el juego planteado por Zidane y el de Benítez, como por ejemplo que el francés propone laterales largos y sacar siempre el balón jugado desde atrás. Eso está claro. Pero los jugadores son exactamente los mismos. Si nos ponemos estrictos, comparando onces de gala, Isco ha sustituido a James y Carvajal a Danilo. Nada más. ¿Es eso suficiente para un cambio tan radical? 

No, la única diferencia es que ahora los jugadores han despedido a un jefe con el que no se entendían (queda claro después de sus declaraciones tras el partido contra el Sporting) y han contratado a otro al que admiran, respetan y obedecen. Ante la misma orden: “Baja a defender”, de uno pasaban y a otro le hacen caso. Son jugadores de fútbol de élite, tienen lo que quieren, incluso al jefe que quieren.

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