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También falló la última excusa para retener a Kaká

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REDACCIÓN– Hace aproximadamente un año, durante una Asamblea General de socios compromisarios, Florentino Pérez desmintió que el Real Madrid hubiera buscado acomodo a Kaká durante el verano, cuando ya había quedado meridianamente claro que el futbolista no regresaría a su mejor versión. Para refrendar esta confianza y sobre todo, para justificar la presencia de un jugador muy venido a menos en un club de la exigencia del blanco, Florentino se expresó en los siguientes términos: “Nos ha hecho ganar mucho dinero (…) Es un activo que ya está amortizado”.

Un año después, la historia ha dado un giro drástico, y pese a que el propio Florentino, en su tour por los múltiples medios españoles justo antes de su reelección como presidente, volvió a defender la dimensión económica y publicitaria de Kaká (65 millones de traspaso en 2009 y 12 brutos de salario durante las cuatro temporadas que ha vestido la camiseta del Madrid), el futbolista ha dejado de generar lo esperado en valores puramente económicos y esto, al final –junto a su ya mencionado y evidente declive futbolístico- ha acabado provocando su salida definitiva al Milan.

En una de las tiendas del Real Madrid (aunque ya pertenecen a Adidas) más relevantes y mejor posicionadas de España, por ejemplo, la camiseta de Kaká era ya el año pasado poco menos que un hijo de la obsolescencia salvo para los japoneses, uno de los pocos mercados en los que el brasileño mantiene su ‘tirón’. La prenda, que en el año de su llegada fue la segunda más vendida sólo por detrás de la de Cristiano (a razón de entre 80 y 90 euros la unidad), no estuvo entre las cinco más solicitadas el pasado curso, y durante este verano había caído en el más profundo de los olvidos, viéndose superada en ventas incluso por la del recién llegado Isco.

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Ni tan siquiera sus compatriotas han hecho fuerza en los últimos meses por él. Los brasileños tampoco tienen a Kaká por ningún héroe y de hecho, como por otro lado cabría esperar, prefieren serigrafiarse el número ‘7’ de Cristiano. De media, la citada tienda difícilmente vende más de diez camisetas a la semana. Esto, sumado a que el Real Madrid no controla las ventas de dichas prendas de manera individual, pone en jaque la teoría de que, al menos en lo que a este apartado se refiere (venta de camisetas), mantener al futbolista en plantilla haya salido rentable al club, que entre ficha, traspaso y primas ha gastado en él cerca de 150 millones de euros.

Junto a  otros términos (merchandising y cesión de derechos), Kaká sólo habría generado lo esperado durante su primer año. El punto de inflexión estuvo en el Mundial de 2010, un año después de fichar por el club blanco, cuando hizo aguas junto a Brasil –llegó justo a ser expulsado- y, al volver de sus vacaciones, decidió someterse a la operación de rodilla que firmó su defunción futbolística en Concha Espina. Algunas estimaciones a su llegada calculaban el retorno extrafutbolístico del jugador en torno a los 40-45 millones anuales, cifras utópicas habida cuenta del peso publicitario que Kaká ha perdido desde aquel año. De hecho hay que irse hasta el 79º puesto de la lista Forbes de deportistas con más ingresos del mundo para encontrarle, por detrás de futbolistas como Drogba, Torres, Rooney o Touré Yaya, estando valorados sus contratos por publicidad en poco más de 4 millones de euros anuales.

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