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Supertxapeldunak

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Sentado en la más pura definición de la palabra frente al televisor se le ponían los ojos como platos al ver a la gabarra pasear por Bilbao. Eran sus primeros días sin pañal, al menos por momentos, el jovenzuelo gateaba y se alzaba de puntillas, conseguía dar dos, tres pasos al frente. Activo, social y con hambre mucha hambre, siempre agarrado al biberón comunicaba sus necesidades con respuestas cortas y tajantes, era Aritz y estaba siendo presente de la consecución del último título del Athletic Club hace 31 años, era la Supercopa de España y por aquel entonces se convirtió en el primer equipo en ganar la Supercopa sin necesidad de disputar el torneo. Ésta vez, no fue así, ya que desde 1996 y para suerte de los vascos, el subcampeón de la Copa del Rey haría frente en la Supercopa al equipo campeón de Liga y Copa.

El Athletic consiguió levantar un título 31 años después, Supercopa conquistada con total merecimiento tras endosarle 4-0 al F.C.Barcelona en el partido de ida y resistir al sofocón inicial y dar ejemplo de como competir en el partido de vuelta. En la noche de ayer, tuvimos de todo pero por encima del resto de factores, hubo carácter. El Athletic plasmó a la perfección el guión previo al partido. Salió con intensidad, presión conjunta en todas las líneas acompañada de todo tipo de ayudas y concentración para anticipar y cortar. No estaban Iturraspe ni Mikel Rico para sustentar al equipo en el centro del campo pero fueron Gurpegui y un sensacional Beñat quienes dotaron al equipo del equilibrio necesario para permanecer juntos ante semejante embestida. Para sorpresa de muchos, dar una ápice de énfasis al trabajo defensivo de Beñat, muchos le reclamaban esto último para terminar de ser útil en los planes de Valverde y al término del tiempo reglamentario no hubo hombre sobre el campo que le faltase más aliento que al veterano melenas. También Balenziaga, inconmensurable el lateral que nada tuvo que ver con el jugador de la final de Copa. Soberbio tanto en defensa como en ataque llegando a zonas de centro con suma facilidad. Y luego, Aritz. Escandaloso como siempre. Él contra el mundo y la mayoría de veces gana él. Infravalorado, el delantero dio un recital por enésima vez sobre un terreno de juego. La bajó, o más bien la amortiguó y esperó, así una infinidad de veces consiguiendo dar el respiro necesario a sus compañeros. Finalmente tuvo premio. Por su parte, Luis Enrique complació a todos sus críticos y por obligación esta vez sí salió con todos. Once de gala menos una banda izquierda que flojeó por momentos al menos en la retaguardia por un Mathieu que se vio superado en todo momento por De Marcos y las coberturas de Eraso y Bóveda. A Messi no se le puede frenar pero sí limitar y eso hizo el Athletic, un trabajo coral que dio fruto en torno a los primeros 40 minutos de partido donde salvo un larguero tempranero de Piqué, el Athletic no acusó el sofocón inicial de las grandes remontadas. Mascherano y Piqué ya lo habían intentado en alguna ocasión hasta que el Jefecito al filo del descanso pisó el acelerador y decidió romper líneas con la pelota conducida, posteriori a ello, un centro de medido de Rakitic y un recurso más del abanico de Suárez cooperaron para que Messi redujera distancias y el Barça enfilara los túneles de vestuarios con la cabeza metida en el partido y con las esperanzas renovadas en el intento de remontada salvo algún jugador que se quedó mosqueado por la pérdida de tiempo de Gorka Iraizoz posterior al gol.

Con el comienzo de la segunda y el Athletic sabiendo que debía aguantar por segunda vez en una misma noche el arreón inicial a Piqué algo le picó y se despachó a gusto con el juez de línea que tras comunicárselo a Velasco Carballo, el jugador español acabó expulsado a las primeras de cambio. Tras la expulsión, mejoró el Barcelona, le vino bien la expulsión o al menos le sirvió para alterar el partido y generar unos minutos de caos y desorden que no terminaron por materializarse en goles. Con el paso de los minutos, el Athletic volvió a tomar la senda del control que no de la posesión. Eraso volvió a molestar y mucho, Balenziaga subía y bajaba y mientras tanto De Marcos como Susaeta ayudaban en labores defensivas como ofensivas. El reloj apretaba y el Barça cada vez lo tenía más complicado, Luis Enrique efectuó doble cambio dando entrada a Munir y Ramírez y acabó por matar al Barça. Si la expulsión de Piqué había matado al equipo culé, la retirada de Rakitic del terreno de juego termino por enterrarlos. A todo esto, la fatiga subía con el paso de los minutos y el Athletic llegaba con superioridad numérica a portería hasta que finalmente Aduriz echó el cierre al partido. Fue de rebote y tras fallo defensivo azulgrana. Tardó en llegar la sentencia y pudo ser mucho antes si Eraso hubiera estado más listo en la acción del primer tiempo, de todos modos, el gol subió al marcador con todo merecimiento. Tras ganarla la guerra al mundo, el rey de la selva tuvo premio, 31 años después de ver al Athletic por televisión, fue el actor principal de la victoria frente al Barcelona, 4 goles en una eliminatoria del hombre que todo lo aprende. El gol, como todas las cosas que adquiere un niño de 3 años, se va aprendiendo a lo largo de la vida y eso lo sabe aquel cachorro que reposaba frente al televisor con mucha hambre. Aritz, hombre clave de la eliminatoria. Iraizoz, superlativo en el partido de ida. Gurpergui, buen recurso ante las bajas y jefe  de máquinas. Valverde, llevo un plan a la perfección y pese al nerviosismo de su mirada y el reloj dio una muestra de como frenar al Barça de Leo. Son los únicos 4 hombres que vieron aquel Athletic campeón de 1984. A Valverde le era inevitable aguantar las lágrimas al término del partido. Cuatro hombres esenciales para desajustar la balanza inicial de la eliminatoria. Vieron la historia y hoy, son historia. Zorionak Athletic, Zorionak Bilbao!

Portada de Sphera del 18 de agosto de 2015

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