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Sueños de plata, gloria y occidente

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La modernización del fútbol provoca en el amante de la pelota de cuero una sensación contradictoria; como el estreno de una nueva película de tu saga favorita o el nuevo disco de tu cantante fetiche. Esa felicidad, esa ilusión con la primera noticia de un nuevo trabajo por venir a la par que un terrorífico miedo a perder la magia original. Una espada de doble filo, de Excalibur para quien sea capaz de extraerla de la piedra y beneficiarse de su poder o cerniéndose sobre la cabeza del inadaptado Damocles dando lugar a una secuela peor que El Padrino III.

El fútbol es el paradigma ideal de la modernización. A un solo click de distancia de cualquier partido del mundo. La tecnología ha mejorado, la realización televisiva, los balones, botas, estadios, el aficionado puede disfrutar de merchandising hasta la saciedad y se ha abierto hacia nuevos horizontes. No existen fronteras. Una revolución que, como la maquina de vapor, tiene sus consecuencias negativas. Estamos viviendo un “efecto Robin Hood” a la inversa en el que los ricos se hacen más ricos y los pobres más pobres. La diferencia entre clubes grandes y pequeños es más abrupta que nunca.

La explosión de los mercados asiáticos, los repartos televisivos y la dictadura de los petrodólares han reventado el mercado, dado lugar a “nuevos grandes” y convertido a los que ya había en gigantes. Es por ello que cuando David se rebela contra Golliat nos hace a todos tanta ilusión (véase milagro del Leicester). En España, el bipartidismo de FC Barcelona y Real Madrid se ha visto convertido en tríptico por los c****** del Atleti de Simeone y -generalmente- ocupan tres de los cuatro puestos de Champions de forma abusiva.

La clase media/alta se suele disputarse el último lugar de privilegio con equipos como Sevilla, Villarreal, Valencia y Dépor a principios de siglo o Athletic Club de Bilbao como habituales. Sin embargo, clubes como la Real Sociedad y Las Palmas osan poner en peligro su posición. Rebelarse y soñar con plata, con la Champions League y con la gloria. Como ya hicieron antes estos seis equipos de héroes:

RCD Mallorca, temporada  2000/01

Son Moix disfrutó, a pesar de comenzar la temporada de forma dubitativa, con Luis Aragonés en el banquillo y Samuel Eto’o en la delantera. Una relación de amor y odio entre dos genios que llevaron al conjunto mallorquín a la Champions League. Un equipo que en la jornada cuatro era colista y en la 36 era tercero. Una segunda vuelta sensacional gracias a los goles de Eto’o, la magia de Ibagaza, el desborde de Albert Luque y la seguridad de Leo Franco bajo palos. Y Luis, siempre Luis. Y su ganar, ganar, ganar y volver a ganar. Te seguimos extrañando, Sabio.

La eliminatoria previa a la Liga de Campeones enfrentó a los baleares con el Hajduk Split y tuvieron que esperar a la prórroga para cumplir el sueño. Pero lo hicieron, y ya esperaban Arsenal, Schalke 04 y Panathinaikos. El Mallorca terminó tercero de grupo, relegado a la Copa de la UEFA, pero Son Moix vivió inolvidables noches de magia culminadas con una victoria histórica contra el Arsenal de Thierry Henry. Ahora el club pasa por una situación complicada, pero está tratando de regenerarse y regresar a la élite del fútbol español.

Celta, temporada 2002/03

Miguel Ángel Lotina clasificó al Celta para Champions a falta de cuatro jornadas para finalizar el campeonato pero era un equipo que deleitó a todo Vigo desde el primer partido de liga. Sin una superestrella, los Luccin, Edú, Mostovoi, Gustavo López o Catanha terminaron cuartos por detrás de Real Madrid, Real Sociedad y Dépor.

En la ronda previa de Champions se enfrentaron al Slavia de Praga al que derrotaron por 3-2 en el cómputo global de la eliminatoria. Encuadrados con Milan, Ajax y Brujas -tres históricos- en el grupo, conquistaron San Siro con una victoria por 1-2 ante el equipo rossonero de Ancelotti, Kaka’ o Rui Costa y lograron el pase a octavos de final. El Arsenal fue demasiado rival pero el Celta se ganó el respeto de occidente.

Betis, temporada 2004/05

El Real Betis de Lorenzo Serra Ferrer fue un equipo temido en España. El golpeo de Marcos Assunção, la finta y el sprint de Joaquín, el gol de Oliveira, la calidad de Edú y el compromiso de los de toda la vida: Arzu, Capi o Dani. Una temporada extraordinaria en la casa verdiblanca.

La ronda previa de Champions los emparejó con el Mónaco, finalista no hace mucho, y la superaron por 3-2 tirando de casta y épica en el mítico Luis II del Principado. El sorteo, en cambio, fue su peor rival. Un grupo con el Chelsea de José Mourinho y su supremacía en la Premier, y el Liverpool de Steven Gerrard, vigente campeón de Europa. Superó a su rival directo por el tercer puesto, el Anderlecht, y el Manuel Ruiz de Lopera disfrutó de una victoria histórica ante el Chelsea con gol de Dani.

Osasuna, temporada 2005/06

Javier Aguirre hizo de Osasuna un club incómodo, siendo generosos con sus rivales, y convirtió El Sadar en un fortín cuasi inexpugnable. Un equipo muy sólido defensivamente y que nunca, por adverso que fuera el resultado o inverosímil el escenario, nunca dejaba de competir. La experiencia de Cruchaga y Puñal, la garra de Raúl García, el balón parado de David López, el desborde de Delporte y los goles de Savo Milosevic y Webó. Una cuarta plaza que no pudo aprovechar para clasificar a la fase de grupos por la -injusta (?)- regla del gol doble visitante ante el Hamburgo.

Málaga, temporada 2011/12

La inversión del jeque, ‘El Ingeniero’ Manuel Pellegrini, Santi Cazorla, Isco, Joaquin, Ruud van Nistelrooy, Willy Caballero, Baptista, Toulalan, Rondón… un equipo de ensueño en la Costa del Sol. Y un equipo que sirvió para quedar inmediatamente detrás de Real Madrid, Barcelona y Valencia. Una clasificación para Champions que, a la larga, paseó con honor el nombre del Málaga por Europa.

Y es que se fue Cazorla al Arsenal, pero Isco tomó su relevo, también se fueron Monreal o Rondón, pero Demichelis y Saviola llegaron y rindieron. Isco brilló desde la ronda previa, el Málaga ganó su grupo, incluyendo victoria en casa ante el Milan, se cargó al Porto el octavos y solo el Borussia Dortmund, a la larga finalista y que humilló al Real Madrid por 4-1, y su célebro gol en el descuento y en fuera de juego en el Signal Iduna Park evitaron que los malagueños pasaran a semifinales. En cualquier caso, historia viva del club andaluz.

Real Sociedad, temporada 2012/13

El relevo del Málaga en esta rebelión de los modestos lo tomó la Real Sociedad de Philippe Montanier. Un equipo con mentalidad ofensiva y calidad a espuertas en la zona de ataque; Agirretxe, Griezmann, Carlos Vela, Xabi Prieto. Tan solo lo superaron el Barça, el Madrid y el nuevo Atlético del ‘Cholo’ Simeone y Radamel Falcao, un nuevo grande.

La ronda previa de la Champions siguiente sirvió para consagrar a Antoine Griezmann como uno de los futbolistas con un futuro más prometedor, y no se equivocaban. La Real ganó en la previa por sendos 2-0 al Olympique de Lyon -club que rechazó a Griezmann en su infancia- con un soberbio tanto del francés de chilena que dio la vuelta al mundo. La fase de grupos deparó unos cruces complicados contra Manchester United, Bayer Leverkusen y Shakhtar y la Real terminó en última posición, pero el premio ya estaba conseguido. Dejando aparte la Real de Nihat y Kovacevic que casi gana la liga, un equipo increíble, el conjunto dirigido por Montanier es el espejo en el que Eusebio y la Real actual deben mirarse para ser ambiciosos y creer que se puede. Pese a la modernización de este deporte que tan solo se preocupa de los grandes.

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