Sevilla

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Steven N’Zonzi, fútbol a fuego lento

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Sí, todavía hay gente que sale a la calle con el cuello del polo subido o que analiza precios pensando en pesetas. En este estado anacrónico de cosas, no exento de cierta ternura, también hay futbolistas que aún dibujan círculos rojos sobre un mapa extendido mientras sus compañeros atacan el área rival con los dientes apretados y los isquiotibiales en tensión. Disfrutamos durante años de Pirlo, antes de verse atraído por los cantos de sirena de la Gran Manzana, que lo alejaron del radar, y cuando creímos extinguida esa raza tan peculiar, por Nervión asomó Steven N’Zonzi para consagrar su zancada limpia con un partido descomunal frente al Real Madrid.

A simple vista, hay muchas similitudes entre en N’Zonzi y Busquets, el jugador que seguramente mejor encarne esta forma pausada de entender el fútbol. Ambos son espigados, rondan el metro noventa de estatura y son contemporáneos del 88. Conectan con los defensas para iniciar el juego, se permiten lujos en ataque, y sobre todo mantienen al equipo equilibrado gracias a una capacidad de colocación elevada a don natural.

La parsimonia que rodea al francés se extiende más allá del campo. “Mi vida es muy aburrida”, llegó a afirmar en una entrevista al poco de llegar al club. También dijo que empezó a jugar al fútbol porque era lo que hacían todos los niños de su barrio, que es lo mismo que decir que empezó en esto porque sí, sin una vocación demasiado orientada. N’Zonzi aterrizó en Sevilla procedente del Stoke City en el verano de 2015 con un perfil más ofensivo, asentó los valores españoles superando un cuadro de salmonelosis causado por una tortilla de patata en mal estado y le expulsaron en su debut frente al Málaga. Solo el paso del tiempo le ha ido solidificando en la medular del Sevilla. Ya es incuestionable en el once. Siempre a fuego lento. Fidelidad por encima de todo.

“N’Zonzi es increíble. Hoy fue un pulpo”, dijo Sampaoli después del encuentro de Liga contra el Madrid. Esta analogía zoológica del entrenador argentino ensalza una de las virtudes de N’Zonzi, la recuperación, pero soterra un dato que muestra el desempeño multitarea del francés: es el tercer futbolista de la Liga que más pases acierta, solo superado por Koke y Roque Mesa. Es la correa de transmisión de un Sevilla que, espoleado por el espíritu extenuante que proyecta Sampaoli desde el banquillo, en ocasiones se olvida del centro del campo, sobreexplota las bandas y convierte los partidos en una guerra sin cuartel. Quizás ayuda el hecho de pensar que detrás hay un escudero (no solo Sergio) que difícilmente reventará el tensiómetro.

Siempre me han atraído estos futbolistas, capaces de pontificar sobre cómo se juega a esto de la pelotita desde la sobriedad más absoluta. Por eso la irrupción de N’Zonzi en el esquema de juego de un equipo tan pasional como el Sevilla, dentro de un ecosistema con latitudes tan distintas, es un homenaje a la disidencia desde el sosiego. Resulta entrañable.

Y no, esta opinión no está en absoluto condicionada porque N’Zonzi me lleve salvando el gaznate varias jornadas en el futmondo. Bueno, o quizás sí… Siempre fui un hombre de contradicciones.

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