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Hacer un Bradbury, significado de éxito

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Doing a Bradbury (hacer un Bradbury) es una expresión para señalar un éxito inesperado o una victoria accidentada. La expresión nació en Australia a causa de un héroe nacional, Steve John Bradbury, campeón de patinaje de velocidad sobre pista corta. Fue el primer australiano en ganar una medalla de oro en unos juegos olímpicos y accidentada o no, su vida cambió, gracias en parte al hacer un Bradbury. Su historia merece ser contada.

Bradbury llegó a las olimpiadas de invierno en 2002, celebradas en Salt Lake, con 29 años. Sin pena ni gloria se había ganado un hueco dentro del combinado nacional tras una serie de buenos resultados a lo largo de la década de los 90′. Tras sufrir un terrible accidente en el 95 un patinador le pasó por encima y le hizo un corte en el muslo del que tardó en recuperarse año y medio. Perdió varios litros de sangre y fueron requeridos 111 puntos de sutura. La mala suerte solo había hecho que empezar. En el 2000, sufrió de nuevo un accidente en competición. Al intentar esquivar a un contrincante caido, tropezó y cayó contra la barrera y se fracturó 2 vértebras. Los doctores y su entorno se temían lo peor, su retirada parecía cerca.

Steve para nada se rindió, confió en si mismo y se preparó para competir en la prueba de velocidad de los 1000 metros individual. El logro de hacer acto de presencia en semejante competición, ya era de talla mundial, aún así el australiano con paso firme y decidido avanzó hasta los cuartos de final. Hasta aquí parecía decir la realidad. En su cuadro, competían, Apollo Ohno, el favorito local y Marc Gagnon, el campeón mundial. Participaban cuatro y solo dos podían avanzar. Tras caer uno de los tres y descalificar a Gagnon, Bradbury estaba en la semifinal. Nadie se lo podía creer.

 

En semifinales se enfrentaba al campeón olímpico Kim Don-Seung, de Corea, al multimedallista olímpico Li JuaJun, de China y al canadiense Mathew Turcotte. Si las probabilidades en cuartos eran mínimas, aquí eran nulas. Pero otra vez, el resto de participantes volvieron a chocar y Bradbury se coló en segundo lugar. Steve estaba en la final. Ináudito.

Una serie de rocambolescas acciones le hicieron llegar a la gran final. Si de participar ya era un premio, estar enfrentándose al estadounidense Ohno, al cual ya vió en cuartos de final, al coreano Ahn Hyung-So (triple medallista de oro en Turín 2006), Li y Turcotte en la gran final, era sinónimo de éxito rotundo. La final fue pura rivalidad, escasos centímetros separaban a unos y otros mientras que Bradbury se rezagaba cada vez más hasta quedar a 15 metros de distancia de la cabeza.  En la última curva, la suerte se volvió a aliar con el curtido Steven, un destino azaroso y caprichoso quería cerrar con buen final. Los combatientes que peleaban por el oro mundial chocaron en la última curva, Bradbury los consiguió esquivar y cruzó en primer lugar. Era el primer australiano en conseguir un oro mundial. Algunos lo califican como el oro más injusto de la historia pero que más da, la historia y su entorno no podían cerrar el cuento con mejor final. El invencible Bradbury era héroe nacional.

Tal fue así que en su país natal, Australia, las autoridades decidieron sacar sellos con su cara. Además en 2007  le fué otorgada la medalla de la Orden de Australia. El patinador tras esta hazaña, decidió retirarse dejando su legado en la categoría de oro mundial. Leyenda.

Vídeo completo aquí:

 

Vídeo con impresiones de Bradbury

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