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Stefan Effenberg, polémico y estrella a partes iguales

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En esta penúltima semana del año, el capítulo de Tú Eliges iba dirigido a jugadores que han entrado en la historia de la Bundesliga por las amonestaciones. El protagonista elegido por vuestros votos fue Stefan Effenberg, que es el futbolista que más tarjetas ha visto en la historia de la liga (121), siendo también el que más amarillas recibió (114). Las otras opciones a elegir eran: Jens Nowotny (el futbolista más veces expulsado); Marcel Titsch-Rivero (el jugador expulsado en menos tiempo); y Mame Biram Diouf (que fue expulsado a los 12 minutos de un partido).

A Stefan Effenberg le acompañó la polémica dentro y fuera de los terrenos de juego. Su puesto en el campo estaba en el centro y, fuera de él, muchas veces en portada. Effenberg nació en la ciudad de Hamburgo, pero nunca jugó en el HSV, sino que lo hizo en otro club de la ciudad, más pequeño, el SC Victoria Hamburg, club que actualmente en la Oberliga Hamburg, una 5ª división. El Victoria Hamburg fue uno de los fundadores de la Federación Alemana allá por el año 1901. Un histórico. Pero nunca llegó a jugar en el equipo más importante de la ciudad. Su destino siguiente fue el Borussia Mönchengladbach, en 1986, pero no llegó a ser visible en el primer equipo hasta un año más tarde. Y no fue una aparición fugaz o residual. El joven Stefan debutó de la mano de Wolf Werner. No tuvo oportunidad con Jupp Heynckes, pero claro, era un recién llegado y participaba más en las otras categorías del club. Werner le hizo debutar en la última jornada de la primera vuelta de aquella 87-88, saliendo al campo a falta de cuatro minutos, sustituyendo a Christoph Budde. A partir de ahí, se convirtió en jugador titular durante gran parte de la 2ª vuelta. Lo suyo fue llegar y besar el santo.

Effenberg, 1995 | Getty

Tres años en el Gladbach le bastaron para crecer como futbolista e ir a más en lo que a números se refiere, lo que le valió el traspaso al Bayern München en 1990, el verano en el que Alemania conquistaba Italia y se proclamaba campeona del mundo. ¿Quién era el entrenador del Bayern el año que llegó Effenberg al equipo? Pues, el mismo que dirigía el primer equipo del Gladbach cuando Stefan fichó por los Potros, Heynckes. Stefan compartió vestuario en su primera temporada bávara con Brian Laudrup, Jürgen Kohler, Olaf Thon y un joven Christian Ziege. Su estreno con el conjunto bávaro en la Bundesliga no pudo ser mejor. Era el estreno de la temporada 90-91 y el Leverkusen visitaba Münich. Un gol de Ulf Kirsten estuvo cerca de dar la victoria a los visitantes, pero un penalti pitado a siete minutos del final a favor de los locales sirvió para rescatar un punto. El lanzamiento desde los once metros lo hizo “el nuevo” y quedó en la historia como el primer gol del Bayern aquel año.

Stefan Effenberg jugó durante seis años (divididos en dos etapas) en el Bayern München. Con ellos ganó tres Bundesligas y una DFB Pokal, además de la Champions League y la Copa Intercontinental. También jugó en dos etapas para el Borussia Mönchengladbach, tras haber jugado dos años en la Fiorentina. Su etapa en el Bayern fue la más exitosa pero, con los bávaros, también vivió una de las noches más tristes de su carrera. Jugaron la previa de la Champions ante un equipo serbio, el FK Obilic. Effenberg abrió el marcador en la ida y el partido acabó con 4-0 para los alemanes. El pase a la fase de grupos estaba casi garantizado. En la vuelta, en Belgrado, fue Matthäus el autor del gol de los de Baviera, que finalizaron con empate y se llevaron la eliminatoria. El sorteo deparó en los grupos un par de rivales muy complicados y uno teóricamente asequible: FC Barcelona, Manchester United y Brondby. Curiosamente, la única derrota del Bayern en aquella fase fue en el debut, ante el equipo teóricamente más débil del grupo (2-1). Finalizó como líder y su rival en la siguiente ronda fue el Kaiserslautern, club que la temporada anterior le había quitado la Bundesliga. En aquella eliminatoria no hubo color. El Bayern se impuso con un global de 6-0. Stefan marcó el 2º en la ida y el 1º, de penalti, en la vuelta.

En semifinales esperaba el Dinamo Kiev de un tal Andriy Shevchenko. El club ucraniano llegó al minuto 43 del encuentro con una ventaja de 3-0 a favor, con dos goles del que, años después, fue delantero del AC Milan. El Bayern recortó distancias antes del descanso y Effenberg consiguió dejar la diferencia a un gol cuando el partido estaba inmerso en el último cuarto de hora. Al final los alemanes pudieron empatar y dejar sobre las cuerdas al Dinamo. A los muniqueses les bastó un gol de Basler para pasar a la final de Barcelona. Allí esperaba el Manchester United, club con el que habían empatado los dos partidos en la fase de grupos. Pero en esa ocasión era diferente. La final, en el Camp Nou, comenzaba muy bien para Effenberg y compañía. Un gol de Basler en el minuto seis les ponía por delante en el marcador. Y así fue hasta el minuto 90.

Lo peor llegó en el descuento de la segunda parte. Una final de las que más se recuerdan. Solskjaer y Sheringham, que no habían sido titulares en la final, marcaron en dos jugadas a balón parado y le dieron la final a los ingleses, dejando a los jugadores del Bayern München, Stefan entre ellos, desolados y sin el título. El fútbol se la devolvió en 2001 a Effenberg y compañía. Llegaron a la final tras eliminar al United en cuartos y luego al Real Madrid en semifinales, para vérselas con el Valencia en la gran final. Hubo que esperar hasta la tanda de penaltis para conocer al campeón. Lo importante para nuestro protagonista es que fue él el autor del gol bávaro en aquella final, que finalizó con empate a un gol. Aquel tanto se lo marcó a Santiago Cañizares, desde el punto de penalti, a poco de empezar la 2ª mitad. Ese de 2001 era el primer gran título de la carrera de Stefan Effenberg, coronado con el triunfo de la Intercontinental meses después, ganando al Boca Juniors de Bianchi en la prórroga, aunque el futbolista nacido en Hamburgo no pudo estar en aquel encuentro.

Hasta ahí los grandes hitos de la carrera de Stefan “El Tigre” Effenberg, a los que hay que sumar el subcampeonato de la Eurocopa de 1992 en Suecia y el premio individual de la UEFA en 2001, coronándole como Mejor Jugador del Año. Hasta ahí, como decimos, todo bien. Pero Stefan Effenberg tuvo el foco, taambién, fuera de los terrenos de juego. Para empezar, remontándonos al año 1991, cuando el Bayern tuvo que jugar contra el conjunto irlandés del Cork City en la 1ª ronda de la Copa de la UEFA, comentó a los medios que uno de los jugadores del conjunto rival, Dave Barry “era como su abuelo”. Effenberg tenía, por aquel entonces, 23 años y Barry, 30. En la ida, ambos jugadores marcaron para sus equipos, dejando un 1-1 para la vuelta en Münich. Y esa no fue su primera gran polémica. A finales de los 90, cuando compartía plantilla con Thomas Strunz, ambos casados con sus respectivas esposas, se descubrió que tuvo un affair con la esposa de su compañero y, tras ambos divorciarse, iniciaron una relación.

Effenberg, 1992 | Getty

Líos con la justicia, declaraciones malsonantes sobre algunos de sus compañeros, críticas a la gente alemana sin trabajo y malos gestos hacia la afición son algunas otras perlas que dedicó, durante su carrera como futbolista, el polémico Stefan Effenberg que, en 2004, colgó las botas siendo jugador del Al-Arabi Sports Club de Catar y tras un paso de una temporada por el Wolfsburg. De ahí, a la televisión, a comentar partidos. Tuvo también una experiencia corta en los banquillos. Duró poco más de cuatro meses como entrenador del SC Paderborn, club que había estado hace pocos años en la 1.Bundesliga y que ocupaba las últimas plazas de la 2ª división. Tras dos victorias consecutivas al inicio de su etapa en el Paderborn, una goleada en contra frente al Borussia Dortmund seguida de malos resultados y una sospecha de que no contaba con la licencia necesaria para poder entrenar finalizaron con la destitución y, pocos meses después, el descenso del club a la 3.Liga.

Durante su carrera, prácticamente desde el inicio, Stefan dio que hablar. Se aprovechó de las circunstancias en el Borussia Mönchengladbach para asomar la cabeza y luego ya todo vino rodado. Es un personaje con mucho carácter y eso lo ha dejado ver desde los inicios de su carrera. Por eso se ganó el apodo de “El Tigre”, un apodo que comparte con otros futbolistas. Así fue la carrera de Steffen, un hombre polémico, pero a la vez muy buen futbolista. 

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