Real Oviedo

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Sporting-Oviedo: 5228 días

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18 de mayo de 2003. El Real Oviedo vence al Sporting en el Nuevo Carlos Tartiere por 2-1. Los goles corrieron a cargo de Geli y Oli para los carbayones y de Villa para los rojiblancos. Quién podría imaginar que transcurrirían 14 años, 3 meses, y 19 días para que ambos equipos volvieran a verse las caras en partido oficial. Mucho tiempo, muchísimo, para el que es uno de los derbis más importantes y emocionantes del fútbol español. En esos 5228 días la vida ha dado muchas vueltas para ambos equipos.

 

Quienes peor lo han pasado sin duda han sido los hinchas oviedistas. Aquella victoria ante el eterno rival fue una de las pocas alegrías que se pudieron llevar. El equipo acabó la temporada en vigesimoprimer lugar y descendió a 2ªB. Para rematar la faena, las denuncias por impagos de unos cuantos jugadores provocaron que el Real Oviedo diese con sus huesos en Tercera División por primera vez en su historia.

Sumado en una crisis económica terrible, las instituciones de la capital de Asturias decidieron que lo mejor era refundar el club a partir de otro equipo ovetense que jugaba a escasos metros del Tartiere: el Astur Club de Fútbol. Dicha escuadra cambió de nombre por el de Oviedo Astur Club de Fútbol, con colores y escudo casi idénticos a los del Real Oviedo. Esta decisión no gustó ni a los socios del Oviedo ni a los del Astur. El mayor apoyo social que tuvo el Oviedo de toda la vida hizo que finalmente el Astur recuperase su identidad en 2007.

El Oviedo consiguió sobrevivir a duras penas gracias a jugadores como Diego Cervero, que se convirtió en el símbolo del equipo durante su etapa más oscura. Una era que empezó en un desgraciado 2003, año que fue rematado con la trágica muerte en accidente de tráfico del jugador Armando Barbón a los 19 años.

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El conjunto azul ascendió a Segunda B en 2005. Fin a dos años conociendo los campos más humildes del Principado de Asturias que la afición no quería volver a repetir. Sin embargo, en 2007 el Oviedo regresó a Tercera, esta vez por (des)méritos deportivos. Para intentar volver (el Volveremos se convirtió en el lema del oviedismo en aquellos años), la directiva oviedista contrató al Lobo Carrasco como entrenador. Con el ex del Barça en los banquillos, el Oviedo consiguió su tercer título del Grupo II de la Tercera División. Pero el batacazo (4-1) en el partido de ida del Playoff de ascenso ante el Caravaca y la tensa relación preexistente técnico-prensa-afición dieron como resultado la destitución del Lobo.

Mientras el Oviedo fracasaba en sus intentos de volver a la élite, el Sporting volvía a Primera División diez años después. Pero no fue un camino de rosas, ni mucho menos. Los dos grandes equipos asturianos atravesaron a la vez graves problemas económicos. Tan mal estuvo la cosa que hasta se llegó a plantear (aunque nunca pasó de mera especulación) la fusión de Sporting y Oviedo para crear un Real Asturias.

Con su centenario a pocos años vista, el Sporting también vio de cerca la desaparición. La venta de David Villa al Zaragoza en 2003 ayudó a aliviar la situación económica, pero aun así el conjunto rojiblanco tuvo que acogerse a la Ley Concursal en 2005. Sobre el césped, a excepción de la temporada 2003-04 (el llamado por la afición “año del casi ascenso”), Gijón vio a su equipo deambular en mitad de la tabla prácticamente siempre. El consuelo había que buscarlo en ver al eterno rival jugar contra el Sporting B un par de veces al año.

 

La travesía del Sporting por el desierto llegó a su fin en 2008, de la mano de Manolo Preciado. Diez años después, El Molinón iba a recibir a los Barça, Valencia, Real Madrid, etc. La progresión del equipo fue ascendente y tuvo su momento culmen en la temporada 2010-11, cuando fue el tercer conjunto menos goleado de la categoría (por detrás de los dos grandes) y el único que no perdió ante los cocos de aquel año: Barcelona, Madrid, Valencia y Villarreal. La victoria en el Bernabéu ante el Madrid de Mou fue la guinda al pastel.

El principio del fin del Sporting de Preciado fue la no renovación de Diego Castro, el jugador con más calidad de la plantilla. “No es Di Stefano”, alegó en su momento José Fernández, máximo accionista del club. Fernández se convirtió en el blanco de las iras de La Mareona, máxime tras el descenso de 2012 y tras conocerse que la deuda, al contrario de lo que se prometió, había aumentado. La paz social a orillas del Piles había terminado.

Llegamos al 2013. Diez años después de que ambos clubes atravesaran la mayor crisis de su historia, el Oviedo estaba estancado en Segunda B y el Sporting volvía a Segunda y con una deuda enorme. Ese año, los ovetenses entraron otra vez en la UCI. Necesitaban una ampliación de capital de casi dos millones de euros para evitar la desaparición. Gracias a una increíble movilización de la afición en redes sociales se captaron más de 20.000 accionistas en países de todos los continentes. En plena campaña, el humorista Dani Martínez y el periodista (y reconocido oviedista) Paco González en el programa Tiempo de Juego telefonearon a Carlos Slim, en ese momento el hombre más rico del mundo, para ver si estaba interesado en comprar el equipo. Y así fue: poco tiempo después, Slim adquirió el Oviedo a través del Grupo Carlo, liderado por su yerno. Por primera vez en décadas, el conjunto de la capital asturiana iba a gozar de estabilidad deportiva, social y económica.

28 kilómetros al norte, el Sporting se vio privado de poder realizar fichajes debido a su deuda con Hacienda. Las fichas más altas tuvieron que hacer las maletas y a Abelardo no le quedó más remedio que tirar de los chavales del filial. Nacía así el Sporting de los Guajes. Un equipo que parecía destinado a pelar por la salvación y que terminó firmando una de las campañas más brillantes de la historia de Segunda, con sólo dos partidos perdidos. Un gol del Lugo en Girona en el descuento del último partido liguero hizo posible un ascenso impensable. Pocos días antes, el Oviedo había logrado el ansiado ascenso a la categoría de plata doce años después de su caída a los infiernos. La idea del regreso del derbi de Asturias se pospondría al menos un año. Lo mismo sucedió en 2016 con la salvación del Sporting y el no ascenso carbayón. Pero en Eibar, apenas un año después, el cuadro sportinguista certificó su tercer descenso en la Era Fernández. Lo que hacía un lustro era casi impensable volvería suceder: el primer equipo del Sporting y el Oviedo iban a compartir categoría catorce años después. “El Principado de Asturias es más que un sólo equipo. La vida a muchas vueltas“, dijo Cervero en la celebración del ascenso de su equipo a 2ª B en 2009.

9 de septiembre de 2017. Un derbi de verdad. Nada de seudoderbis Sporting B-Oviedo ni miniderbis entre filiales. Real Sporting vs Real Oviedo. Es el regreso de un choque que se echaba de menos y que ojalá la temporada que viene se repita, pero en Primera División. El fútbol lo necesita. Asturias lo necesita.

 

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