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SPAL, 50 años de espera

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Tres refundaciones después, la Società Polisportiva Ars et Labor (abreviado SPAL) ha vuelto. Y seguramente sin haberlo planeado tan a corto plazo. Pese a ello –y para alegría ferraresa– con la derrota por 2-1 (le bastaba con igualar el resultado del Frosinone), el conjunto estensi ha regresado 50 años después a la Serie A en el que era su tercer match-ball. Medio siglo después, que se dice pronto.

Con unos 130.000 habitantes, la ciudad de Ferrara (Patrimonio de la Humanidad en 1995 por su estilo y material arquitectónico) vive estos días inmerso en una burbuja de felicidad gracias al ascenso. Un milagro -son uno de los equipos con peor valor de mercado- que ya les gustaría haber logrado a sus rivales más próximos de la región de Emilia-Romagna: ni Parma, ni Cesena, ni Reggiana o Módena estarán entre los mejores. Muchos, probablemente, ni en la Serie B.

Pero no todo han sido alegrías para la afición spallini a lo largo del tiempo. Sin irnos más lejos, este histórico club fundado en 1907 –subcampeón de la Coppa Italia 1961/62, a costa del Napoli; y entrenado en el ’77 por el único Balón de Oro español, Luis Suárez- ha estado desde 1968 sin pisar la primera división transalpina. Tiempo en el que ha intercalado periodos malos y no tan malos por las categorías más infernales del Calcio, refundaciones mediante. Y es que hasta 2016, la SPAL no regresó a la Serie B, habiéndola disputado por última vez en 1993.

Entre medias, en 2012, la entidad biancazzurra cayó a la Serie D (entonces 5ª división del fútbol italiano), hecho que coincidió con la última refundación del club. A partir de ahí, todo fue a mejor: la Serie D se convirtió en 4ª división por la reorganización de la FIGC del sistema de ligas; en 2014 logró el salto a la Lega Pro (3ª) y en 2016 a la Serie B (2ª). Así, casi sin tiempo para asimilar la vuelta al profesionalismo, la SPAL se ha topado de bruces con otro ascenso, esta vez a la Serie A.

Y detrás del éxito de la SPAL sobresalen tres nombres: el del presidente Walter Mattioli y el de los Colombarini, Simone y Pietro. Mattioli, ex-jugador del Voghiera, club amateur de la provincia de Ferrara, fue durante 25 años presidente de la Giacomense, club con el que se fusionó la sociedad spallini en su refundación de 2012. Del mismo modo, al organigrama directivo de la nueva entidad entró a formar parte la familia Colombarini, dueña de la Giacomense y a posteriori de la SPAL.

Walter Mattioli a Corriere dello Sport: “Los Colombarini han estado magníficos. Hace tres años no parecía haber ninguna otra salida que la desaparición de la SPAL tras consumarse la segunda quiebra en siete años. Era el fin de un club fundado en 1907 con 21 presencias en Serie A y campeones de la talla de Capello, Bagnoli, Reja, o Massei. Entonces llegaron los Colombarini. Ellos sentaron las bases del nuevo club. Juntos hemos jurado que no puede haber más problemas económicos y escándalos contra la SPAL“.

Con trabajo riguroso y sin cometer errores del pasado (en muchas épocas se gastó más de lo que se tenía, hubo presidentes condenados por evasión de impuestos, etc.), la nueva directiva del club ha llevado a la SPAL a tocar el cielo futbolístico 50 años después. En parte también, gracias al trabajo de Leonardo Semplici, defensa desconocido en su etapa de jugador -que compaginó con la de comerciante-, que finalizó su carrera en el Grosseto. El salto a los banquillos le fue mejor, en cambio. Comenzó su carrera como técnico, apenas un año después de colgar las botas, en el modesto Sangimignano (uno de sus ex-equipos), para un año después mudarse al Figline. En total coleccionó tres ascensos en cinco años, y tras un breve paso por Arezzo y Pisa llegó para entrenar al filial de la Fiorentina, club de su ciudad natal en el que se mantuvo hasta 2014 logrando grandes resultados: una Supercoppa primavera en 2011, varias 2ª plazas en liga y finalista de la Coppa primavera en 2014.

Tales éxitos le permitieron dar el salto a un club con ambiciones de retornar a la élite. Con 49 años y tras tres años dirigiendo a la SPAL, cuenta con dos ascensos que han permitido al conjunto biancazzurro pasar de jugar en Lega Pro a hacerlo en la máxima categoría. Esta temporada, el conjunto ferrarés ha destacado por jugar con un definido 3-5-2 (re-convertido a 5-3-2 en fase defensiva) que le ha permitido consolidarse como uno de los equipos más fiables atrás, a la par que goleador. El equipo no brilla, no enamora, pero sí compite y gana con solvencia.

Todo marcado con el sello motivacional de Semplici, que ha ido convenciendo a la plantilla a lo largo de la temporada de que el objetivo no era salvar la categoría sino ascender, vistos los resultados que se han ido cosechando. Sobretodo en casa, donde la SPAL se ha hecho fuerte sacando la mayoría de puntos en forma de victoria en el estadio Paolo Mazza, construido en 1928 y reformado en los ’50 cuya capacidad de poco más de 8.000 espectadores exigirá una ampliación de aforo, además de algunos retoques para acoger partidos de la Serie A.

Componentes clave de la SPAL

Futbolísticamente hablando, ha destacado bajo palos Alex Meret, guardameta de 20 años cedido por Udinese y titular indiscutible en la Sub-20 italiana que ya ha sido convocado con la absoluta en una ocasión y que apunta a fichar por alguno de los grandes del país. En la zaga, la línea de tres que ha estado a un nivel magnífico todo el curso ha sido la formada por los veteranos Michele Cremonesi (29) y Nicholas Giani (31 y capitán) junto al joven Francesco Vicari (22), que en su momento formó parte de las categorías inferiores de la selección azzurra.

En la medular han sobresalido Mariano Arini -criado en las canteras del Napoli y la Roma- y Pasquale Schiattarella; además de Manuel Lazzari en el interior derecho. Pero si hay alguien del que no nos podemos olvidar es de Mirco Antenucci, experimentado delantero de provincias con una dilatada carrera en el Calcio y de cuyas botas han salido una veintena de goles esta temporada entre Serie B y Coppa Italia.

Es el ascenso inesperado de un equipo confeccionado, en primera instancia, para luchar por objetivos más modestos pero que ha terminado superando a transatlánticos de la categoría como el Hellas Verona, el Frosinone o el Carpi, equipos recién descendidos de la Serie A y cuyos presupuestos son los más altos de la Serie B. Se puede hablar de milagro. Pero lo cierto es que es una realidad. ¡Bentornato in A, SPAL!

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