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Sólo el Celta da cariño a los exiliados azulgrana

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REDACCIÓN – A menudo salir de casa para buscar suerte fuera no sale como quisiera el que vuela: y el Barcelona no iba a ser una excepción. Hasta la fecha, han sido muy pocos los canteranos culés que han encontrado fuera la presencia –no digamos ya el éxito- que se les había negado de azul y grana, situación que esta temporada se está agravando con una excepción, la de Rafinha y Fontás en el Celta, donde están entrenados por Luis Enrique, técnico con pasado culé y que sonó para sustituir a Tito Vilanova en su día, aunque el Barcelona no llegó a hacer una proposición formal.

Andreu Fontás se ha hecho fijo en Vigo. Ha disputado enteros los cuatro partidos de Liga que el Celta ha jugado esta temporada, y su readaptación a su rol natural de central, donde destacara en las inferiores del Barcelona. Así, el todavía joven (23) defensa recupera el latido tras pasar un año para olvidar en Mallorca, donde apenas disputó 13 partidos (el 19% de los minutos), y en una posición de mediocentro en la que a menudo se veía superado.

Rafinha, hijo del que fuera célebre celtista Mazinho, campeón del mundo con Brasil en 1994, también está gozando de minutos con el club olívico una vez se llevó a cabo su cesión desde el filial del Barcelona. El brasileño, en el que no pocos tienen depositadas grandes esperanzas, ha jugado ya 212 minutos repartidos entre los cuatro partidos (dos como titular y dos como suplente), en los que incluso se ha permitido el lujo de marcar un gol.

En el otro extremo hay otros futbolistas con marca eminentemente azulgrana que no están dando nada de sí: los casos más visibles son los de Marc Muniesa y Gerard Deulofeu en el Stoke y el Everton respectivamente, ambos de la Premier. El primero ni siquiera ha debutado en liga y reduce su aportación a la eliminatoria de League Cup ante el Walsall de la League One (la 2ªB inglesa); Deulofeu, a priori más prometedor, tampoco está contando de momento para Roberto Martínez. Ha jugado seis minutos en Premier (entre dos partidos), aunque como Muniesa, tuvo el partido completo –y marcó- en la League Cup ante el Stevenage, también de la tercera categoría del país.

Tampoco les está yendo mejor a Thiago Alcántara y Bojan Krkic en el Bayern y el Ajax. El primero, apuesta personal de Pep Guardiola, sólo ha jugado 177 minutos oficiales desde su fichaje, en gran parte por lesiones y dolencias (en la actualidad se encuentra de baja, y ya se perdió un partido de liga al comienzo por fiebre), pero estando en plenitud de facultades sólo jugó un partido completo, el de la Supercopa alemana ante el Dortmund que acabó con derrota bávara por 4-2. Lo de Bojan pinta peor: titular al comienzo con el Ajax, no terminó ninguno de sus primeros cinco partidos y ya en el sexto, ante el Zwolle, fue suplente. Huelga decir que no ha marcado.

Otros ‘refugiados’ de perfil algo más bajo, como Riverola, Miño o Jeffrén, también están probando en sus pieles lo duro que puede llegar a resultar buscarse las habichuelas: los dos primeros, en el Mallorca, cuentan a duras penas, si bien es cierto que el portero, Miño, ha jugado los últimos tres encuentros tras empezar como suplente y estar el año pasado a la sombra de Dudu Aouate. Jeffrén, machacado por las lesiones, tampoco ha encontrado su sitio en el Sporting de Lisboa, club al que fue vendido en 2011 y en el que ha jugado desde entonces sólo 25 partidos. A favor tienen su juventud y el aval de haber salido de una cantera que ha estado en boga en los últimos cinco años: en contra, el dicho: lo que mal empieza…

[Toda la actualidad sobre el Barcelona, en @FCBSphera]

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