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Sobre Radamel Falcao y la importancia de no rendirse

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El 22 de enero del 2014 Falcao sufriría una rotura del ligamento interior cruzado de la rodilla izquierda. Rotura que lo dejaría fuera de las canchas varios meses y lo haría perderse la copa del mundo que se disputaba en Brasil ese mismo año.

La carrera de Radamel Falcao García se partiría a la mitad, aquel trágico día cambiaría la vida del ‘tigre’. Pero es bien sabido que tus caídas y derrotas no te definen, lo que te define es como te repongas de estas. Y Radamel tiene el no rendirse como segunda naturaleza.

Con mucho esfuerzo logró recuperarse de su lesión, y cuando lo hizo decidió cambiar Mónaco por Manchester. El ‘tigre’ iba cedido al United con la intención de mostrar que todavía tenía las garras intactas y que podía volver a su mejor versión, esa que vimos en el Atlético del Cholo. Esa con la que se proclamó como el mejor nueve del mundo. Pero tristemente no fue así, la irregularidad y las molestias físicas hicieron que su paso por Manchester fuera más bien para el olvido.

22 de enero de 2014, el día que Falcao se rompió | Getty

Pero ‘el tigre’ se merecía una segunda oportunidad en Inglaterra y esta vez sería el Chelsea el que le tendiera la mano. Sin embargo la historia se repetía y ‘el tigre’ no podía mostrar su valía en Londres. Todos (o por lo menos en su mayoría) lo daban por acabado, pensaban que ‘el tigre’ había olvidado como cazar, había perdido el olfato. Pero como bien dije antes Falcao es de los que no se rinden, de los que trabajan día a día para lograr su objetivo.

‘El tigre’ lo sabía bien, Inglaterra no era lugar para él. Si quería continuidad debía volver a Mónaco. Un Mónaco que era muy diferente al que el dejó hacía ya dos años, esta vez era un Mónaco con un proyecto ya más formado, un equipo joven y talentoso, pero al que le hacía falta un líder. Alguien con experiencia y criterio, y que fuera capaz de guiar a sus compañeros. Justo el lugar ideal para Falcao, un tigre que aunque ha perdido algunos detalles que tenía en su época de mayor lucidez, recuperó lo más importante, su esencia, ese olfato, ese instinto asesino en el área que solo aquellos que nacieron con un don tienen. Radamel volvió, nunca se rindió, y aunque la cuesta fuera cada vez más alta nunca agacho la cabeza. Y es que a la adversidad hay que mirarla a los ojos y enseñarle quién manda. Y eso hizo Falcao, le mostró al mundo que aunque cayera mil veces, mil veces se iba a levantar.

Y es que los números lo respaldan, 16 goles y tres asistencias en 19 partidos jugados. ‘El tigre’ reina en el Principado y parece que su reinado va ser largo y provechoso

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