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Slim Borgudd: Batería de ABBA y piloto de Fórmula 1

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Sin duda hablar de Slim Borgudd es hablar de un tipo con una biografía peculiar. Claro está que este bonachón sueco de larga melena rubia y ojos claros nunca fue protagonista, pero al menos siempre estuvo rodeado de los mejores. Su carrera musical comenzó con la banda Made in Sweden, aunque pronto se pasaría al rock sinfónico con Solar Plexos. Fue en este periplo donde conoció a Björn Ulvaeus, miembro de ABBA, con quien establecería gran amistad y que, años después, le pediría a Borgudd que tocase la batería con el famoso grupo sueco. Para entonces Slim ya había apostado por su carrera automovilística, destacando a ratos en la Fórmula 3000. De todos modos, era una oportunidad que no podía pasar. Ser batería de ABBA no solo podría beneficiar a su carrera musical, sino que también sería un apoyo a su carrera como piloto.

Para 1981 Borgudd estaba en Fórmula 1 con el decadente equipo ATS motorizado por Ford-Cosworth. Poco cabía esperar de una dupla equipo-piloto que estaba lejos de los Piquet, Prost, Villeneuve o Reutemann que dominaban la época.  En la primera carrera, en San Marino, el resultado fue aceptable. Slim al menos logró clasificarse para la carrera, aunque fuese como último, y hasta cruzó la línea de meta el domingo en decimotercera posición, a tres vueltas de Piquet y como último piloto de los que habían logrado cruzar la meta. Algo no muy espectacular, pero todo un éxito al lado de las cuatro eliminaciones consecutivas que el bueno de Borgudd sufrió en la preclasificación en las cuatro siguientes carreras. En Silverstone las cosas iban a cambiar un poco. ATS mejoraba algo, e incluso Slim lograba una 21º posición de salida, superando con un colchón de medio segundo la temida preclasificación, en la que cayeron pilotos reputados como Mansell o Warwick. En la salida, Borgudd aprovechó un accidente para ganar posiciones. Después de la descalificación de Elio De Angelis, el sueco se colocó décimo en la vuelta 26, y aún faltaba más de media carrera. Las posiciones parecían estabilizadas cuando, con una gran maniobra, Borgudd pasa al mexicano Rebaque y se pone noveno. Después, una auténtica criba mecánica que afecta a Rosberg, Andretti, Patresse y Arnoux. Slim se coloca quinto, aunque Rebaque le devuelve la pasa mandándole a la sexta posición en la que termina. Y eso supone un punto. Slim Borgudd, el batería de ABBA que, a falta de patrocinadores, decoraba el coche con simbología de su propio grupo ha conseguido puntuar en la Fórmula 1.

 

 

La temporada no siguió muy bien, patentando que lo de Silverstone fue un dulce espejismo. Solo en Holanda consiguió terminar otra carrera, siendo décimo, y a final de año dejó el equipo y, parecía, que la Fórmula 1. Pero seguiría una temporada más, 1982, gracias a su fichaje a última hora por Tyrrell, un equipo de relumbrón venido a menos. Ese año sería su Waterloo. ABBA se disolvió con los dos matrimonios que lo componían peleados, y Tyrrell lo despidió después de solo tres carreras en las que su mejor resultado fue una séptima posición. La falta de patrocinios, y de apoyo de su grupo, hundió la carrera de Borgudd. Después de dejar la Fórmula 1, a Slim se le pudo ver por Le Mans, por la Fórmula 3 e incluso en las carreras de camiones, donde ganó el título de Track Racing Cup en 1995, poco antes de retirarse definitivamente con 51 años.  A sus espaldas, una reputación de artista renacentista, dominador de muchas artes y con tanto ritmo como velocidad en sus venas. Slim Borgudd, batería de ABBA y piloto de Fórmula 1.

 

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