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Simona Halep y la maldición del número uno

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En una época tan convulsa dentro del ranking WTA, con infinidad de movimientos semanales dentro del top ten, muchas son las aspirantes a alcanzar el ansiado número uno mundial. Con el US Open a la vuelta de la esquina, las mejores raquetas del tenis femenino se preparan para la batalla definitiva, la que definirá quién merece liderar el circuito. ¿Será, por fin, Simona Halep la elegida?

La rumana es una de las ocho jugadoras (junto a Garbiñe Muguruza, Elina Svitolina, Karolina Pliskova, Caroline Wozniacki, Johanna Konta, Svetlana Kuznetsova y Venus Williams) que llega al último Grand Slam de la temporada con posibilidades de conquistar la cima del ranking WTA, pero no una cualquiera. Simona Halep es la aspirante por excelencia. De este gran plantel de tenistas, la de Constanta es la que más veces ha tenido, en este 2017, el cetro mundial a su alcance y, por consiguiente (y desgraciadamente para ella), la que más veces lo ha dejado pasar.

La eterna finalista

Hasta en cuatro ocasiones ha podido Halep lograr este año lo que nunca antes una jugadora de su país habría conseguido: ser la mejor tenista del circuito, la número uno del mundo. Lo tuvo al alcance por primera vez en Roland Garros, en aquella final ante la sorprendente Jelena Ostapenko que, con sus misiles desde el fondo de la pista, le arrebató cualquier opción de un plumazo. Después volvería a tenerlo a tiro en Eastbourne, pero de nuevo cayó antes de lo previsto (cuartos de final ante Wozniacki).

En su tercera oportunidad (en Wimbledon), en la que parecía ser la definitiva, como suele alentar el dicho popular, también se quedó a las puertas. Tras las derrotas de la por aquel entonces número uno Angelique Kerber (ante Muguruza) y de la mayor aspirante al trono Karolina Pliskova (frente a Magdalena Rybarikova), a Halep le valía con llegar a semifinales para ser número uno. Sin embargo, la rumana volvió, una vez más, a quedarse a un paso del ansiado cetro mundial.

No sería la última. En Cincinnati, después de facturar un excelente torneo en el que no perdió ni un solo set, Halep volvió a fallar en el partido definitivo. Una final ante Muguruza en la que el espectacular juego de la rumana no apareció(6-1 y 6-0 para la española) y, con ello, tampoco las opciones de alzarse con el número uno.

El US Open de los sueños

Así pues, Halep llega al US Open con dos objetivos, o dos sueños, bajo el brazo que se le están resistiendo sobremanera: conseguir el escurridizo número uno del mundo y lograr ser campeona de un Grand Slam. El primero de ellos está, una vez más, al alcance de su mano. La rumana, que ya lo ha dejado pasar en cuatro ocasiones este año, depende de sí misma en Flushing Meadows para agarrar definitivamente el primer puesto de la clasificación WTA. Es decir, que Halep será número uno si es campeona en el major estadounidense.

Pero además, si atendemos a los números, la de Constanta está de suerte porque es la jugadora, de las ocho que aspiran al cetro mundial, que más posibilidades tiene de hacerse con ello. Dentro de las cábalas, combinaciones y posibles escenarios que podrían tener lugar en el torneo americano, la mayoría de ellos son favorables para la rumana. Incluso en el peor de los casos, es decir, que Halep pierda en primera ronda, ésta tendría aún posibilidades de ser número uno.

Eso sí, siempre que se dieran los siguientes condicionantes: que Muguruza también cayera en primera ronda, que Svitolina no alcanzara las semifinales ni Pliskova la final y, además, que ni Venus, ni Kuznetsova, ni Konta, ni Wozniacki se alzaran campeonas del Grand Slam.

De esta forma, a pesar de que el último Grand Slam de la temporada (y en general los majors) no es de los torneos que mejor se le dan a la rumana, la oportunidad que se le está presentando en esta edición es, verdaderamente, de oro para acabar con la maldición que parece estar acompañándola. Es el momento de Simona, la ocasión perfecta para romper con el papel de actriz secundaria y, por fin, dar un doble golpe en la mesa, uno con el trofeo del US Open y otro con el cetro de número uno.

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