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Silencios que lo dicen todo, palabras que no dicen nada

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La verdad es que ya hace días que quiero escribir sobre esto. Una vez hallado un poquito de orden interior en lo referente al caso, quería transmitir mi punto de vista sin dejarme dominar por la pasión y la subjetividad. Además, había una razón que (hasta hoy) me detenía: el deseo que tenía de esperar a que todo acabe para poder realizar un análisis completo, de principio al fin. Pero ya no he podido más. Y cuando uno no puede más, no sabéis hasta qué punto se agradece tener un espacio como este. Un espacio donde poder expresar tus ideas y que lleguen a la gente.

Me he visto en la necesidad de ‘pasar a la acción’ tras presenciar la difícil rueda de prensa que se han visto obligados a afrontar Javier Mascherano y Gerard Piqué nada más llegar a Washington DC, en plena gira de pretemporada. La exposición a la que el club ha sometido a dos de sus pesos pesados es surrealista y difícil de entender, ya que tuvieron que ser los primeros en hablar y reconocer que hay un ‘caso Neymar’. La comparecencia estuvo prácticamente monopolizada por este tema y se desarrolló en un evidente clima de incomodidad, con los jugadores intentando frenar la insaciable avalancha de preguntas de los periodistas, necesitados de informaciones de primera mano que (y aquí viene lo grave) ni Neymar ni el club han sido capaces de dar.

 

Silencios

Neymar Junior, junto con su padre y (qué lástima) representante, han optado por una estrategia conservadora. Han partido de la base de que el silencio es la mejor respuesta, y eso no ha hecho nada más que incrementar la preocupación del aficionado. Estamos hablando de una afición que solo pide una declaración contundente de Neymar (Junior o Senior), pero lo único que ha encontrado son mensajes ambiguos en las redes sociales. Una afición que le ha defendido a pesar de todo lo que ha ido saliendo, pero que solo se han encontrado con noticias de reuniones de O Pai en París. Una afición que celebró el tuit de Piqué y esperaba ansiosa el de la confirmación por parte de Neymar, pero que solo ha encontrado inquietantes silencios. Silencios que lo dicen todo, más allá de como acabe este tema.

Y es que no es un tema que vaya a ser difícil de olvidar, aunque Neymar acabe quedándose en el equipo. La quietud mostrada por el jugador y su entorno ante todo lo que se ha dicho, sumada a la movilización que ha supuesto el hecho de tener que convencerle desde varios frentes (compañeros, afición, directiva) de que lo mejor para él es seguir en el club, puede dejar tocada la mágica relación que hasta ahora tenía el astro brasileño con la parroquia culé. Solo hace falta ver los comentarios y respuestas a algunas de las últimas publicaciones de Neymar para darse cuenta de algo ha cambiado, de que hay un sector al que le ha molestado su pasividad. El hecho de que haya tenido serias dudas y (peor aún) la sensación de que pueden repetirse cada verano hacen que mucha gente se plantee hasta qué punto vale la pena este arrastre al que se está viendo sometido un club como el FC Barcelona.

No han sido tan inquietantes como los de Neymar, pero sí igual de significativos, otros silencios que se han producido a lo largo de la semana. Con la posible marcha del ‘11’, la junta directiva blaugrana afronta uno de los mayores problemas a nivel deportivo de su mandato. Ni siquiera este asfixiante contexto ha sido suficiente para que el presidente o algunos de sus directivos dejaran de acogerse a la gastada táctica del ‘aquí no pasa nada’ a la hora de reconocer la realidad del problema, una estrategia totalmente desacertada y que provocó que Piqué y Mascherano tuvieran que salir a partirse la cara por el club en rueda de prensa. Pero lo más desesperante de sus actuaciones es la utilización de mentiras y argumentos ineficaces para tratar de tranquilizar al aficionado.

 

Palabras

Las dos únicas declaraciones de la junta sobre este asunto han sido a cargo de Jordi Mestre y Josep Maria Bartomeu. El primer afirmó que “Neymar se quedará al 200%”, la cual cosa es mentira porque ayer sus compañeros reconocieron que el brasileño tiene dudas. Aunque se acabe quedando, no es admisible salir a hablar de la continuidad de Neymar de forma tan rotunda cuando es evidente que el jugador no piensa lo mismo.

El presidente, en cambio, optó por la afirmación “Neymar no está en venta”, que es tan categórica como estéril. Se está hablando de que hay un club que quiere efectuar el pago de la cláusula de rescisión, por lo que la capacidad del FC Barcelona para decidir si se realiza dicha venta o no queda anulada, pasando a ser una cuestión entre jugador y club comprador. Así pues, desde la junta no se está dando el mensaje adecuado, el mensaje que necesita el aficionado. Se está transmitiendo un mensaje vacío, sin valor alguno, supeditado a la decisión final de jugador y representante. Unas palabras que no consiguen transmitir más que el temeroso silencio al que se ven forzados.

Casi nadie contaba, a estas alturas, con este frente abierto en el FC Barcelona. Lo que empezó como un rumor de la prensa hace poco más de una semana, ha acabado derivando en un problema que ahora mismo se antoja capital para la planificación deportiva del club: la marcha de Neymar como un escenario más que posible, con las consecuencias deportivas, tácticas y económicas que conlleva.

Sí, se está hablando de la marcha de Neymar da Santos Silva Junior. La marcha del sucesor: el que está (o estaba) llamado a recoger el testigo de Lionel Messi cuando éste abdique como rey del fútbol actual y del barcelonismo en particular. Un jugador con unas cualidades innatas para la práctica del fútbol y que las ha sabido llevar a la élite, traduciéndolas en goles y títulos allá donde ha jugado. El que es, sin ningún tipo de duda, el jugador más desequilibrante, inverosímil y surrealista que se puede ver dentro de un terreno de juego. Y por lo visto, también fuera de él.

LEER MÁS: Neymar, estás a tiempo

Querido Ney, habla ahora o calla para siempre.  Es el momento y el aficionado lo está esperando. Solamente tú puedes desbloquear esta situación, para bien o para mal. Y por favor, solo te pido una cosa: que tus palabras nos transmitan aún más que todo lo que nos ha transmitido tu silencio de estos días.

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