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Sevilla FC, la puerta al paraíso

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Joaquín Caparrós, entrenador del Sevilla FC durante cinco largos años comparecía en rueda de prensa para dar por finalizada su etapa como entrenador sevillista. El técnico de Utrera, vaticinaba con un “no sé si voy a poder” un momento superando por las emociones. Finalmente, Jesús Gómez, jefe de prensa del club ante la inoperancia del entrenador por razones obvias, era el encargado de leer el comunicado con el que el técnico ponía punto y final a su etapa como entranador sevillista durante cinco años (2000-2005).

“Este es un momento muy difícil para mí, porque voy a pronunciar las palabras más difíciles de toda mi carrera deportiva después de tomar la decisión más complicada de toda mi carrera Me voy porque creo que he cumplido un trabajo y es el momento idóneo para dejar el Sevilla FC. He cubierto un período de cinco años en este club y me siento muy orgulloso de lo que todos juntos hemos logrado hacer”

Con lágrimas en los ojos y la voz entrecortada ponía fin a su estancia en el Sanchez Pizjuán mientras que la sala de prensa le despedía con una sonora ovación entre sonrisas y lágrimas. Con un grito final de “¡Sevilla Forever!” se ponía fín a un ciclo mermado en la recta final; una, por el adelantamiento en las últimas jornadas del Betis en la clasificación y dos, por una no tan buena relación de entendimiento entre entrenador y presidente. Con esto, Caparrós rechazaba la extensión de contrato propuesta por el conjunto hispalense, fichando por el Deportivo de la Coruña y Monchi es aquí, cuando comienza a crear un proyecto campeón, un equipo formado por hombres y no por nombres.  Con las ventas de Baptista y Ramos al Real Madrid, Mochi hacía caja y conseguía un beneficio de 41 millones de euros. Con esto llegaban los refuerzos; Palop, Dragutinovic, Kanouté, Maresca, Luis Fabiano y Saviola. Hombres más que nombres que acabarían siendo piezas fundamentales de un Sevilla campeón.

 

Temporada 05/06: Año del Centenario y primero de muchas y bonitas cosas

Siendo año del centenario y primero post-caparrós, fue el año donde comenzaron a fraguarse los sueños, cuando uno despierta, frota con fuerza y comprende que es una realidad. Año en el que los sueños se convierten en materia. A lo largo de la temporada, a destacar de heroico, se consiguió ganar a Madrid y Barcelona en feudo sevillista. Se acabó el campeonato doméstico en quinta posición con los mismos puntos que el cuarto, Osasuna. Pese a no clasificarse para la próxima edición de la Champions League, el Sevilla mantenía el nivel exigido en las últimas temporadas y conseguía clasificarse para la próxima edición de la UEFA. Durante el curso, inmerso en dicha competición, acabaron siendo líderes del Grupo H y posteriormente eliminaron a Lille y Zenit en fase eliminatoria.

El conjunto sevillista se enfrentaba al Schalke 04 en las semifinales, último escalón antes de la ansiada final. Con una eliminatoria con el cómputo global de 0-0, el partido se iba a la prórroga con el Sevilla como local en el Ramón Sánchez Pizjuán. De lleno en el tiempo extra, el electrónico señalaba el minuto 100 de partido en un partido donde la fatiga empezando a reinar y con un Sevilla alocado, la pausa ya no existía y el desorden era cada vez mas común. Con un toma y daca en el apartado de las recuperaciones, en una de ellas, el Sevilla pudo dar avance a su juego y dar oxígeno a la pelota, abriendo a banda derecha donde se encontraba el pequeño dieciséis, Jesús Navas. En uno de los múltiples centros del niño de los Palacios, un centro pasado que parecía no encontrar rematador acabó en la bota izquierda de Antonio. El balón tomaba contacto con la bota izquierda y entonces comenzaba a dibujar un trazado circular, con la curva mínima exigida para acabar siendo perfecto y entonces poder saltear las múltiples barreras que separaban al Sevilla de la final. La empaló Puerta, decía Jesús Alvarado. El balón entró, Antonio abría el luminoso y con ende conseguía abrir el cerrojo, abría la puerta del paraíso y el Sevilla certificaba que estaría en Eindhoven. En el año del centenario, se cumplía el sueño eterno. La gente cantaba y cantaba, ya no quería nada más. El Sevilla FC estaba en la final de la Copa de la UEFA.

Llegó Eindhoven y Sevilla se vestía con sus mejores galas. Traje de luces, arte y oficio. Juande al mando y once hombres al campo. Palop; Alves, Escudé, Javi Navarro, David; Navas, Martí, Maresca, Adriano; Luis Fabiano, Saviola. Todo llegaba en su primer momento. En el primer año de Juande Ramos y año del Centenario. Eindhoven acogía por primera vez una final europea y ambos equipos tanto Sevilla como Middlesbourgh debutaban como finalistas en una final europea. En la primera parte, la conexión brasileña, Alves-Luis dio luz al primer gol del encuentro tras un centro preciso de Daniel, Luis Fabiano remachaba al fondo de las redes sin nada que hacer para el portero rival. Palop evitando el empate en el inicios del segundo tiempo acabó haciendo al Sevilla más fuerte. Finalmente, Maresca por partida doble y Kanouté apuntillando ponían fin a una noche primeriza y mejorada en cuanto a materia y escenario que tanto sevillista hubiera soñado en tiempos pasados. El Sevilla conquistaba su primera Copa de la UEFA y lo hacía tras imponerse por 4-0. Un resultado abundante y más en una final que demostraba la confianza e ilusión con la que venía este equipo.

Temporada 06/07: Palop, capitán y héroe de un Sevilla campeón

En el apartado de fichajes durante el mercado veraniego, Saviola vuelve a Barcelona tras cumplir el año de cesión. Monchi, uno de los grandes gestores de este Sevilla campeón, sigue trabajando en silencio y tras un verano de intensas negociaciones, se consiguen las contrataciones de: Cobeños, Hinkel, Poulsen y Chevantón.

Para abrir los paladares de los más exquisitos, el Sevilla abrió la temporada con un entrante divino. El conjunto hispalense disputaba la Supercopa de Europa frente al F.C.Barcelona en el Stade Louis II de Mónaco. Una exquisitez para cualquier aficionado. Un Sevilla que venía de conseguir aquella heroicidad se enfrentaba al Barça de Ronaldinho, Eto’o y compañía, aquel Barça que se coronó en la cima del fútbol europea en aquella remontada en París con el tanto de Belletti. Con el partido iniciado, rondando la media hora de partido y con un Navas hiperactivo, el extremo contactó con Poulsen -recién llegado- este salió del paso, solventó la presión intensa de los culés y con un cambio de derecha a izquierda superó con suma facilidad la linea de presión. Renato la pinchó con un dedo, la mató y con un suave toque le volvió a dar vida para contactar con Luis Fabiano, este que no pudo batir a Valdés, sirvió para que el balón saliera rebotado y Renato en segunda acción pusiera el 1-0 en el luminoso. Tras esto, el Barça se vino arriba y el Sevilla aguantó, con el reloj corriendo y a la salida de un córner, Valdés no midió bien los tiempos y en segunda jugada y con la inteligencia de Kanouté, el Sevilla ponía tierra de por medio y se colocaba 2-0. Finalmente Maresca anotaba el 3-0 desde los once metros y el Sevilla conquistaba su primera Supercopa de Europa. Ya no solo en Europa League, sino en Europa entera. El viejo continente tomaba consciencia del equipo que se estaba gestando y de las atrocidades que acarreaban en sus piernas. Middlesbourgh y Barcelona sus últimas víctimas.

 

 

En lo que respecta a la temporada en sí, el Sevilla terminó tercero en liga con puntuación récord. Esta tercera posición permitía al Sevilla participar en la próxima edición de la Champions League. En Copa del Rey, tras eliminar a Rayo, Betis, Deportivo de la Coruña y finalmente al EuroGetafe por la mínima. El Sevilla se alzaba con al cielo con un nuevo título, esta vez nacional. Una Copa del Rey que no saboreaba desde 1948

Defendiendo título y pasando como segundo de grupo, tuvo que vérselas con el Shakhtar Donestk. Tras conseguir un agónico gol en el 88′ en Sevilla con la firma de Maresca y sellar el 2-2 definitivo en el partido de ida. El Sevilla viajaba a Donestk con la obligación de ganar o al menos un empate con una cantidad importante de goles, para no ser eliminado a las primeras de cambio. Con 2-1, el cuarto árbitro levanto el cartel y añadió unos últimos cuatro minutos de aliento. Los últimos cuatro minutos de vida del conjunto sevillista en la competición europea pensarían algunos. Eso pensarían muchos hasta la llegada del córner. Palop decidió subir para sumar una última bocanada de aire. Y no pudo tener mejor final, el hombre que no disfruto de tantos minutos en Valencia y tantas críticas recibió, fue el actor principal de esta obra. Santillana no lo hubiera hecho mejor, Andrés Palop la envío al fondo de las redes y con esto forzaba la prórroga. Una prórroga acompañada con un gol de Chevantón que certificaba el pase sevillista a la siguiente ronda. Tottenham y una remontada frente a Osasuna fueron los últimos escalones antes de llegar a la final. Una vez llegados a la final, en Galsgow. El Sevilla se vería las caras con el R.C.D.Espanyol. Partido tenso, cargado de nerviosismo y con pocas concesiones al error. Esto hizo llevar al partido a los penaltis y es ahí cuando el hombre que decidió subir para alentar a toda Sevilla, volvió a erigirse como héroe. Palop paró hasta 3 penaltis -Luis García, Jonatas y Torrejón- y el Sevilla conseguía por segunda vez y de manera consecutiva la gloria europea. De Eindhoven a Glasgow pasando por Mónaco. Europa y la gloria tenían sede central cerca de la Torre del Oro.

Temporada 07/08: Le quitaron el corazón y no las ganas de luchar

Iniciaba una tercera temporada con una sonrisa inevitable. Al fin, después de tanto trabajo y esfuerzo, el equipo participaría en la Champions League, objetivo que se buscaba desde la estancia de Joaquín Caparrós al frente del equipo y siempre se había visto lejos de Sevilla. Finalmente tras terminar terceros tenían acceso directo a dicha competición. Antes de esto, se consiguió la Supercopa de España tras vencer por 6-3 en una eliminatoria a doble partido al Real Madrid. Tras vencer por la mínima en el feudo sevillista. Renato por partida doble y Kanouté con tres en su cuenta se pasearon por la capital ante una defensa bastante desacertada. Cinco títulos en menos de dos años y medio certificaban que las cosas se estaban haciendo bien y el buen momento sevillista.

En el clímax sevillista nada podía ir mal. Con tanto título conseguido y consiguiendo el acceso a la Champions League, el sevillismo estaba inmerso en una burbuja de felicidad. Antonio Puerta sufrió diversas paradas cardíacas en el encuentro frente al Getafe y al cabo de los días resultaría fallecido. La burbuja estalló, como la vida misma, una vez más la vida asestó un duro golpe al sevillismo. La zurda que decidió tomar un camino diferente en la historia del Sevilla, la zurda que decidió escoger un final diferente. El hombre que abrió la puerta al paraíso dejaba al sevillismo para siempre. Días de profunda tristeza inundaron al sevillismo. En el apartado deportivo, al término de los días se disputó la Copa de Europa frente al Milán. La cabeza y el corazón no estuvieron sobre el terreno y el Sevilla perdió la final. Inevitable no tener la cabeza en la inesperada muerta algo que se reflejó con el inicio de la temporada, ya que el equipo estuvo alejado de los puestos de cabeza. Temporada difícil tanto en lo deportivo como en lo afectivo. Con el fallecimiento de Puerta y la inesperada marcha de Juande Ramos al Tottenham Hotspur, convirtiéndose en el entrenador mejor pagado del mundo. Dejaban a un equipo y a una ciudad entera hundidos en todos los sentidos. El Sevilla fue grande en los días de gloria y más aún lo fue en estos días. Lo más positivo fue la capacidad de reacción. Con una inmensa mejoría en el campeonato doméstico, termino quinto empatado a puntos con el cuarto clasificado.

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