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La trampa de Allegri

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El gran duelo entre Juventus y Fiorentina acabó siendo un choque entre dos filosofías de fútbol. De una parte la verticalidad, la fuerza y el juego de bandas de Allegri y por la otra el toque, el control y la horizontalidad de los ‘viola’. Los locales, incapaces de jugar de tú a tú la batalla del centro del campo, prefirieron dejar que Borja Valero, Badelj y Vecino dominarán el balón aunque eso sí, sin espacios para profundizar. Nada cambió que en los primeros minutos Ilicic adelantará a los suyos en los primeros minutos desde los 11 metros (primer penalti pitado en contra a la ‘Vecchia Signora’), Cuadrado, Mandzukic y Dybala remontaron un partido que relanza a los locales en clasificación.

El entrenador ‘bianconero’ volvió a demostrar que pocos están a su nivel a la hora de preparar tácticamente los encuentros importantes. La velocidad se volvió el factor determinante del choque, característica en la que Cuadrado, Dybala e incluso Pogba sirviendo a Evra pudieron sacar su talento. Más aún partiendo de que el módulo de Paulo Sousa tiene un punto débil: los carrileros. El 3-4-2-1 concede a Alonso y Bernardeschi un gran espacio a sus espaldas en fase ofensiva. La trampa de la Juve estaba creada: primero atraer al rival de forma compacta con una defensa que ha reencontrado el nivel y salir por los costados. Seguramente no es lo más vistoso, pero en una jornada en la que puedes recortar puntos a 3 enemigos directos, lo importante es ganar.

Los buenos primeros minutos de la Fiorentina mostrándose valiente no hicieron presagiar el marcador final. Sin embargo, con el pasar del tiempo se fue cocinando a fuego lento el cepo. La ausencia profundidad, la extra vigilancia a la que era sometido Kalinic y la nula rapidez de acciones en ataque, hicieron que el único tiro a puerta visitante al final de los 90 minutos fuera el gol. Valero guió y condujo el balón más que nadie en el Juventus Stadium, la posesión fue claramente ‘viola’ (61,7%). Sin embargo, con muchas menos acciones Paul Pogba fue más determinante: 10 balones recuperados, 3 faltas recibidas y autor del inicio de la jugada de los dos primeros goles locales.

 

Los 612 pases generados (86,4% precisión) por los chicos de Sousa en Turín no sirvieron de nada. Es el eterno problema del equipo que elige la filosofía del tiki-taka, un dilema que en Italia es aún más difícil de resolver: Abrir espacios. Un objetivo que se consigue con velocidad alta de pase y con jugadores capaces de hacer la diferencia saltando a un contrario. Una semana atrás escribía que el Inter sustenta su juego en las acciones individuales de sus ‘playmaker’. Los de Florencia no tienen ese tipo de jugador. Bernardeschi cumple con las características, de hecho en el Stadium fue capaz de completar 4 ‘dribblings’, pero aún tiene que crecer y no es suficiente. El otro jugador que se espera que haga la diferencia es Kalinic, un delantero muy versátil, luchador, gran rematador pero incapaz de hacer cambiar un partido cómo lo hacen Icardi, Higuaín o Dybala.

Con estas directrices habrá quién piense que en el Franchi echen de menos los goles. Al contrario, es el equipo que más ha anotado tras 16 jornadas por delante de Roma y Napoli. La clave está en analizar desde dónde llegan esas dianas: De los 31 tantos registrados, sólo 3 han sido realizados desde fuera del área. Al ser el equipo con un ‘baricentro’ más alto, son propicios a empujar a los rivales a su propia zona defensiva. Algo que también se transforma en los 6 penaltis recibidos a favor (líder en este aspecto en Serie A). Goles que han servido para desbloquear el marcador en 4 ocasiones gracias al 100% de efectividad del esloveno Ilicic.

Allegri estudio bien la forma que tienen los ‘viola’ de hacer daño y supo cubrirse. Su defensa experimentada y el sufrido trabajo del centro del campo secó el juego combinativo propuesto por el contrario. La pizarra volvió a funcionar y ya son 6 victorias consecutivas en campeonato. Un final de año extraordinario gracias a las buenas aportaciones de Dybala (8 goles y 3 asistencias) y Mandzukic (3 goles y 1 asistencia en los últimos 5 partidos). La ‘Vecchia Signora’ vuelve a meter miedo, más aún tras su ‘mal sorteo en Champions’ (enfrentará al temido Bayern) y su buen calendario de segunda vuelta.

Un partido en diciembre raramente puede ser decisivo. En esta ocasión sirvió para volver a demostrar que la Fiorentina es, otro año más, el equipo más valiente de la Serie A aunque no el más práctico. Sousa inicialmente parecía más pragmático que Montella, pero en partidos clave con el de Turín, Napoli o en casa contra la Roma vuelve a ahogarse al igual que su antecesor en la trampa creada por sus rivales. Falta una chispa arriba y en Italia si no la tienes, se paga muy caro.

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