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Fútbol italiano

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La constante italiana

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Una de las cosas por las que la temporada 2015/16 en Italia puede ser recordada es por los incesantes altibajos de los equipos favoritos al título. La Juventus empezó sorprendiendo a todos con un inició muy negativo, después se levantó y consiguiendo una racha de resultados hasta escalar a lo alto de la clasificación. En Napoli también los resultados fueron de menos a más. Mientras, Roma, Inter y Fiorentina lograron un inicio tan bueno que les sirvió para mantenerse como favoritos al Scudetto. Al menos hasta enero.

Caso diferente ha sido el del Milan de Sinisa Mihajlovic: el serbio ha tenido problemas durante toda la temporada para encontrar una ‘formación tipo’ e incluso un estilo de juego. En el último tramo parecía que al menos el 4-4-2 especulativo le valdría para volver a Europa y jugarse la Coppa con la Vecchia Signora en la final. Sin embargo, la enésima bajada de rendimiento cansó a Berlusconi y dilapidó el cuarto proyecto deportivo en sólo dos años. Esto a pesar de confiar en un once con bastantes italianos titulares, el problema ha sido su falta de unión y de carácter.

Esta suma de buenas y malas rachas seguramente tenga una explicación. En la Juventus, tras la derrota ante el Sassuolo por 1-0 (punto de inflexión de la temporada), los llamados ‘senadores’ del alzaron la voz: Buffon se quejó públicamente de que el comportamiento del equipo no era el adecuado, Bonucci y Marchisio también hablaron y prometieron que la conducta cambiaría. En la práctica, el bloque italiano del equipo dio un paso al frente, había que cambiar, y vaya si cambió.

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El clan fuerte de italianos de los bianconeri (Buffon, Bonucci, Barzagli, Chiellini, Marchisio) es inexistente en otros clubes de Serie A. En Roma, cuando se perdió la confianza en García, apenas hubo reacción. En el Inter, donde apenas juega un italiano titular por partido, ha sido el caso más claro. El equipo se atascó en enero y sólo hubo un atisbo de reacción tras ganar a una Juve irreconocible en la vuelta de las semifinales de Coppa Italia. Todos los ex-jugadores que opinan sobre el ‘bajón’ de la beneamata coinciden: “Sin un bloque fuerte que alce la voz cuándo las cosas van mal, es muy difícil dar la vuelta a la situación”.

En el Napoli la gran temporada de Higuaín cubre todo, pero los momentos de nerviosismo han ayudado a perder puntos claves. Sarri ha sido expulsado en dos encuentros clave  y en ocasiones ha dado muestras de no lograr calmar a los jugadores. Los partenopei tienen un once muy definido que les ha permitido estar unidos y lograr un año histórico. Sin embargo, el único italiano en esa formación tipo es Insigne, y de hecho, el encargado de lanzar mensajes a afición y prensa no ha sido él, sino Pepe Reina. La unidad del grupo existe, pero falta algo.

 

Los ‘jefes’ del vestuario son aquellos que toman la responsabilidad cuándo se suceden las derrotas. Son la constante a la que agarrarse. Es muy difícil que aparezca una constante cuándo sólo hay un italiano titular en tu equipo. Si se analiza a las escuadras que han tenido una trayectoria de altibajos en la temporada (Inter, Milan, Roma y Fiorentina), se antoja complicado encontrar un grupo de 4-5 jugadores capaces de ‘partirse la cara’ por los demás.

Vencer a un club motivado y unido es muy duro, sobre todo en Italia dónde los sistemas tácticos cobran tanta importancia. Los partidos claves de la Serie A se deciden por detalles o errores del rival (veáse Juventus-Napoli o Roma-Inter por ejemplo). Precisamente, la Vecchia Signora ha ganado todos sus partidos importantes en casa y casi todos en los últimos minutos. Mentalidad del campeón, diferencia de calidad pero también ventaja de tener una ‘constante’ a la que agarrarse para levantarse y conseguir el objetivo.

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