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Serena Williams, la reina de las 22 coronas

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22 de diciembre, el día de las grandes ilusiones. La fecha en la que los sueños de cada uno salen a relucir gracias al esperado sorteo de la Lotería de Navidad. El Gordo se convierte en objeto de deseo y la esperanza de tener un décimo con el número premiado recorre la mente incluso de aquellos que no compraron ninguna participación. Así es este día, una mezcla de anhelo y fantasía que todos asociamos al número 22. Una cifra que, en este 2016, ha cobrado un nuevo significado, en especial para Serena Williams, que se ha convertido en la nueva reina de las 22 coronas de Grand Slam.

Una gesta que, a pesar del día en el que nos encontramos, nada tiene que ver con la suerte sino todo lo contrario, es fruto del trabajo, el talento y el esfuerzo de una jugadora que lleva más de dos décadas, concretamente 21 años, en la élite del tenis. Y es que la menor de las Williams es, junto a su hermana, una de las jugadoras más veteranas del circuito (35 primaveras) y, al mismo tiempo, una de las más precoces a la hora de debutar en competición oficial. La americana disputó su primer partido profesional a los 14 años – ante su compatriota Annie Miller en la fase previa de Quebec (Canadá) – y, aunque sufrió una dura derrota (6-1 y 6-1), aquel 28 de octubre de 1995 se convirtió en la primera piedra de la construcción del gran imperio de la soberana Serena Williams.

Una reina a la que le avalan grandes conquistas en territorios de todo el mundo, eso sí, a través de títulos WTA. 71 trofeos, en categoría individual, y 23 en dobles son los que descansan en el reino Williams, uno de los más laureados de la historia del tenis. De esos 71 galardones, 22 son de Grand Slam – siete en Wimbledon, seis en el Open de Australia, seis en el U.S Open y tres en Roland Garros –.

Un 2016 agridulce

El último de ellos, el número 22, llegó sobre la hierba de Wimbledon este mismo año, un curso que sólo se puede definir con una palabra para Serena: agridulce. 2016 no ha sido, ni de lejos, el más glorioso de la estadounidense si damos valor a los títulos y al ranking. Se ha alzado con “sólo” dos títulos – Wimbledon y Roma –, algo que no ocurría desde 2011. Ha perdido el número uno que ostentaba desde 2013 a manos de la alemana Angelique Kerber y, además, se ha visto obligada a lidiar durante todo el año con las lesiones.

Sin embargo, 2016 también ha tenido su parte dulce y, como no podía ser de otra forma, ha llegado en forma de corona en el reino de la hierba. El triunfo en Wimbledon, el torneo fetiche de la americana, le permitió levantar su trofeo de Grand Slam número 22, el que le hacía entrar, una vez más, en el Hall of fame de la historia del tenis femenino.

Con este título, Serena iguala la marca de la legendaria Steffi Graf y se queda a dos de Margaret Court que, con 24 torneos, lidera la lista de las jugadoras con más galardones en competiciones de esta categoría. Así pues, esta cifra le permite a Serena convertirse en la jugadora en activo con más títulos de Grand Slam y la que mejor marca presenta dentro de la ‘Era Open’. ¿Qué le queda entonces a la menor de las Williams por ganar?

Los retos de Serena

Serena Williams ya ha escrito su nombre en la historia del tenis, de eso no hay duda. Sin embargo, a sus 35 años, aspira a más. La americana quiere ser la mejor de todos los tiempos y, aunque esto último – el tiempo – juegue en su contra, su talento natural y su garra serán las armas con las que tratará de seguir rompiendo todos los récords.

Se podría decir que, para lograr esta hazaña, tres son los retos que la estadounidense tiene que superar. El primero de ellos es, como venimos hablando, el número títulos de Grand Slam. Los 24 trofeos de Margaret Court están, sin duda, al alcance de Serena – empatada con Steffi Graf en segunda posición –. Es más, se podría vaticinar que, en uno o dos años (y si las lesiones le respetan), la americana será capaz de liderar la lista. Además, está a un mundo del resto de deportistas actualmente presentes en la WTA. Casualmente es su hermana Venus, en el puesto 12 con 7 títulos, la siguiente en la lista de tenistas con más torneos de Grand Slam dentro de las jugadoras en activo.

Junto a este primer objetivo, bastante asequible para alguien como Serena, se le plantea un segundo reto también al alcance de su raqueta: las semanas como número uno. La estadounidense ya es, de nuevo junto a Steffi Graf, la jugadora que más semanas consecutivas (186) se ha mantenido en lo más alto. Ahora la meta es ser la que más tiempo, en total, permanece en la cima del ranking WTA. La alemana ostenta el récord con 377 semanas, seguida de Martina Navratilova con 332. Así pues, Serena, con 309, se queda con el tercer cajón y las ansias de superar a estos dos mitos del tenis femenino.

¿Póker de Grand Slam a la vista?

El tercer reto de la estadounidense se presenta más complicado. Serena ha sido capaz de ganar en dos ocasiones los cuatro Grand Slam de manera consecutiva, pero nunca en el mismo año. Lo hizo ganando Roland Garros, Wimbledon y el U.S Open en 2002 y el Abierto de Australia en 2003, y lo repitió alzándose campeona en el U.S Open de 2014 y en Australia, Roland Garros y Wimbledon de 2015. Sin embargo, la gesta de los cuatro grandes en un año natural sólo ha sido ejecutada por Maureen Connolly (1953), Margaret Court (1970) y Steffi Graf (1988).

Así pues, grandes cuentas pendientes, inimaginables para otras jugadoras, pero ciertamente factibles para una deportista de la talla de Serena Williams, la tenista en activo más laureada y la única que puede presumir de ser la actual reina de las 22 coronas.

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