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Ser número 2 del Draft no es fácil

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El Draft es uno de los momentos más esperados de cualquier temporada en las ligas profesionales estadounidenses. Las jóvenes promesas universitarias dejan de jugar por afición para pasar a codearse con la élite y ganar grandes cantidades de dinero. El futuro de los equipos está en las manos de esos chavales. En el caso del Draft de la NBA todos los focos apuntan a dos jugadores: los que salen elegidos con el pick 1 y con el pick 2. Son las elecciones que más presión van a soportar desde el momento que son anunciadas. Esas, y las de los New York Knicks (que se lo digan a Porziņģis), pero ese es otro tema.

Ser una segunda elección global conlleva una doble responsabilidad: ser una de las estrellas del equipo y demostrar que el equipo que te dejó escapar se equivocó al hacerlo. En la década de los noventa hubo grandes jugadores (leyendas en algunos casos) elegidos en esa posición, como Gary Payton, Alonzo Mourning, Jason Kidd, Mike Bibby o Steve Francis. Sin embargo, el siglo XXI ha dejado más sinsabores que estrellas.

Dicen que para juzgar un Draft tienen que pasar cinco años desde su celebración. Por lo tanto, en este análisis se quedan fuera las ediciones de 2013, 2014, 2015 y 2016.

Jay Williams

Toda una leyenda de la Universidad de Duke. Con los Blue Devils logró el campeonato nacional en 2001 en un equipo en el que también estaban Carlos Boozer, Shane Battier, Mike Dunleavy Jr. y Chris Duhon. Al año siguiente se graduó en Sociología y se presentó al Draft. Unos Chicago Bulls aún en depresión tras el fin de la Era Jordan le eligieron con el pick 2, sólo por detrás de Yao Ming.

Tuvo un año rookie irregular (9’5 puntos y 4’7 asistencias de media) y se esperaba que diera un salto de calidad en su segunda temporada. Nunca pudo demostrarlo. El 19 de junio de 2003, Williams sufrió un accidente de motocicleta en el que se fracturó la pelvis y los ligamentos de la rodilla. No tenía licencia de moto en Illinois y no llevaba el casco puesto. Además, violó los términos de su contrato con los Bulls que prohibía montar en moto. El accidente estuvo a punto de costarle la amputación de la pierna izquierda.

La carrera del exbase de Duke había llegado a su fin casi sin haberla empezado: los Bulls le despidieron en 2004 e intentó volver a las pistas en 2006 de la mano de los New Jersey Nets y los Austin Toros de la D-League, pero no lo consiguió. Actualmente, Williams es analista de baloncesto universitario para la ESPN y ha sido en el encargado de entrevistar a los jóvenes prospectos en las ceremonias del Draft.

El Draft de 2002 no fue de los que aglutinase una gran cantidad de talento, pero los Bulls “dejaron escapar” a jugadores como Amar’e Stoudemire, Caron Butler, Carlos Boozer y Tayshaun Prince.

Darko Miličić

En uno de los mejores Drafts de la historia, los Detroit Pistons sorprendieron a todo el mundo eligiendo por detrás de LeBron James a un serbio de 17 años que no conocía prácticamente nadie. En aquellos años muchos equipos de la NBA querían encontrar al siguiente Nowitzki. El caso de Miličić fue un completo fracaso.

En las diez temporadas que duró su aventura en la NBA militó en seis equipos (Detroit, Orlando, Memphis, New York, Minnesota y Boston) promedió 6 puntos y 4’2 rebotes. Tuvo momentos de rendir a cierto nivel con los Timberwolves, pero nada más. Siempre será un ejemplo prototípico de bust en un Draft por todo el talento que salió por detrás de él: Melo, Bosh, Wade, Hinrich, West, etc.

Miličić dejó la NBA en 2012 tras jugar un único partido con los Celtics, según él para cuidar de su madre. Tras anunciar su retirada en 2013, inició una carrera de tampoco mucho éxito en el kickboxing. Al menos puede presumir de tener un anillo de campeón de la NBA, el que ganó en su primer año con los Pistons.

Marvin Williams

El número dos del Draft de 2005 ha tenido una carrera muy digna: más de 850 partidos y actualmente titular en los Charlotte Hornets. Pero si de un pick 2 lo que se espera es que sea una estrella de la liga, Marvin no ha cumplido en ese sentido. Y más teniendo en cuenta que justo después de él salieron Chris Paul y Deron Williams, All-Stars y en su momento estrellas de la NBA (CP3 lo sigue siendo).

10’6 puntos y 5’3 rebotes son sus medias en doce años como profesional. No es un fracaso como Jay Williams, Darko Miličić o Hasheem Thabeet, pero sí que es cierto que se esperaba algo más del ex de North Carolina, sobre todo tras ser elegido por un equipo (Atlanta) que venía de ganar 13 partidos la temporada anterior. La reacción en los años posteriores no se debió gracias a él.

Michael Beasley

Típico caso de no triunfar en la NBA por una cabeza mal amueblada. B-Easy, una máquina de hacer dobles-dobles en la universidad (26’2 puntos y 12’4 rebotes de media), fue elegido por detrás de Derrick Rose en el Draft de 2008 (Westbrook, Love). En Miami estaba llamado a ser, junto con Wade, uno de los pilares que relanzara al equipo tras el 15-67 de la temporada anterior. Pero nunca se vio al Beasley que todos esperaban: sus constantes problemas con la marihuana han hecho que muchos de los equipos en los que ha estado (cinco en total) acabaran cansados del ex de Kansas State.

Los Heat lo regalaron a los Wolves en 2010 (por segundas rondas) para hacer hueco al Big Three. En su primer año en Minneapolis promedió casi 20 puntos… en un equipo que acabó ganando 17 partidos en toda la temporada.

En 2012, los Timberwolves no quisieron renovarle, y desde entonces ha pasado por Phoenix, Miami otra vez, Houston y Milwaukee, siempre con un papel secundario. Incluso ha pasado por la liga china. Nada que ver con lo que se esperaba de él cuando llegó a la NBA con la vitola de futura superestrella de la liga.

Hasheem Thabeet

Blake Griffin era el indiscutible número uno del Draft de 2009. En aquella ceremonia también estaban James Harden, Ricky Rubio, Stephen Curry… y Hasheem Thabeet. El tanzano había demostrado en la universidad ser un gran defensor debido a su altura y envergadura. Por eso los Grizzlies apostaron por él justo después de que Griffin fuera llamado por los Clippers.

Thabeet hizo historia en el momento que debutó en la liga: se convirtió en el primer jugador de su país en jugar en la NBA y en uno de los más altos de siempre (2’21 metros). Hasta ahí sus logros. Cuatro equipos en cinco años y en todos ellos siendo un jugador para los minutos de la basura y enviado constantemente a la Liga de Desarrollo. Su nombre aparece siempre en las listas de grandes fiascos del Draft.

Evan Turner

Tras promediar 20 puntos por partido en su último año en la universidad, los 76ers gastaron su pick 2 del Draft de 2010 en él. Su caso es similar al de Marvin Williams: jugador cumplidor para la segunda unidad, pero eso no era lo que se esperaba de él. Estrellas como DeMarcus Cousins, Paul George y Gordon Hayward son de su misma camada.

Turner tuvo un repunte en Philadelphia tras la marcha a Denver de Iguodala, con el que no se llevaba especialmente bien. La 2013-14 estaba siendo su mejor temporada en la NBA (17 ppp) y los Indiana Pacers se fijaron en él para apuntalar un equipo que era la némesis de los Heat de LeBron. Sin embargo, no rindió como se esperaba en Indianápolis y no le ofrecieron un nuevo contrato. Fichó por los Celtics, donde tampoco cumplió las expectativas, pero eso no le impidió conseguir el pasado verano un contrato de cuatro años y 70 millones con los Portland Trail Blazers.

Derrick Williams

El tercer Williams de esta lista venía de desempeñar un buen papel en la Universidad de Arizona. Pero acabó siendo otra decisión desacertada de los despachos de los Timberwolves: Kawhi Leonard, Klay Thompson, Kemba Walker, Jimmy Butler… la nueva estrella del equipo pudo haber salido de ese Draft, pero fallaron una vez más con su elección. Su problema al llegar a la liga fue básicamente posicional: un pelín bajo y sin suficiente físico para ser ala-pívot, carente de repertorio en ataque para ser alero.

El resultado es que va camino de ser un trotamundos de la NBA: cinco equipos en seis años… de momento. 8’9 puntos y 4 rebotes son sus promedios desde que llegó a la liga. Comparado con los mejores de su promoción, demasiado lejos de ellos.

Michael Kidd-Gilchrist

Kidd-Gilchrist es un jugador absolutamente imprescindible en los Charlotte Hornets, sobre todo por su trabajo defensivo. Llegó a su actual equipo en 2012 cuando todavía eran los Bobcats. Una escuadra que venía de firmar el peor balance de la historia de la NBA (7-59) y que necesitaba de todo. Les tocó el número dos del Draft y escogieron a MKG por detrás de su compañero en Kentucky Anthony Davis. Fue toda una sorpresa, porque no se le presuponía que fuera una estrella.

Juzgando a posteriori, realmente sólo Damian Lillard, Harrison Barnes, Andre Drummond y Draymond Green han rendido mejor que MKG y en un re-Draft saldrían por delante de él. Pero de esos cuatro únicamente Lillard y Green marcan de verdad las diferencias en sus equipos. ¿Por qué está entonces en este grupo de malos números dos si ha cumplido con lo que se esperaba de él? Porque de un pick dos todo el mundo espera una estrella de la liga, un All-Star, y Kidd-Gilchrist, tras cinco años en la NBA, no lo es. No es un bust al estilo de Miličić o Thabeet, pero tampoco es un Tyson Chandler, un LaMarcus Aldridge ni mucho menos un Kevin Durant.

BONUS TRACK: Sam Bowie

Los jugadores citados son todos de este siglo, pero no se puede hacer un repaso a unas malas segundas elecciones globales de Draft sin hablar del caso de Sam Bowie. Para muchos, la peor decisión tomada en toda la historia en un Draft. Ya se sabe: Draft de 1984. Con el pick 1, los Houston Rockets eligen a Hakeem Olajuwon. Con el pick 2, los Portland Trail Blazers eligen a Sam Bowie. Con el pick 3, los Chicago Bulls eligen a… Michael Jordan. El resto de la historia es de sobra conocido.

(Photo by Brian Drake/NBAE via Getty Images)

En favor de los Blazers se puede decir que Bowie tuvo un físico de cristal y que en la posición de Jordan tenían a un futuro Hall of Fame como Clyde Drexler. El caso Bowie siempre alimenta el debate entre los que defienden que en un Draft hay que elegir el talento sobre la necesidad y los que defienden la necesidad al talento.

Elegir bien en el Draft no es una ciencia exacta y, como se suele decir, juzgar a toro pasado es muy fácil. Esta lista es un ejemplo de ello. Influye de todo: la suerte con las lesiones, la actitud del jugador, el estilo de juego… las viables son muchísimas y este listado de jugadores aumentará con el paso de los años.

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