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Senna, la leyenda

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Hace unos días que Marcos Senna, excapitán del Villarreal y jugador con más partidos en toda su historia, jugó su último partido como futbolista. Lo hizo en Nueva York, en el estadio James M. Shuart Stadium de Hempstead, abrazado y manteado por toda la plantilla del NY Cosmos, que esa misma noche se proclamó campeón de la NASL.

Quién iba a decir hace ya más de una década, que aquel joven brasileño envuelto en miles de problemas se iba a despedir del fútbol por la puerta grande. Porque la de Marcos no es una historia cualquiera, no. Es una historia de auténtica superación.

Senna comenzó a dar sus primeros pasos con el balón en Jardín Rincón (Sao Paulo) a la edad de doce años, pero tuvo que empezar a trabajar muy pronto porque su familia pasaba por serios apuros económicos. Dejó la hierba por el asfalto,  pero nunca abandonó su sueño y siguió entrenando en sus ratos libres. A los dieciséis se enamoró de Fernanda, una chica cuatro años menor que él. Los padres de ella no dejan que estén juntos, básicamente por el color de piel de Marcos. Sin embargo, ellos permanecieron justos hasta que a los dos años Fernanda se quedó embarazada. Senna es separado de su amada y su hijo, que nació sin padre.

Spanish midfielder Marcos Senna listens

Mientras, Marcos sigue con lo único que le motiva de verdad: el fútbol. Jugando en equipos de barrio logra dar el salto al Corinthians y al Sao Caetano, desde donde se catapulta a Europa. Llaneza, director deportivo del Villarreal, fue a ver a un compañero suyo, Somalia, pero al descubrir a Marcos, ya no quiso oír nada del otro al que había ido a ver. Firmó por cinco años con el club amarillo, pero sus comienzos en España no fueron  nada fáciles. La gota que colmó el vaso fue la muerte de su padre antes de que cumpliera la mayoría de edad. Marcos nunca olvidará el consejo de su padre: “Sigue el camino del balón”. Fue imposible defraudarle.

Y eso que los problemas se sucedieron. En Villarreal se rompió cuatro veces la rodilla,  algo que pudo retirarle del fútbol. Tras dos años sin jugar, consigue recuperarse y se afianza en la titularidad, pero de nuevo tuvo que levantarse de otro golpe, esta vez en forma de sanción: el 21 de octubre de 2004 la UEFA le aleja otro año de los terrenos de juego por dar positivo en un control anti-doping. La sustancia que él había ingerido no estaba prohibida, pero sí limitada para tratamientos de algunas lesiones -algo que él desconocía-. Todavía se busca una respuesta que aclare lo sucedido, pero él sabe que nunca ha necesitado nada para correr más, o para chutar más fuerte a la pelota. Él era más duro que todo eso. Y por eso, regresó más fuerte que nunca.

Al poco tiempo de cumplir la sanción, Senna se adueñó del centro del campo del Villarreal, y a partir de entonces no lo soltaría hasta su última temporada en el club. Entre medias, muchos éxitos que hicieron olvidar su paternidad a los dieciocho, la muerte de su padre, cuatro lesiones gravísimas y una sanción por dopaje. No sólo consiguió afianzarse en uno de los mejores clubes españoles de la última década, sino que se confirmó como uno de los mejores centrocampistas del mundo en 2008, cuando lideró al Submarino en la mejor clasificación de su historia (subcampeonato) y cuando se hizo con los galones de una selección española que comenzaba su hegemonía mundial conquistando la Eurocopa de Austria y Suiza. No sólo dio el nivel en aquel campeonato, sino que fue nombrado mejor mediocampista defensivo del torneo. Y uno de los mayores artífices en la conquista de un trofeo que no se ganaba en más de cuarenta años. Desde entonces sería querido para siempre en Villarreal y en toda España.

(From L) Spanish midfielders Marcos Senna and Andres Iniesta and defender Fernando Navarro celebrate with supporters after winning the Euro 2008 championships final football match over Germany on June 29, 2008 at Ernst-Happel stadium in Vienna, Austria. Spain ended their 44-year wait for a major international title with a 1-0 victory over Germany at the Euro 2008 final. AFP PHOTO / JOE KLAMAR -- MOBILE SERVICES OUT -- (Photo credit should read JOE KLAMAR/AFP/Getty Images)
Terminó la Eurocopa y Senna ya tenía 32 años, pero aún le quedaba mucho fútbol que dar. Desestimó ofertas del Real Madrid, del Arsenal, y de otros muchos equipos europeos para quedarse en el Madrigal. En su casa. Donde Marcos se hizo hombre y se convirtió en la persona más feliz del mundo. La vida aun le daría otra bofetada con el descenso del conjunto amarillo en 2011, pero un año después se cumplió la operación retorno y el Villarreal volvió a estar entre los grandes de España. Para entonces, Marcos puso rumbo a New York a poner punto y final a su carrera de la mejor manera posible: con un título bajo el brazo.

Fueron más de trescientos partidos viéndole destrozar porterías gracias al misil de su pierna derecha. Más de trescientos partidos sosteniendo un centro del campo que provocaría los halagos de toda Europa. “Mira, ese equipo, el de amarillo, juega muy bien”. Su sonrisa, a pesar de las numerosas dificultades, ha sido lo que le ha caracterizado en todos estos años. Porque Senna nunca ha dejado de sonreír. Nunca ha dejado de mirar hacia adelante. Y por supuesto, nunca dejará Villarreal para siempre. Porque la puerta “19” de El Madrigal ha hecho de Marcos Senna un jugador eterno. Una leyenda.

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