Motociclismo

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Seguridad vs épica (MotoGP vs Road Races)

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Observo, desde hace muchos años, una bifurcación dentro de la afición al motociclismo: los que están a favor de la mayor seguridad para los pilotos, y los que pretenden seguir con la tradición y con lo que para ellos es la esencia del motociclismo. Me estoy refiriendo a los seguidores de los GGPP en circuito cerrado y los seguidores de las Road Races, esas que se celebran en carretera abierta, transitando incluso por ciudades.

Bueno, hay otra, las de los amantes de los dos tiempos y de los cuatro tiempos, pero esa es otra historia de la que algún día hablaremos.

Llevo más de cuatro décadas siguiendo el motociclismo y he visto cómo ha ido evolucionando el tema de la seguridad en el mundo de las carreras y la lucha que asociaciones de pilotos han mantenido para conseguir día a día carreras más seguras, sin por ello mermar el espectáculo.

He visto cómo han evolucionado las protecciones en la equipación del piloto: cascos de aquellos que parecían un orinal, los famosos “Cromwell” con sus gafas y pañuelito cubriendo la boca y barbilla, hasta los actuales integrales hechos a medida; aquellos cueros negros sin protección alguna y guantes como los que nos poníamos cuando bajaban las temperaturas, a cueros hechos a medida con protectores de espalda, rodillas, codos, hombros e incluso “airbag”; guantes con protecciones de fibra de carbono y Kevlar.

Joey Dunlop IOMTT - Sphera Sports

He visto cómo evolucionaron los circuitos, de correr entre árboles, farolas, bordillos y balas de paja a hacerlo en lugares aislados, con grandes escapatorias en cada curva, grava, muros protegidos con “air fence”, carril auxiliar por el que poder desplazarse una ambulancia medicalizada para poder acceder rápidamente a pista, helicóptero siempre en cada G.P. para una rápida actuación en caso de accidente.

Pero también he visto cómo, en un universo paralelo, las Road Races mantenían su esencia y continuaban su camino, sin apenas cambios, salvo la equipación de los pilotos y la mayor potencia de las máquinas, pero que siguen contando con multitud de adeptos, que las defienden a capa y espada como la esencia del motociclismo.

Que conste de entrada que me hallo entre los que defienden las carreras en circuito cerrado y contando con las máximas medidas de seguridad, lo que no quiere decir que esté entre los que piensa que las Road Races habría que prohibirlas, creo que los pilotos son lo suficientemente maduros para determinar si deciden correrlas o no. ¿Quién soy yo para prohibirlas? Para eso están las Federaciones de Motociclismo, entre ellas la española, que prohibieron a sus pilotos participar en dichas carreras, lo que supone que el que quiera correrlas tendrá que estar federado bajo la bandera de un país que no esté en contra.

Nos encontramos con dos mundos paralelos, pero a la vez tan diferentes, en las carreras en circuitos los riesgos son bastante limitados, aun partiendo de la base de lo arriesgado de correr a esas velocidades y buscando los límites, de vez en cuando, aunque por suerte de tarde en tarde, nos despertamos con una lesión grave o el fallecimiento de un piloto, en muchos de estos casos por culpa de un atropello, algo que no puede ser previsto o evitado, salvo que los pilotos fueran de uno en uno.

MotoGP Sachsenring - Sphera Sports

Y cuando ocurre una tragedia como la acontecida a Luis Salom recientemente, la maquinaria de seguridad se pone a trabajar a paso acelerado, a la par de las críticas del mundo del motociclismo: hay que modificar esa curva, hay que protegerla con una mejor escapatoria, hay que prevenir que otra vez vuelva a ocurrir lo mismo. En el pasado GP de Alemania, ya había muchas voces críticas que pedían el cambio de la curva 11 porque era peligrosa. En breve llegamos a Austria, donde no va a faltar la polémica por el mismo tema.

Mientras en las Road Races, lideradas por el TT de la Isla de Man, continúa la escabechina, este año fallecieron cuatro pilotos, por lo que el número de ellos a lo largo de su historia se incrementa hasta superar los 250.

Yo, como antes decía, nunca prohibiría tales carreras, cada uno es muy libre de correr donde le plazca y poner su vida en peligro si ese es su gusto y parece ser que este tipo de carreras produce una especie de adicción, que hace que grandes pilotos la anhelen año tras año, pilotos que luego, en la mayoría de los casos, rehúyen las carreras en circuito, la dosis de adrenalina que reciben participando en ese tipo de pruebas no es nada comparable.

Por otro lado los aficionados que disfrutan con estas carreras han convertido la Isla de Man en una especie de Meca del motociclismo, donde al menos hay que peregrinar una vez en la vida y seguramente no les falta razón, allí se debe vivir un ambiente único, inigualable, unas estampas espectaculares (yo sólo lo he podido ver en fotos), pero pregunto: ¿Realmente merece la pena? ¿Realmente compensa todas esas vidas perdidas? Para mí no, lo tengo muy claro, pero cada uno es muy libre de hacer la valoración que les resulte más apropiada.

Michael Dunlop IOMTT - Sphera Sports

El que no sea partidario de este tipo de carreras no impide que admire y mucho a los pilotos que deciden participar en ellas, pilotos que perdieron la vida allí, como los hermanos Dunlop (Joey y Robert), o nuestro Santiago Herrero. Pilotos por los que siempre sentí una gran admiración corrieron y ganaron allí, como Mike Hailwood, Giacomo Agostini, Phil Read…

Pilotos actuales como John McGuinness, los hermanos Dunlop, hijos de Robert, William y Michael, que siguen el camino marcado por su tío y su padre, al que vieron agonizar y morir a pie de pista ya que participaron en la misma carrera (North West 200 de 2008); lo que no impidió que Michael ganara la carrera al día siguiente y lo celebrara portando el ataúd de su padre. Correr y ganar en estas pruebas te introduce directamente en la mitología del motociclismo.

En fin, ¿qué valoras más? ¿La seguridad de los pilotos? ¿Mantener la esencia del motociclismo aun a costa de tantas vidas? Cualquiera de las dos opciones es válida, teniendo en cuenta que el que tiene la última palabra es el piloto.

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