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Se busca rival (o amigo) para Hamilton

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La repentina retirada de Nico Rosberg de la Fórmula 1 ha dejado libre el asiento más codiciado por todo piloto de automovilismo. La escudería Mercedes, campeona del mundo en las tres últimas temporadas, busca compañero de equipo para el tricampeón Hamilton, que asegura no tener miedo a los posibles nombres que se barajen, exigiendo únicamente “igualdad” en el trato que reciba su futuro compañero. En manos de Toto Wolff, director deportivo de Mercedes, está la decisión. ¿Un buen número dos que facilite la tarea a Hamilton, un joven piloto que tome el relevo del británico cuando se retire o un ‘crack’ que compite de tú a tú con Lewis? A continuación, analizamos los posibles nombres que hay encima de la mesa.

El nombre que más ha sonado en las redes sociales durante las últimas horas es el de Fernando Alonso. El bicampeón español, actual piloto de McLaren, lleva años pidiendo a gritos un coche ganador que le esperanzas de conseguir su ansiado tercer Mundial. Tiene un año más de contrato con su actual equipo, con el que aún no ha conseguido subir al podio y, en dos temporadas, acumula tres quintos puestos como mejores resultados. Ahora bien, ¿qué aportaría Alonso al equipo de Brackley?

A favor. En boca de casi todos los jefes de equipo, es el piloto más completo de la parrilla actual. No es tan rápido como Hamilton, tampoco tan valiente como Verstappen, y quizás es menos inteligente que Button, pero, en todos esos aspectos, tiene un ‘9’. Para Mercedes supondría tener a los dos mejores pilotos de la última década -y también a los más mediáticos- en el mismo garaje. Un hecho que asegura no sólo triunfos, sino también competitividad entre ellos.

En contra. El fantasma de lo ocurrido en McLaren hace ya casi una década sobrevuela la cabeza de Wolff. Pese a que el ‘team principal’ aseguró, cuando Rosberg no estaba renovado, que Alonso era una opción, no parece que quiera tomar este riesgo. La relación entre ambos pilotos es cordial, pero la hipotética convivencia en el mismo garaje podría resultar explosiva. Todo ello sin mirar el aspecto económico, pues los sueldos de Lewis y Fernando se acercan a los 40 millones al año y, aunque Mercedes podría pagarlo, supondría una reducción del presupuesto en otras áreas.

En el otro polo opuesto encontramos al tapado de esta ecuación, al finlandés Valtteri Bottas. Lleva cuatro años en la Fórmula 1, todos de la mano de Williams, cosechando aceptables resultados. Fue cuarto en el Mundial 2014, donde bordeó la victoria en algún GP, pero, desde entonces, su rendimiento se ha estancado, al igual que el potencial de su actual coche. Aunque tiene contrato con el equipo de Grove, tiene una cláusula que podría rescindirlo fácilmente en caso de llegar una oferta de un equipo más potente.

A favor. La principal baza de Bottas es que su mánager es el propio Wolff, lo que facilitaría cualquier tipo de negociación. Si Mercedes busca un buen número dos, el nórdico es su hombre. A priori, por su carácter y su estilo de conducción, no daría problemas a Hamilton, y todos saldrían ganando en este aspecto: Mercedes seguiría siendo competitivo en el Mundial de Constructores -Bottas comete pocos errores y, con un Mercedes, sería raro verle fuera del podio-, Hamilton estaría tranquilo, y el finlandés tendría la oportunidad de comenzar a ganar alguna carrera.

En contra. Quizás el talento del piloto de Williams no sea suficiente para llevar el que es, por estadística, el mejor coche de la historia de la F1. Es un piloto muy correcto y que siempre está en la lista de los diez mejores de la parrilla, pero le falta algo de garra para ser un piloto top. Si Mercedes busca tener dos pilotos ganadores, Bottas no debería entrar en la ecuación.

Con un perfil ciertamente similar aparece el nombre de Sergio Pérez, uno de los hombres de la temporada-. El mexicano ha acabado séptimo el curso, con un Force India algo más competitivo de lo habitual, consiguiendo dos podios en Mónaco y Azerbaiyán. Como Bottas, tiene contrato pero con diversas cláusulas para desvincularse de su escudería en caso de llamada de un equipo grande. Tras fracasar en McLaren en 2013, lleva tres años esperando otra oportunidad. Ferrari le ha cerrado las puertas, ¿se las abrirá Mercedes?

A favor. Principalmente, el aspecto económico, Su sueldo no es muy elevado y, aunque Mercedes se lo subiría, permitiría invertir en otras áreas. Además, las negociaciones serían sencillas, puesto que tiene una cláusula para salir del equipo y Force India está muy necesitada de dinero, con lo que no pondría peros a la marcha de su estrella.

En contra. Pese a que es un piloto que aún no ha conseguido su primera victoria en F1, tiene un talento importante, superior al de Bottas, y podría poner en ciertos apuros a Hamilton. No está nada claro que acepte el rol de número dos, pues Pérez siempre ha asegurado que lucha por ser campeón del mundo, y, además, tiene un carácter fuerte que podría chocar con el de Hamilton.

Aunque para relación complicada con Hamilton, la que podría generar Max Verstappen. El holandés, gran revelación de la temporada, es otro de los nombres, junto al de Alonso, que las redes sociales exigieron horas después de que Rosberg sorprendiera al mundo entero con su anuncio. Parece improbable que se de, pero su nombre no deja de estar encima de la mesa.

A favor. Con Lewis y Max en el equipo, Mercedes se aseguraría tener al piloto más rápido de la actualidad y a su natural sucesor en esta faceta. El éxito del equipo a corto y largo plazo estaría asegurado. Además, la escudería de la estrella recuperaría a su joya, perdida en 2014 con una oferta de Red Bull que hizo que a Mercedes se le escapase Verstappen de su jugoso programa de jóvenes pilotos.

En contra. Si la convivencia con Alonso sería complicada, con Verstappen sería explosiva, sí o sí. Sería juntar a los dos pilotos más agresivos de los últimos tiempos con un coche destinado a ganar el Mundial. Además, Red Bull no lo dejaría escapar fácilmente, Tiene contrato y, en caso de que Verstappen quisiera desvincularse de los de Milton Keynes, debería pagar un finiquito millonario a su actual equipo. Es la opción más improbable de todas.

También resulta difícil ver de plateado a Sebastian Vettel, aunque el nombre del alemán también está en las quinielas para sustituir a su compatriota Rosberg. Vettel ha acabado muy descontento la temporada con Ferrari, siendo cuarto en el Mundial y sin ninguna victoria en su haber, y no vería con malos ojos un cambio de aires apenas dos años después de llegar a Maranello, aunque por el momento afirma que seguirá con la escuadra italiana.

A favor. Es un valor seguro. Se trata de un piloto experimentado, de casi 30 años, y ganador de cuatro Mundiales con Red Bull. Aunque su rendimiento con Ferrari este año puede ser cuestionado, cuando ha tenido un coche ganador, lo ha aprovechado siempre. Y en Mercedes, en caso de llegar al equipo, lo tendrá seguro.

En contra. Muchos aspectos. Para empezar, la convivencia con Hamilton. Actualmente tiene una relación cordial, pero juntar siete títulos mundiales en el mismo garaje -algo sin precedentes en la historia de la F1- no suena demasiado bien. Y como pasa con Versteppan en Red Bull, Ferrari pondría muchas piedras en el camino de la desvinculación. En Maranello le ven como el piloto franquicia de la escudería y no lo dejarían escapar fácilmente. Y por último, su sueldo, que es muy alto, y supondría un gasto extra por parte de las arcas de Mercedes.

Y para acabar el casting, el nombre al que muchos apuntaban: Pascal Wehrlein. Es la joya de la corona de la cantera de Mercedes y siempre se ha dicho que, tarde o temprano, acabaría conduciendo una bala plateada. Además, su asiento en Manor -escudería en la que ha disputado su primer año en Fórmula 1- no es demasiada oposición para el equipo de Toto Wolff.

A favor. Su juventud, su talento y su bajo sueldo. Son tres valores que Mercedes tiene en cuenta a estas horas, mientras piensa en el sustituto de Rosberg. Se trata del campeón más joven de la historia del DTM y de un piloto que ha puntuado con Manor. Además, es un producto de la casa, de forma que podrían equipararse con Red Bull, el gran rival, a la hora de poner a pilotos de su programa de jóvenes promesas.

En contra. Wolff y el resto del equipo ven en la dupla Hamilton-Wehrlein una posible reproducción del caso Alonso-Hamilton en 2007: un campeón consolidado contra un joven talentoso con ganas de comerse el mundo. Aunque el carácter de Pascal parece más dócil que el de Lewis, las similitudes son evidentes y es algo que sobrevuela el panorama en Brackley.

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