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SD Huesca: producto de un proyecto sólido

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Proyecto. Ese concepto al que tanto se alude, sea cual sea la categoría, la competición, el nivel. Ese intangible imprescindible para alcanzar el éxito a medio y largo plazo. Los factores que dirigen a la consecución de objetivos ambiciosos dependen obviamente de muchos otros factores, sin embargo, es el establecimiento y seguimiento de una línea maestra la que deportivamente se convierte en clave para alcanzarlos. La SD Huesca es un perfecto exponente de ello. Un club que no se encuentra entre los primeros en presupuesto, ni tan siquiera en límite salarial, y que sin embargo saborea en la actualidad el producto de haber establecido un proyecto sólido al que ha otorgado la continuidad necesaria para su consolidación.

SD Huesca

‘Cucho’ Hernández, en su presentación | sdhuesca.es

El conjunto oscense rompe con los tópicos establecidos. Aquellos que apuntan a la necesidad de contar con los mayores presupuestos o pagar las mayores fichas a sus futbolistas para disponer de posibilidades de materializar un excelente rendimiento deportivo. Porque la SD Huesca no cumple ninguna de dichas premisas. Sí cumple con los requisitos deportivos indispensables. Marcar una línea de juego a seguir por el primer equipo, una filosofía concreta, apoyarse en la cultura del esfuerzo y el trabajo en equipo. Trazar una hoja de ruta de la que no desviarse y dotar a la plantilla de las herramientas que se amolden a las características planeadas. Sin duda, una línea de trabajo que ha ofrecido frutos en los últimos tiempos y que estaba reflejada en la mayoría de equipos que han alcanzado el ascenso en las últimas temporadas. Alavés, Leganés, Levante o Girona, especialmente éste último, son claros exponentes de una línea que comienza a ser trending topic para la consecución de ascensos. Un espejo en el que mirarse para el resto, en el que reflejarse no es tarea sencilla.

Cuando se alude al proyecto, no necesariamente conlleva continuidad en el banquillo. Dicha premisa se cumple en ocasiones, como es el caso del Lega con Garitano o del Girona de Machín. La SD Huesca representa el caso opuesto, aunque sí es importante que el técnico que dirija el proyecto case con él. Así, la temporada pasada Anquela convirtió al equipo aragonés en revelación del campeonato, llevándolo hasta el playoff, en el que dio la cara mostrando las señas de identidad del club: lucha, entrega, esfuerzo innegociable, rocosidad, fortaleza física y también mental. Sin embargo, tras una temporada extraordinaria, Anquela emigró a Oviedo y Rubi se hizo cargo del proyecto. Un entrenador conocedor de la categoría y con la capacidad para amoldarse a las características del club, del equipo, del proyecto. Así, el técnico ha sabido adaptarse a las características de sus jugadores, escogidos expresamente para casar con el ‘Estilo Huesca’. Originalmente por Lalo Arantegui, un Director Deportivo prodigioso que construyó un equipo completo y compensado, bajo el mando de un entrenador exigente y experimentado como Anquela, que logró hacer soñar a El Alcoraz con un ascenso impensable que aunque frustrado arrojó un poso de orgullo para los aficionados del equipo. Una temporada para la historia que logró convencer a todos los estamentos del club del potencial existente. Emilio Vega llegó para suceder a Lalo, que emigró al Zaragoza, y escogió a Rubi para dirigir un vestuario sin fisuras, unido y convencido en la idea del club. Con semejantes cimientos, tambalear la obra edificada resulta quimérico. Cada temporada, el equipo se reinventa, reemplazando las ausencias con piezas que encajan a la perfección. La salida de Samu Sáiz refuerza la teoría. Lejos de lamentaciones, el club trabajó a destajo para encontrar sustituto. Las apuestas se encaminaron a un dos por uno, con Álex Gallar y ‘Cucho’ Hernández como bazas. Al primero, le está costando adaptarse. El rendimiento del jovencísimo ‘Cucho’ es estratosférico, borrando la huella de Samu a través del esfuerzo, el carisma, la calidad y el gol. La SD Huesca alcanza hitos, colocándose como líder por primera vez en su historia, sumando 21 de los últimos 27 puntos disputados y mostrándose como el equipo más fiable de la categoría. No es casualidad, es el producto de un proyecto.

SD Huesca

Lalo Arantegui, presentando a Melero | sdhuesca.es

Un proyecto que mantiene piezas fundamentales, adaptadas por completo al ‘ADN Huesca’. Jair, Akapo, Aguilera, Sastre, Melero, Vadillo y el incombustible capitán Camacho, exponente máximo del proyecto. Una columna vertebral que actúa de soporte para las variaciones. La salida de Sergio Herrera de la portería trajo consigo la llegada de Álex Remiro, un guardameta prometedor con recorrido en la categoría que ya está totalmente adaptado, consiguiendo algo impensable como hacer olvidar a su predecesor. Pulido ha ofrecido seguridad y salida de balón al centro de la defensa en la que forma pareja con un Jair que se ha asentado por fin en el once. Y para rematar, la referencia que no terminó de encontrar con Borja Lázaro y la ausencia de Samu Sáiz las han terminado supliendo con la explosión de una sensación como ‘Cucho’ Hernández y mediante la decisión de adelantar la posición de Gonzalo Melero, que han congeniado a la perfección con el jovencísimo colombiano formando una de las parejas de moda del fútbol de plata.

            LEER MÁS: ‘Cucho’ Hernández, la electricidad cafetera del futuro

Y así, la SD Huesca está haciendo historia, consiguiendo que el calificativo de ‘revelación’ se transforme en ‘realidad’, se convierta en ‘aspirante’, a través del proyecto, producto de la constancia. Un proyecto que se disfruta cada día a orillas de ‘El Alcoraz’.

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