Fútbol inglés

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Schneiderlin, comandante en Goodison Park

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Lo que era un secreto a voces se ha confirmado. Morgan Schneiderlin jugará las cuatro próximas temporadas con el Everton. Los toffees han pagado 23M€ al Manchester United que dependiendo de partidos jugados y una serie de variables sin desvelar se puede marchar a los 27,5M€ según ha informado el propio club de Goodison Park. Transparencia.

Una operación en la que todos salen contentos, principalmente el jugador francés de 27 años que llevaba en el ostracismo toda la temporada. Infrautilizado por José Mourinho, solo ha jugado más que el ‘apartado’ Bastian Schweinteiger de los teóricos mediocentros del Manchester United. También gana el Manchester United, que no ha podido recuperar la inversión de 35M€, pero que da salida a una alta ficha de la plantilla y a un jugador con el que el técnico portugués no ha contado esta temporada. Por detrás de Pogba, Carrick, Herrera y hasta Marouane Fellaini, Schneiderlin solo ha jugado 238′ esta temporada con los ‘red devils’, de los que 11′ han sido en Premier League. Y, por supuesto gana el Everton, que cubre así la baja temporal de Idrissa Gueye, en África para jugar la Copa de Naciones con su selección, Senegal.

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Pero, ¿que puede aportar Schneiderlin al centro del campo del Everton?

La nómina de mediocampistas en Old Trafford era muy elevada, pero la de Goodison Park no se queda atrás. Gareth Barry, James McCarthy, Darron Gibson, Idrissa Gueye, Tom Cleverley y el lesionado Mo Besic. Con la llegada de Schneiderlin y la cesión de Cleverley al Watford, la nómina se queda en seis jugadores para dos puestos, toda vez que Barkley siga ocupando la mediapunta y no retrase su posición. Viendo la cantidad de jugadores con los que Koeman puede trabajar en esa delicada posición, no es de extrañar que le falte algo de ‘sustancia‘ a ese centro del campo, y no me refiero a la calidad, ni a la experiencia, pero Schneiderlin llega para dejar su sello propio.

La vuelta al trabajo con Ronald Koeman seguro que ha sido un factor clave en la decisión de Schneiderlin de ir a Liverpool, con el holandés en el banquillo, cuajo una gran temporada hace dos años que le valió el traspaso al Manchester United, además, sin ser su cometido, se destapó como llegador y logró hacer goles decisivos al comienzo de aquella temporada, la 2014/2015. Fue titular indiscutible siempre y cuando las lesiones le respetaron, ya que tuvo tres percances importantes durante la temporada de Premier League que le hicieron perderse 11 partidos en distintas épocas del curso.

Schneiderlin es un pívote central muy compensado entre defensa y ataque. En la faceta defensiva, no suele perder la posición y su colocación y anticipación en el juego le hacen un recuperador nato. Perfecto en el ‘tackling’ esa arma que cada día vemos menos pero que bien ejecutada deja acciones realmente vistosas. En ataque siempre propone utilizar el balón a un toque, por sus pies no pierde velocidad la jugada y gracias a su técnica le hace un seguro en las entregas con el esférico. Durante la temporada pasada, que fue titular con Louis van Gaal, tuvo una media del 89% de acierto en el pase, con una media de distancia de 17m de recorrido en cada acción del balón. Su desplazamiento en largo no es especialmente bueno, y eso puede ser un problema en el Everton, ya que los ‘toffees’ intentar mover a los rivales de banda a banda para generar superioridades y unos contra uno con los Bolasie (lesionado), Mirallas, Lennon, Deulofeu, Valencia, Lookman, etc.

A sus recursos, hay que añadir la conducción en velocidad. Muy precisa y potente, sus primeros 5, 10 metros en arrancada vertical pueden superar una línea rival con total facilidad dejando a su equipo siempre en ventaja y con opciones de mirar a puerta en pocos pases. En el juego aéreo, sus 186 centímetros imponen menos de lo que deberían, el año pasado solo gano el 35% de los duelos disputados en el aire, pero es una opción más a sumar en las jugadas a balón parado, tanto en ataque como en defensa.

Físicamente, el Everton se asegura el recambio perfecto de Gareth Barry, que aunque nos duela, sus 35 años pesan en partidos con ritmos elevados y en los que el propio Everton necesite disponer de un punto más de intensidad a los encuentros. Podemos decir que Schneiderlin no tiene el poderío físico de Idrissa Gueye, la clase de James McCarthy, ni la experiencia de Gareth Barry pero complementa a estos tres mediocentros en todo lo que les falta al resto, su personalidad en el terreno de juego y su ascendencia en el juego le convierte en un líder en los momentos difíciles de los encuentros. No es el mejor en nada, pero es el mejor en todo. Schneiderlin, el comandante de Goodison Park.

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