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Sassuolo, un superviviente peculiar

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De Módena solo conocemos gente con ideas, autosuficientes, valientes y con esencia. Luciano Pavarotti puso la voz, Enzo Ferrari cogió el volante y Luca Toni hizo el gol. Todos ellos alcanzaron sus metas, también los campesinos y hombres del viñedo que cosecharon la uva que tiempo más tarde daría lugar a su vinagre balsámico. Y próxima a Módena, se encuentra Sassuolo a tan solo unos minutos para viandantes y unos segundos para Ferrari. En la región de Emilia-Romaña, con tan solo 40.000 habitantes, nace Sassuolo. Ciudad industrial, dedicada durante décadas a la producción de tejas y cerámicas. Una población que ha ido “in crescendo” en gran medida como consecuencia de la inmigración y la exportación de tejas a cualquier parte del mundo desde la Segunda Guerra Mundial. A día de hoy, las calles de Sassuolo conviven con el delirio. Tras gran parte de su historia hospedándose en el fútbol amateur, la historia reciente del equipo de fútbol de la ciudad vive sus años más dorados. Son cuartos de la Serie A, único equipo invicto tras seis jornadas disputadas, a tan solo 3 puntos del liderato, con una base sólida y unas cuentas saneadas, todo ello gracias a Giorgio Squinzi

sassuolo-cersaie-2012

Pegamento, bicis y fútbol

Este hombre, apasionado del ciclismo y tifosso del Milan, es propietario de la empresa italiana de construcción Mapei, “Materiales auxiliares para la construcción y la industria” y desde 1983 se convirtió en el apoyo del modesto club para convertirse en propietario, tiempo más tarde en 2002. En esa misma temporada en la 83/84 ya con el apoyo de Squinzi y Mapei, el Sassuolo consiguió ascender a la Serie C por primera vez en su historia con un Piero Maini que nadie olvida, hombre del ascenso con 15 goles en la campaña. Diez años más tarde, Squinzi observó que el tiempo le comía y la inversión no hacía efecto. Apostó por el ciclismo y convirtió sus sueños en materia; creó su propio equipo de ciclismo. El Mapei durante los siguientes diez años se hospedó en la cima del ciclismo. De la cuna a la cima, liderando durante ocho años el ranking de la UCI.

Un Sassuolo en el olvido

Por aquellos tiempos, cuando los hombres sobre pedales no corrían, volaban. El Sassuolo se ahogaba. En lo balompédico, el equipo había acusado durante estos años la falta de apoyo y patrocinio. En la temporada 02/03 olvidado en la cuarta división, luchaba por no bajar a quinta. Jugó la promoción de descenso frente al Imolese y la perdió. En una caída a un pozo sin fondo se temía lo peor pero las deudas de equipos de menor nombre como el Poggibonsi -quedó séptimo en la tabla- sirvieron para salvar la categoría. Terminó el patrocinio del equipo de ciclismo y Squinzi centró sus esfuerzo en echar una mano y el brazo entero a un equipo que le restaban días para caer en el olvido. Desde el 2003, en menos de cinco años, los neroverdi han ido ascendiendo hasta colocarse casi ahí arriba donde las tejas.

De Allegri hasta Di Francesco, un Sassuolo en auge

TROFEO TIM 2014

En su último año en la C1, en 2007, un joven Massimiliano Allegri recién llegado del Grossetto convirtió en órdenes, los deseos de Squinzi. El equipo consiguió ascender a la Serie B y el entrenador italiano hizo las maletas rumbo a Cerdeña para entrenar al Cagliari y por ende estrenarse en la máxima categoría. Al modesto Sassuolo llegó Andrea Mandorlini -actual entrenador del Hellas Verona– estrenándose en la Serie B con una notable séptima posición. En la 09/10 llegó Stefano Pioli –actual entrenador de la Lazio– para conseguir el primer play off de ascenso a la Serie A, el equipo lo jugó contra un Torino que no pudo superar. De rozar el éxito a oler el fracaso, en la siguiente temporada la inestabilidad estuvo presente a lo largo de la temporada y el Sassuolo consiguió salvarse en la parte media de la tabla con algún que otro escalofrio. En la 11/12 Fulvio Pea obró el milagro, consiguiendo una tercera posición que les sirvió a los neroverdi para jugarse el ascenso con la Sampdoria, frente a la que acabaria perdiendo. Fulvio Pea se marchó al Pádova, club que soñaba con ascender y al que le ofrecían una suculenta oferta económica.

“La próxima temporada será un ahora o nunca”. Carlo Rossi, presidente del club y que ya fue director general del equipo de ciclismo Mapei, consiguió hacerse con los servicios de Di Francesco, alumno de Zdenek Zeman, del que había aprendido en su etapa como jugador de la Roma. Otro gran acierto del máximo mandatario,  tras varios intentos jugando el play off, el equipo bajo de moral no conseguía superar una barrera que parecía atragantársele. Y este sí, obró el milagro. Implantó el 4-3-3 y aprovechó las ilusiones de un vestuario experimentado en la Serie B. Se mantuvo líder en solitario desde la quinta jornada con una importancia mayor a cuidar el esférico y al ansía por recuperarlo. En la última jornada, ante el Livorno -tercero en la tabla- con tres expulsiones en el partido y un gol en el 95′ de Missiroli, el equipo conseguía ascender por primera vez a la Serie A y el estadio Alberto Braglia de Módena invadía el campo. La ocasión lo requería. Por primera vez en su historia, el Sassuolo era grande.

El Sassuolo entre los grandes

Sassuolo-Napoli_2014-2015

La ocasión lo merecía, se dejó de lado el Alberto Braglia para dar paso al Mapei Stadium, estadio ubicado en la misma región de Regio-Emilia con capacidad para 20.000 espectadores. No todo pintaba bonito en la máxima categoría. Di Francesco en su segunda temporada fue cesado del cargo debido a los malos resultados. Le sustituyó Malesani que tampoco mejoró nada durante los meses de Enero y Febrero, visto esto la vuelta de Di Francesco era la opción más factible. El equipo era el farolillo rojo de la liga y con su vuelta fue escalando posiciones a merced de su propuesta valiente y el Sassuolo consiguió salvarse, sumó 13 puntos en los 7 últimos encuentros y renovó su contrato con el club.

En la temporada 2014/2015 pese a un mal inicio de temporada finalizó 12º con 49 puntos. Puntuación suficiente holgada para no tener temblores. Para esta temporada, pese a la marcha de Simone Zaza se ha mantenido un bloque sólido añadido a las recientes llegadas de Duncan y Defrel. El equipo mantiene un bloque defensivo sólido y experimentado. Missiroli y Magnanelli lideran la zona de máquinas desde hace tiempo y arriba Defrel ha llegado para acompañar a los Berardi, Sansone, Floro Flores o Floccari. Con un presupuesto de unos 10 millones de euros por temporada y sin ninguna deuda. El Sassuolo es el nuevo éxito de Squinzi, un hombre con ideas, autosuficiente y con pasión. Y no es de Módena.

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