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Sandro Wagner: el triunfo de la paciencia

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A nadie se le escapa que tanto el FC Ingolstadt como el SV Darmstadt 98 serán equipos de 1.Bundesliga la próxima temporada. Que sí, que en el caso de los Lirios todavía podría caer a Relegation y acabar en la Segunda División por culpa de un triste final, pero teniendo en cuenta que tiene margen y rivales por debajo en peor situación, nos aventuramos a decir que es más que probable dicha permanencia. El club está ahí gracias, en gran parte, a un componente del Top 10 de la lista de Máximos Goleadores, el muniqués Sandro Wagner. Muniqués y del Bayern, por cierto. Sus primeros pinitos en esto del fútbol los dio en un pequeño club llamado Hertha Múnich, cuando casi echaba a andar y allá por 1995 se incorporó al Bayern, en el que permaneció hasta 2008.

Sandro jugó en la primera plantilla de los bávaros en su último año. En su palmarés consta la Bundesliga y la DFB Pokal conquistadas en la 2007-2008 y en las que Wagner disputó 5 partidos con el primer equipo. Por aquel entonces, Mats Hummels pertenecía también al Bayern, pero no aparecía por el primer equipo; Philipp Lahm no era aún capitán porque estaba Oliver Kahn; Franck Ribéry, Luca Toni y Miroslav Klose aterrizaban en Múnich y subía de la cantera un tal Toni Kroos. Además, esos años fueron los de la retirada de Mehmet Scholl o la salida de Cláudio Pizarro hacia Londres, Salihamidzic a Turín y Hargreaves con rumbo a Manchester.

Con todos esos nombres mencionados anteriormente, era fácil adivinar que un chaval como Sandro Wagner no tuviera minutos y acabara saliendo del club. Pero se va con un doblete, eso no hay que olvidarlo. De tierras bávaras se marcha al MSV Duisburgo, club en el que permanece 2 temporadas. Allí ya empieza a sentirse jugador de verdad. Y en aquel tramo de su carrera llegó la que, hasta ahora, es su única experiencia a nivel de selecciones. Tan solo disputó 8 partidos con la Sub 21, llegando a marcar 4 goles. Pero lo importante no son las cifras. Aquel era el paso previo a la absoluta y a Sandro le llegó con la edad justa. En 2009, el verano que separaba sus 2 temporadas en Duisburgo, Sandro fue llamado para disputar el Europeo Sub 21 con Alemania. En aquel combinado estuvo gran parte de la Mannschaft tras su renovación: Neuer, Höwedes, Boateng, Hummels, Khedira, Özil, Schmelzer… Hasta Fabian Johnson, jugador también nacido en Múnich que juega para la selección de Estados Unidos, con Jürgen Klinsmann al frente. Aquella generación se hizo con el primer título Sub 21 continental para Alemania, derrotando en semifinales a la Italia de Balotelli, Candreva, Giovinco, Marchisio; o a la Inglaterra de Milner, Hart, Noble, Muamba, Adam Johnson y Theo Walcott. En aquella final acabó el partido 4-0 y dos de esos tantos llevan la firma de Sandro Wagner, aunque a día de hoy se acuerden más de aquellos que llegaron a la absoluta y conquistaron en 2014 el Mundial de Brasil.

Pues sí, Sandro Wagner estuvo ahí. Consiguió títulos con el Bayern de manera testimonial y participó en aquella Eurocopa Sub 21 con feliz resultado para él y para su selección. Pero tenía 21 años, le quedaban meses para cumplir los 22. Su límite no iba a estar ahí, él quería más. Se marchó en 2010 rumbo al Werder Bremen, donde contaba con viejos conocidos. Aquel año, el Bremen jugó la Champions y quedó en el último lugar de su grupo, teniendo en sus filas a gente como Frings, Mertesacker, Pizarro, Arnautovic, Naldo… Cayó en segunda ronda de DFB Pokal eliminado por, no podía ser otro, el Bayern Múnich. Y en Bundesliga empezaron a coquetear con la zona baja, acabando en la decimotercera posición. No es nada fácil mantener un buen año si disputas tres competiciones en una misma temporada. Eso solo lo consiguen los grandes.

Tras una temporada pasada sin pena ni gloria en el Kaiserslautern, Sandro decidió hacer las maletas y marcharse al Hertha BSC, donde compaginaría el primer equipo con el Hertha BSC II (Regionalliga Nordost). Bueno, un partido al año con el filial y el resto con el primer equipo. Ascenso a 1.Bundesliga el primer año y permanencia los años siguientes, aunque cada vez con menos protagonismo, lo que le llevó a abandonar la capital en el verano pasado rumbo a un interesante y ambicioso proyecto de permanencia que le ofrecía el SV Darmstadt 98 en su retorno a la máxima categoría.

Y ahí está, siendo el buque insignia de los Lirios en un año más que positivo para el club. Y solo hace unos 8 años desde que asomó la cabeza en el fútbol profesional. Desde sus primeros pasos futboleros estaba destinado a acabar en el club insignia de la capital y también a liderar un club. Porque a nadie se le escapa que la 2015-16 es la mejor temporada en la carrera de Sandro Wagner, pero no es algo ficticio ni fugaz, es real. El fútbol se mueve por los estados de forma y si el de Sandro Wagner sigue siendo el actual la próxima temporada, su club tendrá mucho que decir. Podrían llamarlo “Wagnerdependencia” o llamarlo como quieran, pero el Darmstadt no es solo Wagner. Están Mathenia, Sulu, Heller, Rausch… Y otros jugadores. Más que una responsabilidad, para Sandro Wagner es un orgullo ser la cara visible de un proyecto ambicioso desde la humildad. Un proyecto que no busca títulos a la primera, sino que tiene como primer y máximo objetivo la estabilidad entre los grandes. Ese es el objetivo del club y el de Sandro. Pasar de estar tras la sombra de unos pocos a ser el referente. Él quiere que el SV Darmstadt 98 se mueva a ritmo de una nueva ópera, haciendo honor a su apellido.

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