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Jorge Sampaoli, rehén de sí mismo

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Cecilia Lagos | Santiago de Chile | Se pudrió la cerveza. Es lo que dirían en Argentina, como expresión local para describir lo que está sucediendo en este momento en Chile con Jorge Sampaoli. Sólo imaginen cuál puede llegar a ser el hedor de la cerveza en estado de putrefacción. El mismo gesto que acaban de hacer con sus caras es lo que también se puede aplicar a la descompuesta situación del aún entrenador de la Selección Chilena al que poco le falta para botarse a huelga si es que no logra romper el contrato que él mismo firmó y que lo liga con La Roja hasta el mundial de Rusia 2018.

El asunto es tan grave que a casi nadie le importa por ahora el comienzo del Campeonato de Clausura este viernes. No estamos hablando de fútbol. Hace rato.

Sin dudarlo un segundo, y respaldado por números, Jorge Sampaoli es el mejor entrenador que ha trabajado en Chile: Tricampeón nacional, campeón de Copa Sudamericana y semifinalista de Copa Libertadores con Universidad de Chile; mundialista en Brasil 2014 y campeón de América con la Selección Chilena. Nadie, nunca antes logró lo que él en nuestro país. Pero su nivel de llanto, victimización y contradicciones está logrando sobrepasar la huella emocional positiva dejada por sus logros.

Yo entiendo a Sampaoli en los siguientes puntos: que filtren tu contrato de trabajo con la cantidad de dinero que ganas para que todos opinen y te odien por eso, es una horrible vulneración de tu intimidad. Sobretodo si había un acuerdo de confidencialidad supuestamente protegiendo aquel documento; que te acusen de ladrón y delincuente cuando en estricto rigor tienes tus impuestos locales en regla y además era tu empleador el encargado de pagarlos, también es injusto. Es natural que Sampaoli sienta que la hostilidad lo supera. Pero es también muy difícil que, si haces tratos con mafiosos y ladrones como Sergio Jadue, no te salpique la mugre una vez que la lata de gusanos se ha abierto. Sampaoli tiene que asumirlo como un costo de su trabajo actual.

Por todo lo demás, es infantil e inmaduro que él siempre esté cargando contra la prensa como los grandes culpables de todo. En Copa América acusó al periodismo de jugar en contra de los intereses de la selección sólo por querer informar la posible alineación del equipo antes de cada partido. Y mandaba a cerrar calles del vecindario y a tapar todo para evitar cualquier posibilidad de “espionaje”. Porque como él hace lo mismo y manda a sus propios espías a infiltrarse de estudiantes, periodistas o vecinos a los entrenamientos rivales, él cree que todos los demás hacen lo mismo.

Más infantil, inmaduro y además desafortunado es haber dicho en Zurich que no quiere vivir ni trabajar en Chile, que se siente un rehén y después convocar a una lectura de comunicado para negarlo todo, pero sin aclarar tampoco qué quiere ni si renunciará. También es cuestionable que luego de ese comunicado, haya elegido a cinco medios de su gusto para decir que si el 1% de la gente ya no lo quiere aquí, entonces no puede seguir entrenando porque él necesita un proyecto basado en el apoyo emocional también.

Si bien uno entiende la necesidad afectiva humana, en este caso actuar por impulso emotivo es una muestra enorme de inestabilidad y poca seriedad. Sampaoli no tolera la frustración y no la tolera porque la conoce poco. Pero hay un contrato de por medio y todo esto suena demasiado a berrinche. Pataleta de cabro chico , como diríamos en Chile. Si él se hubiera quedado tranquilo, pasando el chaparrón como adulto, en silencio y conversando con las nuevas autoridades de la ANFP, que sí dan garantía de honorabilidad, estoy segura de que hubieran llegado a un buen manejo de la situación, sin arriesgar los logros obtenidos ni el trabajo por venir.

Pero no. A Sampaoli el “sufrimiento” lo sobrepasó y ahora quiere irse sin pagar la cláusula de salida de un contrato que él mismo aceptó y firmó. Sin conceder siquiera una rebaja. Simplemente quiere desconocer el contrato. Entonces si el dice que es rehén, lo es de su propia porfía, de su propia incapacidad de actuar como un adulto, racional y profesionalmente. Porque acaso ¿alguien lo hizo firmar a la fuerza? ¿alguien lo está reteniendo a la fuerza? Él firmó, él no quiere seguir, él no quiere pagar. Es él mismo.

Bajo ningún punto de vista acepto ni justifico el comportamiento salvaje, agresivo y mal agradecido del público que lo insulta y agrede, como se vio en el aeropuerto, pero Sampaoli debe entender que con todo su “histeriqueo” ha jugado con la paciencia de los chilenos que, con seguridad se olvidarían de todo esto si se quedara y en marzo le ganáramos a Argentina y/o a Venezuela. Por lo pronto, los dirigentes de la ANFP ya se agotaron y acaban de anunciar que todo queda en manos de los abogados.

Jorge, yo prefiero que se quede. De verdad. Crezca, madure, aguante la marea, esto es parte de su trabajo. Si pretende irse Inglaterra o a Europa en general, lo va a pasar aún peor que acá porque en Chile ud, sólo sufre de delirio de persecución de la prensa. Pero en Inglaterra lo van a perseguir de verdad. Y si pierde un partido, lo harán trizas y se burlarán en portada todos los días de su paranoia y sus medidas para evitar que nadie vea los entrenamientos. Y van a publicar mentiras de las gordas para vender más. Si ud. no asume que la exposición pública ingrata de materias que tienen que ver con su trabajo, sometido al juicio de los demás, es parte de lo que ud. mismo ha elegido como camino de vida, la va a pasar mal y aún peor. Y sobretodo, creo que ahora mismo, viendo toda esta teleserie, estoy segura que más de algún director deportivo de club importante estará cuestionándose si es conveniente contratar a un entrenador tan sensible a la crítica pública y tan intolerante a la frustración.

Ya que está hace rato tomando clases de inglés por si llega el llamado de la Premier, se lo digo en una frase no más: Sampaoli, grow up.

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