Miscelánea

article title

Rui Costa se corona ante el desconcierto español

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn

Enrique JULIÁN GÓMEZ Florencia – Ya lo viene demostrando en los últimos tiempos, especialmente en el reciente Tour de Francia con su doble victoria de etapa. Rui Costa se mueve como nadie en este tipo de situaciones. Grupo pequeño, terreno para resolver, desconcierto. Supo esperar su momento mientras Joaquím Rodríguez se iba unos metros por delante, Valverde aguardaba mientras Nibali se desfondaba completamente en la persecución. No dio ni un relevo. Bueno, uno, de 20 metros hasta que sacó el codo para decir “hasta aquí”. Y fue lógicamente el más fuerte al final.

En el último ascenso a Fiesole se había formado el corte decisivo, con cuatro ciclistas de primer nivel. Joaquím Rodríguez abrió los juegos, para irse con el ídolo local, Vincenzo Nibali, y tras varias escaramuzas, llegaron también Alejandro Valverde y el mismo Rui Costa. Con ellos marchaba también Rigoberto Urán, pero se dio un costalazo tremendo contra la cuneta en el descenso. Tras una carrera en la que la selección española no se mostró absolutamente nada, conseguía colocar de manera exitosa a sus dos mejores bazas en superioridad.

Había sido la Italia de Nibali quien había marcado el 'tempo' del transcurso de la carrera desde que se entró en el circuito final de Florencia, bajo una lluvia torrencial que solo desapareció en las dos últimas vueltas. El ritmo impuesto por los Paolini, Vanotti y Nocentini, unido a la dureza y al tiempo provocó que el grupo principal se redujera enseguida a apenas unos 60 ciclistas, con numerosos abandonos, incluidos los de Froome, Quintana, Van Garderen o Phinney. Un desgaste que luego provocaría que los hombres más rápidos y potentes, como eran Sagan, Cancellara, Pozzato o Degenkolb no pudieran aguantar el envite decisivo en Fiesole.

Ya en el momento decisivo con los cuatro ciclistas en cabeza, Joaquím Rodríguez se marchó en solitario en el tramo final del descenso de Fiesole, camino del muro de Via Salviati. Nibali, obligado por la situación, acompañado por un Valverde que tenía un compañero por delante y un Rui Costa inteligentemente egoista, remontó él solo la distancia que les separaba. El siciliano, que se había caído en la penúltima vuelta -y entró de nuevo en el grupo gracias a la estela de coches- quedó desfondado.

Sin embargo, 'Purito' todavía mantuvo una distancia que le hacía dudar. O mirar hacia delante y seguir o ayudar a Valverde detrás, que habría sido con diferencia el más rápido en un potencial sprint. Eligió lo primero, hacia la merecida gloria personal que tantas veces se le ha escapado en las últimas grandes vueltas y no pudo ser. Porque Rui Costa lanzó el definitivo y certero ataque. Valverde no respondió, como debería haber hecho para optar al oro y especuló. Y al final ni uno ni otro. El portugués pudo superar a Joaquím y alzar los brazos como nuevo campeón del mundo. Por detrás, un 'Purito' completamente abatido y Valverde, bronce por delante de Nibali. 

Podio ibérico, pero la alegría se quedó en Portugal, con el flamante nuevo ciclista de Lampre, que vestirá con el arco iris, tras su periplo en Movistar, donde era compañero de Valverde. En el lado español, caras largas, semblante de funeral y esa sensación de que se volvió a errar en los momentos decisivos. De que no se actúa como un verdadero equipo, aunque esta vez el resto de integrantes cumplieron a la perfección su cometido.

Se suman más meritorios puestos de honor, pero no de los que realmente valen en un palmarés. En una situación tan ventajosa y con tal superioridad, el oro era una obligación para cualquiera de los dos españoles. 'Purito' suma su segundo metal mundialista mientras para el murciano es el quinto, dos platas y tres bronces. Nunca el maillot más deseado para cualquier ciclista. Desde Freire.

[Sigue toda la actualidad del ciclismo en @CiclismoSphera]

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn

Artículos relacionados