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Ronaldo: el premio a una evolución precisa

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De la banda al centro. Menos minutos, pero más calidad. Menos goles, pero más importantes. Así evolucionó el futbolista portugués Cristiano Ronaldo en la última temporada para guiar al Real Madrid al doblete de Liga de Campeones y Liga española.

El delantero blanco se consagró el lunes como mejor futbolista del mundo en la gala de la FIFA en Londres, por delante del argentino Lionel Messi y del brasileño Neymar. Buena culpa de ello lo tiene ese “cambio radical”, como el mismo lo definió.

El crack aprendió a escuchar a su cuerpo para llegar al tramo decisivo de la temporada en plena forma. Por mucho que sea uno de los mejores jugadores de todos los tiempos, 32 años no son pocos para un futbolista. Ya pesaron antes los 29, 30 o 31, cuando llegaba a las semanas más importantes del año con la gasolina justa en las piernas.

Ayudado también por la tremenda plantilla que lució el Real Madrid, el entrenador Zinedine Zidane convenció a Cristiano Ronaldo de que no podía jugar cada encuentro. “Todos los años ha tenido 50, 60, o 70 partidos, y llega un momento en el que tiene que descansar“, justificó en su momento el francés.

Cristiano Ronaldo jugó la temporada pasada 46 partidos con el Real Madrid, su cifra más baja desde la 2009/2010, cuando el equipo perdió en octavos de la Champions. En la 2011/2012, por ejemplo, sumó 55 partidos, 60 goles y 5.104 minutos. Su temporada más productiva fue la 2014/2015, con 61 tantos en 54 partidos y 4.828 minutos.

La campaña pasada estuvo 4.126 minutos sobre el césped repartidos en 46 partidos y anotando 42 goles. Eso sí, fueron decisivos. En los últimos diez partidos de la temporada pasada -contando cuartos, semis y final de Champions- marcó 16 tantos.

He tomado una decisión diferente junto a mi entrenador. He hecho un cambio radical en mi carrera”, anunció en abril en Múnich tras marcar dos goles al Bayern. “En los últimos cuatro o cinco años he llegado al final de temporada siempre al límite, con pequeñas lesiones, más cansado.”

Muchos de sus goles, además, fueron de delantero centro puro, lo que refleja ese movimiento táctico de Cristiano Ronaldo: huir de la banda ante la innegable pérdida de velocidad para acercarse al área y aprovechar su también innnegable voracidad.

“Cristiano Ronaldo ya no va a por todos los balones, es un Cristiano Ronaldo diferente con la edad que tiene”, analizó en Londres Nuno Gomes, ex futbolista portugués. “Es natural que con el paso del tiempo empiece a aparecer más por el centro, más cerca del gol. Y ha demostrado, con números, que puede jugar en una banda, en la otra, en el centro”.

“De joven tenía cosas, como esa fuerza física, que ya no tiene. Hoy en día no es tan potente y no le vemos hacer los sprints que hacía hace años. Con el paso de los años todos perdemos velocidad y ganamos otras cosas. Pero es un jugador muy completo”, agregó el ex delantero, que jugó dos Mundiales y tres Eurocopas con Portugal.

Otro antiguo delantero, el italiano Gianluca Vialli, cree que el cambio de Cristiano Ronaldo no es tanto de posición sino de mentalidad.

Está arrancando desde una posición más centrada, pero lo que marca la diferencia es la actitud. Es un gran profesional, se cuida muchísimo y está totalmente dedicado a esto. Piensa en el fútbol 24 horas al día y siete días a la semana. Quizás hay 30 minutos al día en los que no piensa en fútbol. Se trata de dedicación”, opinó Vialli, ex del Chelsea, de la Juventus y de la Sampdoria.

Si Cristiano Ronaldo acabó la pasada temporada con un festival goleador, actualmente parece atravesar por un bache en la Liga española. Mientras en la Champions lleva cinco dianas en tres partidos, en el campeonato doméstico luce un gol en cinco encuentros. El domingo, incluso, acabó visiblemente enfadado por no marcar a pesar de que el Real Madrid ganó 3-0 al Eibar.

“Se llama ambición”, justificó Nuno Gomes, destacando la principal cualidad de Cristiano Ronaldo. “Creo que él es una persona que siempre ha estado habituada a querer más. Cuando no marca, se enfada. Es una reacción normal de un jugador que quiere siempre estar a tope, que quiere siempre más. Cuando no se enfade, será preocupante”.

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