Fútbol italiano

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Roma, la ciudad eterna busca emperador

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Felipe OLCINAMarco CASINOS | Faltan dos jornadas para el cierre del campeonato. La ciudad eterna chirría, se miran, se buscan. El águila supervisa la ciudad mientras el sol se acomoda y cuando la noche cae, la loba despierta. Andan sin buscarse, pero sabiendo que andan para encontrarse. Se respira ambiente de rivalidad, la tensión salta en cada esquina. El Derby della Capitale puede ser uno de los más decisivos en los últimos años. A Roma y Lazio les separa un punto, la diferencia marca asegurarse estar en el próximo sorteo de la Champions League o de lo contrario tener que disputar la fase previa allá por el mes de agosto. De reojo, desde el sur mira el Napoli, agazapado, expectante, al acecho de lo que pueda pasar si uno de los dos sale derrotado.

Roma pocas veces duerme. En su intento, como el de todo el centro-sur de Italia, de competir con las grandes potencias del Norte. Desde 1927, debido a la dictadura que imperaba desde los territorios del norte -Juventus, Inter y Milan- los conjuntos de la capital -hasta ocho en la década de los 20- decidieron unirse para hacerse más fuerte. Así surgió la Associazione Sportiva Roma, fruto de la fusión del Roman Football Club, Fortitudo Pro Roma y el Alba-Audace. Todos aceptaron este pacto de alianza menos uno, la Lazio. De la mano del general Giorgio Vaccaro -fascista- el equipo laziale decidió seguir su camino por solitario. La Roma, adoptó el emblema de la Loba del Capitolio y los colores amarillo y rojo. La Lazio por su parte adoptó el biancoceleste para conmemorar el olimpismo griego. Desde ese día, comenzó una rivalidad que no ha tenido límites hasta el presente de nuestros días.

 

El pacto de alianza -aunque suene extraño- acabó reflejando las evidencias que ya existían, la rivalidad entre unos y otros. El primer derby se jugó el 8 de diciembre de 1929 con victoria por la mínima para la “loba” con un solitario gol de Rodolfo Volk, evidenciando los frutos que había dado la alianza entre los siete equipos restantes de la región. La Lazio tuvo que esperar hasta un 23 de Octubre de 1932 para conocer la victoria en un derby, donde ganarian 2-1 con goles de Alejandro Demaria y José Castelli.

Justo al año siguiente, la Roma se tomó su particular revancha con un humillante 5-0. En el 34′ el partido parecía tener mismo guión, la Roma ganaba por 3-0 durante el meridiano del partido pero los laziali consiguieron igualar el choque finalmente con un 3-3. Recientemente, en 2002 recordamos la última gran goleada en un derby cuando la Roma consiguió la victoria por 5-1, con póker del ahora técnico viola, Vincenzo Montella. Y en 2006, la Roma conseguía once victorias consecutivas en la disputa del Derby tras imponerse por 0-2.

Esta temporada, en el partido de ida, tras ponerse en ventaja por 0-2 el equipo de Stefano Pioli, Francesco Totti, jugador, capitán y leyenda en activo consiguió igualar la contienda anotando por partida doble en una de sus últimas tardes de gloria que se recuerdan. Con esos dos goles, Totti igualó a Dino Da Costa siendo el máximo goleador del Derby en todas las competiciones, añadido al galardón que ya lucía de ser el jugador con más partidos disputados en la historia del Derby.

 

En lo que respecta al partido de este lunes, la escuadra biancoceleste puede cerrar el año por todo lo alto y ganando el derby romano tendrían prácticamente asegurada la clasificación para la Champions. Una gran fluidez en la parcela de ataque, un buen juego asociativo y una enorme capacidad de finalización son las señas de identidad de un equipo que siete años después sueña con volver a colarse en el máximo escenario internacional. El conjunto de Stefano Pioli está siendo una de las revelaciones más bellas del campeonato, pero nadie puede asegurar que vayan a ganar porque lleguen en mejor dinámica de juego y resultados. Quizá sea la gracia del fútbol, y más aún en este tipo de partidos.

Felipe Anderson se ha convertido en el nuevo emperador de Roma, con permiso de Totti, claro. El extremo brasileño está siendo, sin duda, uno de los futbolistas más destacados en la Serie A, y sus registros (11 goles y 10 asistencias) hablan por sí solos. Un Felipe Anderson que tras darse de baja del canal cocina y ahora que está fuera del alcance del cañón de la inconstancia, es uno de los pocos privilegiados que puede devolver el lustre pretérito al conjunto blanquiazul. Tras un primer año plagado de lunares, el atacante brasileño ha tenido un crecimiento exponencial y los transatlánticos europeos ya suspiran por él. Sin embargo, lo mejor para Felipe Anderson sería continuar creciendo en el invernadero de la Lazio, que le puede ofrecer un ilusionante proyecto deportivo y la garantía de seguir viendo los toros desde el albero. Con unos renglones de juego repletos de jugadas de ciencia ficción, el ex del Santos ya dinamitó el derbi en la ida con un gol y una asistencia. Felipe es el as en la manga, el póquer de Stefano Pioli para mandar en la ciudad eterna.

Por su parte, Antonio Candreva ya lleva varios años firmando grandes temporadas. El espartano laziale es una joya capaz de jugar en todas las demarcaciones del frente de ataque. Contra la Sampdoria jugó por detrás del punta, Miroslav Klose, y volvió a firmar una actuación memorable tras protagonizar un sinfín de fastuosas conducciones que ni una promesa en ciernes como Romagnoli pudo detener. Personifica a la perfección las ideas de Pioli sobre el verde y ante una defensa giallorossi que en los últimos meses se ha mostrado demasiado atribulada, el internacional italiano tendrá mucho que decir. Un ganador nato con el temperamento necesario para hacer grandes cosas.

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