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Roma, el violín que dejó de sonar

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La Roma de Garcia mostró una tímida reacción ante la Juve en el partido que podría reabrir la lucha por el Scudetto. Reacción sí, pero basada en un empuje meramente de garra, jugando con diez y sin sus dos baluartes en el campo: Totti y De Rossi. Sin embargo, durante los 80 minutos anteriores el equipo capitalino fue incapaz de tirar a puerta. Ataques que ni siquiera lograban crear peligro ante un Buffon inédito que veía cómo una y otra vez los Gervinho, Ljajic y compañía se estrellaban contra la muralla bianconera.

De nuevo una ‘loba’ sin capacidad de hacer daño, previsible y plana. El equipo que en el inicio de campeonato asustaba a la Juventus en la tabla y que barría a sus rivales en casa se apagó. Los extremos dejaron de ser los puñales que lograban desestabilizar las defensas, el ritmo en tres cuartos bajó de manera exasperante y la confianza de las estrellas del equipo se vino abajo. ¿Qué pasó? Rudi Garcia perdió el mando del equipo.

Entrenar en el banquillo del Olímpico no es nada fácil. Luis Enrique puede dar fe de ello. La presión a la que se somete a los entrenadores supera cualquier otra plaza, un error puede ser fatal. El lastre de Garcia en este campeonato fue el 1-7 ante el Bayern de Guardiola en Champions Legue: un planteamiento erróneo y una capacidad de reacción inexistente sirvieron para que los pesos pesados de plantilla romanista perdieran la confianza en el francés.

Una realidad que los números confirman: antes de la goleada bávara todos los encuentros del campeonato se cuentan como victoria salvo la derrota en el Juventus Stadium, seis victorias en siete partidos con dos dianas de media por partido y recibiendo un promedio 0,57 goles por partido. Tras la debacle contra el Bayern, en Europa sólo suman un punto en las últimas tres jornadas y se quedan fuera de los octavos de la máxima competición europea. En Serie A, salvo una pequeña racha de tres victorias consecutivas en noviembre ante Torino, Atalanta e Inter, el equipo es un despropósito.

Si contamos los números de la competición domestica desde el mes de diciembre, salen nueve empates (cinco de ellos 1-1) y tres victorias por la mínima en casa de Genoa, Udinese y Cagliari. No es capaz de ganar ningún partido en casa y pasa de marcar dos goles por partido a 1,08.  Además empeora su defensa al encajar 0,74 goles de media y dejando la puerta a cero en tan sólo cuatro de 13 encuentros.

El cambio mental en el equipo es claro y no sólo por los números, también por fallos a los que el favorito a destronar a la Juventus no nos tenía acostumbrados. En defensa Astori comete errores de principiante, Yanga-Mbiwa en la salida de balón es una ruleta rusa; y en el centro del campo ninguno es capaz de llevar el peso de la dirección del equipo. Y mientras tanto Garcia ante los medios, ataca a árbitros y a terceros creando más tensión en el entorno.

Dos meses de continua involución, nervios, planes de última hora (sacar en Cagliari a todos los jóvenes de golpe para salvar la papeleta) y de continuos giros en el guion de Garcia. En definitiva, una inestabilidad que ha servido para perder el tren del Scudetto y hacer peligrar la segunda plaza, pero que sobre todo ha significado que los jugadores pierdan la confianza en su entrenador.

Hasta la famosa noche del 1-7 la totalidad de la plantilla giallorossa tenía plena confianza en su preparador. No en vano había cogido al equipo tras varios proyectos fracasados y lo llevó a unos números de récord que no supusieron ganar la liga porque enfrente tuvieron a la Juve de los 101 puntos. Algo que cambió tras el ‘shock’ del 21 de octubre. La incapacidad de frenar la sangría ante los alemanes y de demostrar por primera vez desde que llegó al banquillo no saber qué hacer modificó perceptiblemente el ambiente en el vestuario.

Para ser justos con Garcia también hay que hablar del plano físico, las numerosas bajas en este periodo y de cómo ha bajado el nivel de la plantilla entre ambas temporadas. El año pasado la pareja Benatia-Castan se erigió como la más segura del campeonato, resaltando el nivel del marroquí como el mejor defensor de toda la Serie A. Este año ninguno de los dos está: Benatia se fue al Bayern y Castan sufro un cavernoma por el cual ha estado fuera toda la temporada. Dos pilares en defensa que han hecho bajar la calidad atrás.

Además, Gervinho con una Copa África de por medio ha pasado de ser un jugador capaz de definir un partido por si sólo a no marcar un gol desde noviembre, Iturbe ya no salta a los rivales como lo hacía en el Verona, Doumbia está siendo un fracaso en la adaptación… Demasiados factores que han hecho que la Roma haya pasado de ser un equipo agresivo y temido a un conjunto previsible, plano y con problemas en defensa. Y ojo porque si García no encuentra una solución podrían perder hasta la plaza de Champions. En la capital urge un conclave para que todos remen en la misma dirección y sólo así se podrá conseguir una Europa League que podría salvar la temporada.

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