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Rogers vence en un Giro con sabor australiano

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Enrique JULIÁN GÓMEZEl balance de los ciclistas australianos en este Giro d'Italia es difícilmente superable. El equipo aussie Orica GreenEdge venció la contrarreloj por equipos inicial en Belfast, colocando a Svein Tuft -este canadiense, no australiano- como líder. Al día siguiente, Michael Matthews, nacido en la capital Canberra se enfundó la maglia rosa de líder, que no soltó hasta una semana más tarde con la llegada de los Apeninos. Y su relevo como líder de la carrera lo tomó su veterano compatriota Cadel Evans, capitán del equipo BMC, que todavía se mantiene en cabeza.

Y hoy, en la única etapa de media montaña sin final en alto de este Giro, otro australiano, también veterano, se hizo con el triunfo. El pelotón, que salía desde las afueras de Parma, recorrió el interior hasta alcanzar la recortadísima costa ligur. Desde Sestri Levante, hacia el norte siguiendo la línea del mar y los acantilados hasta Savona, donde se introducía en la sierra para subir al inédito y duro Naso di Gatto, para después afrontar el definitivo descenso a meta.

El inicio de la jornada estuvo movido, con movimientos de ciclistas importantes -como Steve Morabito, Roche, Arredondo, Moser, Geschke, Herrada, Cataldo…- en el Passo Cento Croci. El colombiano Arredondo cogió los puntos de los montañas y luego se formó una escapada definitiva con, entre otros, Dani Moreno, el propio Roche y Moser, Thurau, Sicard, Mourey, Bongiorno o Monsalve. Nunca contaron con demasiada ventaja y se vieron alcanzados ya en la parte final de la etapa, en el inicio de la decisiva ascensión a Naso di Gatto.

Allí se movió de nuevo Julián Arredondo, a quien solo se pudo agarrar un muy combativo Preidler, que ya había estado en la escapada. Y el colombiano también coronó en primera posición, por lo que consolida su maglia azzurra al mejor escalador de la carrera. Sin ataques, un día más, entre los favoritos, donde apenas se dejaron ver por unos segundos cuartos espadas como Losada, Pellizotti, Rolland o Zardini.

Ya en el descenso, Michael Rogers lanzó el que sería el ataque definitivo. Con 34 años y medio, el australiano dio positivo al final de la temporada pasada, tras su victoria en la Japan Cup, por clembuterol. Sin embargo, fue exculpado con la justificación de la proliferación de la carne contaminada por esa sustencia en extremo oriente, especialmente en China. Sea como fuere, Rogers llegó a tiempo para correr en Lieja hace unas semanas y participar en el Giro solo como sustituto del ruso Trusov y del colombiano Beltrán, que no pudieron viajar a Irlanda por problemas de visado.

Rogers, tres veces campeón del mundo contrarreloj entre 2003 y 2005, aguantó el pulso a un pelotón desorganizado en la persecución. Apenas Giant apareció tarde y tímidamente, pero BMC, el equipo del líder Evans, siempre australiano, controló para permitir la victoria de su compatriota. Así, Michael Rogers pudo alzar los brazos en solitario y conseguir su primera victoria en una gran vuelta.

Mañana, gran día decisivo en el Giro. La contrarreloj larga de esta Corsa Rosa, 42 kilómetros entre Barbaresco y Barolo, recorriendo los viñedos del Piemonte. Cadel Evans puede consolidar aquí su liderato antes de la terrible semana final, en un perfil endurecido con tres repechos, uno de ellos en el final de la crono. Por descubrir quién quedará casi eliminado o quien ganará enteros de cara los Alpes.

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