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Roger Schmidt, el ingeniero del Bayer Leverkusen

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La ingeniería mecánica es aquella que engloba –entre otras muchas cosas- la fabricación, la reforma, la conservación, la renovación y el constante proceso evolutivo de los equipos mecánicos. Y eso es lo que estudió en su juventud un entrenador que ahora aplica sus conocimientos a una plantilla de fútbol. Las extrapolaciones son varias y los procesos se asemejan a la ecuación de rendimiento de una máquina, después de todo, el trabajo de un técnico es sacar el máximo rendimiento de sus jugadores gracias a las estrategias y los planteamientos tácticos teniendo en cuenta las cualidades individuales que se hallan en el vestuario que tiene bajo sus órdenes. Es por eso que no es tan descabellado que un Ingeniero mecánico acabase siendo entrenador de fútbol profesional.

Roger Schmidt nació en un pueblo a menos de 50 kilómetros de Leverkusen llamado Kierspen, pero pasarían muchos años antes de que el ahora entrenador del equipo de las aspirinas llegara a la ciudad “Werkself”. Roger combinó y equilibró de manera heroica la carrera que tenía como futbolista con sus estudios. Durante su carrera jugó de mediocentro y pasó por clubs como Paderborn o Lippstadt –el primero disputa ahora la categoría reina y el segundo es conocido por ser el equipo de la ciudad natal de Karl-Heinz Rummenigge. Acabó sus días sobre el césped en el Delbrücker SC dónde tras jugar una sola temporada ya lejos de las categorías profesionales y con un título de formación profesional en mecánico industrial bajo el brazo, decidió sentarse en el banquillo como entrenador.
El ingeniero construyó sistemas y máquinas con las que rendir bajo las circunstancias posibles. En su primera andadura como como técnico consiguió ascender al Delbrücker hasta la Oberliga (5a división) y le valió un contrato de tres años con el Preußen Münster. A la vez que se adentraba en la Regionalliga, Roger se inscribió en la carrera de ingeniería mecánica y compaginó sus estudios con el trabajo como entrenador. Sin embargo en 2010, y antes de acabar su contrato, el club decidió prescindir de sus servicios, pese a dejar al Münster en la 4 posición de la tabla.

Roger tuvo así un año “sabático” y después de este su antiguo club, el SC Paderborn, lo contrató y él cumplió con creces dejando al equipo en la quinta plaza de la 2.Bundesliga. Su capacidad de estrategia y manejo del vestuario deslumbró al Red Bull Salzburg que se lo llevó a Austria en verano de 2012. Allí Roger consiguió en su segunda temporada en el banquillo hacerse con el doblete –Liga y Copa austríaca-.

El Leverkusen le llamó. El equipo de las aspirinas, de la gran casa Bayer buscaba un ingeniero para su plantilla, ya que Sascha Lewandowski asumió el puesto de técnico tras la dimisión de Hyypiä a principios de abril pero no era solución a largo plato. Así que llamaron a un ingeniero nacido a menos de medio quilómetro de la ciudad. Schmidt, firmó con el Bayer por dos años.

Tiene el gen del ingeniero impreso en el ADN, su mentalidad y forma de ver el fútbol se refleja en la ciencia mecánica y en la continuada perfección de la maquinaria y del sistema. Uno no puede remediar lo que es, y él ha fusionado los dos mundos de manera casi imperceptible, pronto enseñarán en las la ingeniería del fútbol y Roger Schmidt será el catedrático que de clase.

“Eso es incluso mejor fútbol, cuando se consigue el éxito y se alcanza lo extraordinario, si se ha perfeccionado (el sistema).” – Roger Schmidt, 13 Noviembre 2014.

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