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Roberto Soriano, un gran llegador en Villarreal

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Tras las incorporaciones de N’Diaye y Pato, el Villarreal sigue invirtiendo en su plantilla con altura de miras y ha cerrado el fichaje de Roberto Soriano desde la Sampdoria por una cantidad cercana a los 14 millones de euros, superando el interés de clubes como el Napoli o el Milan.

El cotizado centrocampista nacido en Alemania pero de orígenes italianos e internacional con la azzurra firma para las próxima cinco temporadas y es un refuerzo de lujo para un proyecto que se prepara para afrontar la Champions League, ya que las características de su fútbol combinan y casan a la perfección con la idea de juego y la mentalidad de Marcelino García Toral.

Lo que más destaca en el juego de Roberto Soriano es su tremenda facilidad para llegar desde atrás a zonas de gol. La mejor versión del futbolista italiano se pudo ver bajo las órdenes de Sinisa Mihajlovic -un técnico con un manual que guarda similitudes con el de Marcelino- como falso y atípico mediapunta aunque la temporada pasada, con Zenga y Montella en una Sampdoria muy gris y asumiendo roles variados en todas las posiciones de la medular, firmó los mejores números de su trayectoria: ocho goles y cuatro asistencias que hablan de su relevante contribución ofensiva.

Roberto Soriano es un mediocentro mixto. Útil para morder y aprovechar su recorrido y, sin llegar a la técnica propia de un diez al uso, una pieza decisiva de tres cuartos de cancha hacia delante, especialmente en transición o incorporándose desde segunda línea en acciones que acostumbra a leer a las mil maravillas. Características que permitirán a Marcelino añadir a su sólido 4-4-2 la agresividad en ataque de la que careció el curso pasado, al tiempo que podrá conservar toda la seguridad y el orden de su balance defensivo.

Si el técnico cántabro no varía el dibujo de base -y lo normal es que no lo haga- las demarcaciones que Roberto Soriano puede ocupar son dos. La primera, al lado de Bruno Soriano en el doble pivote para formar una sociedad de apellidos homónimos que, a priori, encajaría bien por sus aptitudes complementarias. Con el español como hombre posicional y de primer pase, el italiano podría dar los pasos hacia adelante que tanto le gustan para ser receptor de la salida vertical por abajo o moverse sin balón hacia la media luna y no olvidarse del retorno gracias a su disciplina táctica, concentración y a las dotes de líder que ha hecho germinar durante los últimos cinco años en Génova tras pasar por la cantera del Bayern de Múnich y que le convierten en todo un veterano a sus 25 años.

Desde esa posición, además, Roberto Soriano se convertiría en un ayuda encomiable para las caídas atrás de su tocayo Soldado debido a los buenos, sencillos y punzantes apoyos que realiza y que puede combinar perfectamente con el delantero para animarse con el último pase, aunque no sea su especialidad, buscar el chut lejano o insertarse en el área para definir, donde suele ajustar de forma notable. Soldado para Soriano y viceversa suena, de primeras, más que bien para el fútbol interior del Villarreal en ataque y para que Pato o Bakambu sean los encargados de estirar el bloque aunque éste tenga que partir de muy atrás. Y es que explotar los espacios generados por los delanteros entre líneas, con la experiencia que tiene de jugar por detrás de una doble punta y combinarse con ellos, es una de sus señas de identidad diferenciales. La característica que justifica su precio y que le da la vitola de ser un fichaje más que bien tirado, como ya es norma por parte del Villarreal.

La otra opción para que se instale con aplomo en las alineaciones es que parta acostado a la banda derecha. Una alternativa que Marcelino, acostumbrado a posicionar a su equipo con centrocampistas interiores como hombres abiertos, valorará positivamente. El regreso de Cheryshev a la disciplina amarilla hace indicar que el entrenador buscará cargar el peso ofensivo de la jugada por el sector izquierdo lo que, sin ser el ala derecha la ubicación ideal para Roberto Soriano, le permitiría explotar su olfato en las llegadas por el lado contrario de la jugada, allí donde se materializan los goles, para elevar aún más su producción pisando área y trazando diagonales. De esa forma, N’Diaye pasaría a ser el pulpo en el doble pivote y Roberto Soriano quedaría eximido de una responsabilidad defensiva de primer orden para enfatizar la mejor de sus virtudes y dejar el carril para Mario Gaspar, siendo el pico derecho del área contraria su punto de partida para crear peligro sumándose constantemente desde atrás con su timing perfecto para explotar los carriles interiores cuando puede afrontar la jugada de cara.

Roberto Soriano es, eminentemente, un llegador adornado de matices. Su mejora en el acierto de pase es exponencial pese a que no destaque por una gran visión de juego y a que siempre acostumbre a buscar la entrega más vertical posible, le gusta conducir en transición y lo hace siempre con sentido, abarca muchos metros y reluce cuanto más altos sean los ritmos de los ataques. Un todocampista fino, responsable y con gol. Con una personalidad y una identidad que le hacen un perfil casi perfecto para darle al Villarreal de Marcelino el punch que fue dejando de lado para ser un conjunto inexpugnable defendiendo su propia área, permitiendo recuperar la agresividad que los de El Madrigal esbozaron en la temporada 2014/15.

Llegar más y más rápido con plenas garantías de llegar mejor para crear un flujo alto de ocasiones en el arco rival sin necesidad de ser un equipo que tenga que jugar muy abierto, que se vea obligado por el contrincante a reducir sus ataques a centros aéreos laterales o que tenga que despoblarse y perder su empaque por dentro para profundizar. Todo eso es lo que Roberto Soriano puede aportar al Villarreal con su capacidad para intercalar la gran utilidad de su juego en los respectivos balances ofensivos y defensivos, manteniendo el equilibrio de la propuesta general.

Un centrocampista como el italiano, que asume varias posiciones específicas con naturalidad, permitirá a Marcelino cambiar la disposición de su equipo incluso sobre la marcha en el transcurso de los partidos y le resultará muy útil también para imprimir un pressing alto en momentos determinados con los que liberar a Roberto Soldado del trabajo más sucio y de más desgaste y con las piernas necesarias para recuperar su posición de partida si esa primera línea se ve superada, gracias a su compromiso predispuesto al retorno.

Las dudas que puede generar su llegada a El Madrigal se limitan al hecho de que el Villarreal mantenga durante demasiados minutos su efectiva defensa baja y Roberto Soriano se vea obligado a guardar siempre la posición, ya sea en el centro de la zona ancha o especialmente si actúa por banda derecha. Una disposición y un contexto que le constreñiría a ayudas defensivas por todo el costado si su equipo no aprovecha las posesiones para salir con peligro, que es precisamente para lo que llega Soriano al club. Roles que le costaría mantener en el tiempo por la falta de costumbre y que esconderían la verdadera esencia del futbolista que no es otra que la ya comentada facilidad para sumarse con tino, pegada y capacidad productiva a la frontal y, en ocasiones, al mismo punto de penalti para plantarse frente al arquero. Sin esas condiciones, por lo tanto, perdería su grado máximo de incidencia.

La definición por sorpresa, sus dotes escurridizas para colarse entre las zagas adversarias con sus grandes movimientos sin balón puesto que no es para nada un regateador, su buen pie para el penúltimo pase lanzador y su dinamismo comprometido aseguran una competitividad a la altura del proyecto del Villarreal y de las circunstancias tácticas y le confieren un aura que parece ensamblará de forma fantástica si Marcelino logra encajarlo con facilidad en su particular esquema o se atreve con un doble pivote ligeramente más ambicioso.

“En los dos años que pasé con Mihajlovic crecí muchísimo como jugador en todos los aspectos y aún puedo mejorar mucho más. Debo ser menos estético y buscar generar peligro de cualquier forma. Los goles feos también hace falta marcarlos”, afirmaba el futbolista hace apenas unos meses dejando claro su afán para llegar a las zonas de gol aunque sólo sea para empujarla manteniéndose siempre ojo avizor o igual de bien posicionado para facilitar la acción de gol con sus apoyos, entregas, arrastres o súbitas recolecciones de balones en zona de tres cuartos para las que parece que tiene un imán.

Roberto Soriano necesitaba salir de su zona de confort y probarse fuera de un hábitat que se había convertido en demasiado cómodo y poco ambicioso para él. Demostrar que el prestigio recogido en la Serie A es perfectamente exportable y, en un contexto de mayor nivel, poder seguir creciendo, mejorar sus registros y asentarse con su buen hacer en el ‘Submarino Amarillo’ y, de paso, en la selección italiana. No hay duda: el Villarreal, como siempre, sabe muy bien lo que ficha. Y Roberto Soriano está llamado a ser el centrocampista que reactive el daño de las salidas directas de su equipo y realce la pegada y el gol desde la segunda línea de la que debe adueñarse sin perder de vista el orden táctico marca de la casa.

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