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Roberto Bautista, un héroe silencioso

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Cuando las miradas se centran en la gran lucha por el número uno mundial entre Andy Murray y Novak Djokovic o, incluso, en el nuevo corte de pelo de Rafael Nadal, un tenista de Castellón, lejos de cualquier foco, se enfunda las zapatillas y el mono de trabajo, coge la raqueta y sale a la pista a entrenar. Así es Roberto Bautista, el perfecto ejemplo del héroe silencioso. Aquel que, sin formar mucho revuelo y valiéndose del esfuerzo diario y el trabajo constante, cosecha una importante temporada, sólo a la altura de grandes jugadores.

Tanto es así que, si se atiende a los números, 2016 se ha convertido en el mejor año de su carrera. A sus 28 años y once como profesional, el español, finalmente, ha encontrado su sitio. Un despegue ciertamente tardío pero que termina dejando un buen sabor de boca. Como los buenos vinos, Bautista mejora y se supera con el tiempo. Así lo certifican sus resultados de esta temporada, que destaca por encima de cualquier otro curso.

Shanghái, la clave del éxito

Si bien es cierto, 2014 se consolidó como el punto de inflexión en su trayectoria tenística con dos títulos – Stuttgart y s-Hertogenbosch –, una final en Moscú, el premio al jugador con mejor progresión del año y la explosión de su potente juego, aquel que tantos años llevaba custodiando en silencio. Un año en el que consiguió, además, mantenerse siempre entre los 20 primeros del mundo, con un nivel de tenis a la altura de un top ten y con el deseo y la ilusión de llegar aún más arriba. Y es que Bautista no se conformaba, sabía que estaba pegando muy bien a la bola, con confianza y seguridad, y quería más.

Así pues, tras un 2015 menos fructífero, el castellonense se plantó en 2016 desplegando su mejor versión y certificando uno de los mejores inicios del circuito ATP. Se coronó en Sofía y Auckland, ayudó a la ‘Armada Española’ en la Copa Davis ante Rumanía, participó en los cuatro Grand Slam del año con interesantes actuaciones, especialmente en Australia y Roland Garros – alcanzó los octavos de final en ambos torneos – y consiguió una plaza para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. A todo ello hay que sumar lo que podría considerarse la clave del éxito y el reconocimiento a nivel mundial para Bautista en este 2016: el Masters 1000 de Shanghái.

Roberto en la final del Masters de China ante Andy Murray | Getty

Roberto en la final del Masters de China ante Andy Murray | Getty

Año tras año, el pupilo de Tomás Carbonell luchaba por conseguir resultados en torneos de esta categoría, pero el pleno de victorias no llegaba y los octavos de final se convertían siempre en su techo. En 2014 cosechó su mejor actuación en un Masters 1000, concretamente en Madrid, donde alcanzó las semifinales ante Rafael Nadal. Sin embargo, ese repunte se convirtió en un hecho aislado a razón de los siguientes resultados. Fue en octubre de 2016 cuando pudo demostrar que el hecho de no rendirse, al final, tiene sus frutos. Con un potente y seguro juego de fondo, el español fue pasando rondas en Shanghái superando a rivales de la talla de Jo-Wilfried Tsonga o el mismísimo Novak Djokovic, al que endosó un doble 6-4 que le permitió el acceso a la final ante Andy Murray.

La sorpresa de las Finales de Londres

Un último partido en el que caería derrotado por el cansancio acumulado en anteriores encuentros y por la brillantez en el juego del escocés, aquello que le ha catapultado hasta lo más alto del ranking ATP. Una derrota que sabría menos amarga para Bautista al reportarle 600 puntos y la posibilidad de luchar por una plaza en las Finales de Londres con tres torneos aún por disputarse. Moscú, Viena y París serían los escenarios en los que el héroe silencioso de Castellón tenía que volver a brillar como lo había hecho en Shanghái.

No obstante, la presión y el apretado calendario de torneos a lo largo de todo el año le jugaron una mala pasada a Bautista, que cayó en la primera ronda de las tres competiciones perdiendo toda probabilidad de acudir al prestigioso Torneo de Maestros de Londres, en el que nunca había jugado. Así cerraba el español una gran temporada, con la espinita de haber alcanzado el mejor ranking de su carrera (13) pero sin llegar a graduarse como maestro. Sin embargo, el destino le tendría preparada una gran sorpresa para redondear este gran año. Al igual que en 2014, el castellonense acudirá a las Finales ATP – esta vez tras la renuncia de Thomas Berdych – como suplente y jugará en caso de que algún compañero se lesione.

Así pues, Bautista certifica en este 2016 el palmarés más completo de toda su trayectoria y refuerza, así, su papel de héroe. Un héroe, menos silencioso que otros años gracias a victorias como la de Shanghái ante Novak Djokovic, que cierra su año con un bonito e imprevisto broche de oro en Londres.

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