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Robbie Keane: un líder para mil batallas

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Landon Donovan centra todas las miradas. No podría ser de otra forma, el máximo icono del fútbol estadounidense se retira y lo hace en una final. Pase lo que pase no regresará a los terrenos de juego y su legado ya es palpable, en especial para LA Galaxy, un equipo que se ha instalado en la élite desde que cimentó el proyecto en torno a Landon y Beckham.

Para cerrar su carrera sólo faltó el Mundial, pero su ausencia en el primer tramo de temporada sirvió de excusa para una decisión ilógica de Klinsmann. A esas vacaciones hay que sumarle varias jornadas hasta alcanzar el nivel, algo similar al curso pasado. La realidad es que Donovan no es la pieza fundamental del equipo californiano. Su capitán y estrella es Robbie Keane, MVP del campeonato, es el mayor foco de producción de los campeones del Oeste.

Hay diversidad de opiniones en cuanto al premio de MVP, el año de Obafemi Martins o Lee Nguyen no ha sido inferior, pero el delantero irlandés cuenta con más argumentos que los números (19 goles y 14 asistencias). Robbie Keane debe ser el espejo donde deben mirarse muchos fichajes mediáticos de la liga, la implicación del atacante ha ido más allá del campo. El brazalete de capitán es sólo una muestra de ello, con o sin Donovan, es quien arenga al vestuario y dirige. El propio Landon comentaba que en la final de conferencia contra Seattle Robbie Keane ordenó el cambio de lanzador (a partir del 07:13 en el vídeo) en los saques de esquina. De una acción desde el banderín llegó el gol que les metió en la final:

La dimensión que ha alcanzado Donovan ha ido más allá del verde, sus actuaciones han potenciado el crecimiento en el número de aficionados, de instalaciones y, en general, de los recursos destinados al balompié en su país. A día de hoy es Keane el hombre a detener en los Galaxy, el jugador que para el balón, decide las opciones en ataque y lidera a sus compañeros.

Futbolísticamente es impagable el carácter del ex del Tottenham. Su trofeo de MVP de la MLS puede ser discutido, personalmente me hubiese quedado con Obafemi Martins, pero no siempre se valora la trascendencia de tener una estrella que sirva de pegamento en el vestuario. Hoy las cámaras no le mirarán a él, pero parte de esa labor que le afianza como figura está de puertas para dentro.

 

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