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El retorno de Epic Brozovic

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“Soy un centrocampista. Si pudiese elegir, jugaría en el medio”De esta forma hablaba Marcelo Brozovic durante la temporada pasada, en la que varió aleatoriamente del interior diestro y zurdo, a la posición de extremo diestro, la más habitual de todas con Roberto Mancini, sin llegar a ocupar nunca su demarcación preferida aun con el enorme déficit que arrastraba el conjunto nerazzurro en dicha parcela.

Pese a ello y a través de destellos intermitentes, el croata fue de las notas más positivas del curso pasado, gracias, sobre todo, a su exquisito golpeo lejano y al célebre gesto en la celebraciones de sus varios golazos con el que se ganó el apelativo de ‘Epic Brozo’. Un registro muy vistoso, pero que no hacía otra cosa sino limitar su juego a la mera pegada, como así se está demostrando con Pioli, quien lo ha erigido ya como el representante de las renovadas intenciones de un Inter que ya ha comenzado a escalar posiciones.

La escasez de ensamblaje de piezas y de distribución de pelota, también la arrastró Frank de Boer en sus pocas semanas al frente del equipo y ante ella, el entrenador neerlandés tampoco vio propicio probar con Brozovic en la base de la jugada y ni siquiera contó demasiado en sus planes con el croata, ya que solamente disputó tres partidos como titular en Serie A con el ya exentrenador interista, todos como interior y sin un peso creativo relevante. Hasta el punto de que se rumoreó de forma intensa que el futbolista de Zagreb podía poner rumbo a la Juventus.

Brozovic representa el cambio táctico, en términos individuales, más importante de los que está poniendo en liza Stefano Pioli y por eso, recientemente ha renovado su contrato con los nerazzurri. Sin embargo, no fue el extécnico laziale el encargado de implantar el doble pivote con él como guía, sino su tocayo Vecchi, el entrenador de la Primavera, en el partido de transición disputado en Milán ante el Crotone. Sin duda, uno de los movimientos, dada la configuración de plantilla, más inteligentes del Inter en los últimos años, pese a que sonase a improvisación a priori y a que dejase bastantes dudas por el comportamiento irregular habitual de Brozovic fuera de su posición predilecta.

Desde entonces, se ha convertido en fundamental e inamovible como miembro más sustancioso y capital del doble pivote interista, con una ejecución, sobre todo hacia delante, y una responsabilidad dignas de mención, tanto para elegir cómo, dónde y cuándo hay que jugar el balón; como también, para saber cómo, dónde y cuándo hay que sumarse a la acción ofensiva o ser el encargado de esperar más retrasado. Virtudes que le han permitido al Inter, en circunstancias normales, tener más efectivos por delante de la pelota y más cerca del área.

El futbolista del que quisieron hacer un extremo -también con Croacia– o, a lo sumo, un comodín por su evidente adaptabilidad técnica a varios roles de la que ha sido en parte víctima, es el nuevo conductor de juego que el Inter tanto anhelaba, el jugador que, con suma diferencia, más balones juega de su equipo. Y la mejoría ha llegado en términos colectivos. Conoce, implica y mejora a los otros diez futbolistas a su alrededor. Los lanza, los apoya en salida, les ofrece una línea de pase para desatascar la jugada y encima, produce muchos goles en forma de tantos o de asistencias.

Su visión de juego, su calidad para la combinación en corto o trazando pases profundos, su dinamismo, su agilidad y zancada para saltar la marca en conducción, su tranquilidad para gestionar bajo presión adversaria, su instinto vertical bien canalizado, sus constantes ofrecimientos y la cantidad de campo que es capaz de abarcar le han devuelto al Inter la capacidad de dominar y gestionar ofensivamente los partidos, sin que Brozovic pierda su decisiva pegada de estética rosca llegando desde la segunda línea y permitiendo, a su vez, que el equipo se sitúe durante más tiempo en la mitad de cancha rival con aires e ideas totalmente renovadas, a través del aplomo previo del croata, apto tanto para orquestar jugada pausadas, como para acelerar el juego con circulaciones rápidas.

En definitiva, está haciendo fluir al Inter y tras Icardi, es ahora mismo la pieza más crucial para el exigente devenir de la temporada. Además de todo ello, las características particulares de Brozovic para la posición, hacen que el Inter haya intensificado de forma manifiesta su presión tras pérdida y la haya transformado en un ejercicio coral y elevado, rodeando a un Icardi que antes se desgañitaba en solitario corriendo de un lado a otro ante los centrales y el portero rivales.

Una elección que le ha dado al equipo continuidad y un cariz de mando por la vía de la verticalidad que tanto entronca con el estilo de Pioli y en el que Brozovic, resituado en la base, encuentra el caldo de cultivo idóneo para dar el salto definitivo hacia su madurez como futbolista, jugando en la zona del campo donde siempre ha querido actuar.

Tres son los detalles que el croata y su técnico deben todavía pulir con más insistencia para que el ensamblaje de Brozovic como organizador del Inter sea completo. En primer lugar, enfatizar su pobre conexión con un Banega huérfano del ‘Emery sistema’ y muy desconectado del juego. En segundo, apoyarlo por detrás con un jugador de mayor salida pulcra con el que dividir la presión contrincante. De hecho, Pioli ya probó con el ahora lesionado Medel como tercer central por sus aptitudes y experiencia ‘sampaoliana’ en estas lides y ha añadido el 3-4-3 como variante táctica de peso, relegando con ella a Banega a la suplencia. Y especialmente, para terminar, mejorar progresivamente sus dotes posicionales a la hora de defender hacia atrás. Seguramente, la más ardua de las tareas.

En este sentido, bien haría el Inter para continuar con su intrincado proceso de crecimiento y visto el crucial y gran rendimiento del croata, en no buscarle en el mercado invernal ningún organizador que lo reemplace. Con un Napoli mucho más hecho y contrahecho, una Lazio en un estado de forma y de juego notables, el mejor Milan reciente , y eliminados de forma triste a nivel continental; acceder a Europa esta temporada se antojaba dificultoso para el Inter, salvo que gane la Coppa Italia.

Sin embargo, con Brozovic a este nivel de juego, confianza y responsabilidad; Pioli ha situado a su equipo en plazas europeas, incluso antes de que finalizase la primera vuelta. Así de relevante es, en un periodo muy corto de tiempo y contra todo pronóstico, la influencia de ‘Epic Brozo’ como gestor de juego del Inter. El futbolista resituado que ha logrado comenzar a cambiarle la cara al catatónico Inter. Más ‘Epic Brozo’ que nunca.

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