Sudamérica

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Renato Gaúcho, el triunfo de la insistencia

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Gremio volvió a clasificarse a la final de la Copa Libertadores diez años después y su entrenador, Renato Gaúcho, vuelve a ser el protagonista principal de la historia del club en la competición.

Gremio está en la final”, repitió cinco veces Renato el miércoles por la noche tras conseguir el billete. Su equipo perdió 1-0 ante Barcelona de Ecuador, pero fue suficiente tras el 3-0 de la ida.

La carrera de Renato, primero como jugador y después como técnico, está íntimamente ligada al club “tricolor” de la ciudad sureña de Porto Alegre y a la Libertadores.

La historia de Renato Gaúcho en Gremio, que nació con el apellido de Portaluppi hace 55 años en Guaporé, en Rio Grande do Sul, comenzó en 1982, cuando llegó equipo procedente del Club Esportivo Bento Goncalves.

De inmediato, fue un amor a primera vista entre el club, sus hinchas y el jugador. Renato encarnó como pocos el espíritu futbolístico del “torcedor” de Gremio, que rechaza como un mantra la idea de “jogo bonito” asociado a Brasil. En Gremio no, en Gremio primero es la entrega, ir a trabar cada pelota como si fuera la última y marcar fuerte. Y el Renato delantero sintetizó ese espíritu, reuniendo fuerza y habilidad con una personalidad avasallante dentro y fuera de campo de juego para transformarse en ídolo de la afición.

Fueron solo cinco años como jugador de Gremio, pero fue suficiente para que se convirtiera en el máximo ídolo de la historia del club. Y mucho que ver tuvo su gran nivel en la primera Copa Libertadores ganada por el club, en 1983, al derrotar a Peñarol de Uruguay en la final.

Pero fundamentalmente fue su consagratoria actuación en la Copa Intercontinental de ese año frente al Hamburgo de Alemania la que le dio status de ídolo eterno “tricolor”. En ese partido en Tokio, Renato hizo los goles del 2-1 que le dieron el título mundial a Gremio y así nunca más salió de la memoria de los hinchas del club.

Después de 17 años como jugador, en 1999 llegó la hora del retiro y un año después comenzó la carrera de entrenador. Sin embargo, tardó 10 años en volver a Porto Alegre como técnico de Gremio. Desde entonces, comandó a Gremio en tres oportunidades.

Volvió a sentarse en el banco del club en agosto del año pasado y finalmente logró el tan ansiado título como comandante de Gremio, al derrotar a Atlético Mineiro en la final de la Copa de Brasil.

La presente edición de la Copa Libertadores se transformó en la prioridad de Gremio, ya que hinchas, dirigentes y cuerpo técnico vislumbraron en el actual plantel el potencial necesario para ganar la tercera Copa en la historia del equipo.

Además, la final la Libertadores frente a Lanús de Argentina es la gran oportunidad de Renato y Gremio de superar dos materias pendientes para consagrar a un club y un entrenador que se consideran “coperos”.

Para Renato supondría lograr el título que se le negó en 2008 como entrenador del Fluminense, que perdió por penales la final ante la Liga de Quito de Ecuador en pleno estadio Maracaná de Río de Janeiro.

Para Gremio supondría ganar por primera vez una final de “La Copa” contra un rival argentino, ya que perdió las dos veces que enfrentó a rivales de ese país en la definición. En 1984, frente a Independiente de Avellaneda -con Renato en campo-, y en 2007 frente a Boca Juniors.

Las finales con Lanús dirán si Gremio y Renato renovarán una vez más ese amor que los une hace 35 años.

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