Real Madrid

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Raúl González, alma blanca

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Raúl González Blanco, o simplemente conocido por su primer nombre, Raúl, nació en Madrid el 27 de junio de 1977, comenzando a jugar al fútbol en su barrio natal, San Cristóbal de los Ángeles, en el Club Deportivo San Cristóbal de los Ángeles.

A los 13 años fichó por el Atlético de Madrid, equipo del que su familia era seguidora, anotando 65 goles, lo que le permitió proclamarse campeón de España infantil, gesta que repitió una temporada más tarde, esta vez en la categoría de cadete.

Todo parecía que su carrera se desarrollaría en el conjunto rojiblanco, pero Jesús Gil suprimió las categorías inferiores acusando que los graves problemas económicos de la entidad no permitían conservar dichos equipos inferiores, por lo que el Real Madrid, máximo rival colchonero se hizo con el jugador en 1992.

Tras pasar por los cadetes, y más tarde por el segundo equipo juvenil, pasó a formar parte del Real Madrid C, aunque ese mismo año, el 1994, Jorge Valdano le dio la oportunidad de debutar el 29 de octubre ante el Zaragoza, partido que los blancos perdieron 3-2 en La Romareda a pesar de la notable actuación de Raúl, la cual podría haber sido mejor si el madrileño anotase en alguna de las ocasiones que erró.

Esto le hizo continuar con el primer equipo, marcando una semana más tarde contra su antiguo conjunto, el Atlético de Madrid, en el que sería el primero de los 228 goles que firmaría con la elástica blanca, en los 550 partidos que disputó con ellos. Esa misma campaña logró el título de liga tras únicamente 30 partidos como profesional.

Su progresión era notable, y le arrebató el puesto de titular al mismísimo Emilio Butragueño, enfrentándose a su primera actuación europea el 13 de septiembre de 1995 en la derrota que sufrieron ante el actual campeón, el Ajax de Amsterdam, aunque en esa misma fase de grupos cosechó el primer hat-trick en la élite ante el Ferencváros TC.

En 1996 heredó de Butragueño el mítico número 7 que portó a lo largo de toda su trayectoria deportiva, hecho que ha marcado a todo el madridismo, llenando el Santiago Bernabéu en noches mágicas con camisetas blancas y el 7 a la espalda, acompañada del nombre de Raúl.

En 1998 logra su primera Copa de Europa, séptima de los merengues, seguida de otras dos más en 2000 y 2002 respectivamente. Tras ganar la máxima competición continental, lucharon por la llamada Copa Intercontinental, trofeo que conquistaron gracias al famoso “gol del aguanís”, donde Raúl batió al portero del Vasco da Gama con un sensacional regate.

Una de las imágenes que más quedarán grabadas en la memoria de los aficionados será la del 7 del Madrid mandando a callar a todo un estadio como en Camp Nou tras marcar al FC Barcelona en los últimos minutos de un”Clásico” que acabó con tablas en el marcador.

El nuevo milenio daba paso a un equipo irrepetible, el cual fue denominado como “Los Galacticos“, debido al gasto que permitió a Florentino Pérez, flamante presidente de la entidad blanca, para hacerse con los servicios de jugadores como Figo, Zidane, Ronaldo o Beckham, todos ellos comandados por el capitán Raúl.

La revista France Football le posicionó como segundo mejor jugador del año 2000, donde Michael Owen fue galardonado con el Balón de Oro, aunque el ariete madrileño ya estaba satisfecho con llegar a ese lugar por su gran campaña.

El hambre de Raúl por conseguir más títulos era insaciable, como el mismo pronunciaba tras coronarse campeones de la Champions ante el Leverkusen con el legendario gol de volea de Zinedine Zidane: “Me siento uno de los jugadores más importantes de Europa. Tengo tres Champions y no quiero parar”.

Su olfato goleador no decaía con las temporadas, a pesar de que la edad era cada vez un número más grande. El 7 de España, como también era llamado gracias a su servicio a la selección de su país, continuaba a lo largo del territorio nacional y europeo marcando tantos de bella factura, como lo recordados de vaselina o “de cuchara”, o en los que mostraba su instinto de 9 puro.

Pero todo lo que empieza, acaba, y Raúl González Blanco disputó su último partido con el Real Madrid el 24 de abril de 2010, precisamente en el mismo lugar y contra idéntico rival, La Romareda y el Real Zaragoza, marcando el que también fue su último gol, con el último toque que dio a un balón siendo jugador blanco, estando lesionado.

Más tarde prosiguió su carrera profesional en Alemania con el Schalke 04, en Qatar con el Al Saad, y finalmente en Estados Unidos con el New York Cosmos.

Un total de seis Ligas españolas, cuatro Supercopas de España, tres Champions League, dos Copas Intercontinentales, una Supercopa de Europa, el jugador con más partidos y el segundo con más tantos del Real Madrid CF (741 y 323, respectivamente), 102 partidos y 44 goles con la Selección Española, conforman el legado de uno de los jugadores de fútbol más respetados y admirados de toda la historia de este deporte.

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