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Rafa Nadal frente al indomable Miami

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Rafa Nadal es el hombre récord. No hay número que no esté en su palmarés, no existe marca que se le resista… ¿o si? Cierto es que al español pocas cosas le quedan por conseguir, pero hay una que, año tras año, siempre se le queda en el tintero: el indomable torneo de Miami.

Si hasta hace unos años Nadal era considerado el rey de los Masters 1000 por su absoluto dominio de, prácticamente, todos los torneos de esta categoría, ahora es Novak Djokovic el que puede presumir del papel de soberano al haber cosechado, hasta la fecha, un total de 30 títulos – frente a los 28 del balear –. No se queda atrás el suizo Roger Federer, quien, recientemente, sumó su título número 25 de Masters 1000 tras completar una semana perfecta en Indian Wells.

La llave del éxito

No obstante, pocas temporadas atrás era el manacorí el que, torneo a torneo, dejaba a la afición y a los propios rivales con la boca abierta por su espectacular juego y su increíble seguridad sobre la pista. Especialmente entre 2010 y 2013 Nadal tuvo la llave que abría todas las puertas del triunfo en todos y cada uno de los torneos que disputaba. En esos cuatro años demostró estar a otro nivel y acumuló un total de once títulos de Masters 1000.

Una hazaña que, en estas últimas tres temporadas (desde 2014 hasta 2016), ha tenido otro protagonista, Novak Djokovic. El serbio cogió el relevo de un Nadal lastrado por las lesiones y la “ansiedad” que reconoció sufrir y se lanzó a por los Masters 1000 como una verdadera ave de presa. El balcánico se hizo con 14 títulos de esta categoría en tres años, frente a los dos del mallorquín – Madrid 2014 y Montecarlo 2016 –, que le catapultaron al trono de rey de los Masters 1000.

Etapas muy distintas para Rafa Nadal en las que, sin embargo, siempre hubo un denominador común: no conseguir ganar en Miami. No importa que hablemos de cualquiera de sus mejores años, aquellos en los que ganaba tres Grand Slam (2010) o cinco Masters 1000 (2013) en un mismo curso, o de los menos productivos, el hecho es que en ninguno de ellos encontraremos el título de Miami.

Miami y sus cuatro finales

Cierto es que, a lo largo de su carrera, ha sido campeón en seis de los nueve Masters 1000 que componen la temporada. Es decir, que, además de Miami, también le quedan Montreal y Cincinnati por conquistar. Sin embargo, el torneo de la ciudad de Florida siempre ha sido el más ‘cruel’ con Nadal, dejándole con la miel en los labios hasta en cuatro ocasiones. Mientras que en los otros dos campeonatos nunca ha tenido opción de llevarse el título, en Miami ha rozado el trofeo en cuatro temporadas diferentes – 2005 (ante Federer), 2008 (frente a Nikolay Davydenko) y, finalmente, 2011 y 2014 (contra Djokovic) –.

Especialmente dolorosa fue la final de 2011 en la que cayó en el tie break del tercer set con un ajustado 6-4, 3-6 y 6-7(4). Así pues, en este 2017 Nadal tendrá una nueva oportunidad para resarcirse de las decepciones anteriores. El mallorquín llega a esta cita, la número trece de su carrera en este torneo, con el respaldo de unas buenas actuaciones, especialmente tras alcanzar la final del Abierto de Australia, y con un juego más agresivo y seguro que en años anteriores.

Sin Murray ni Djokovic

A estos factores positivos relacionados con el estado de forma de Nadal se suman las ausencias por lesión de los siempre favoritos, y temidos, Novak Djokovic y Andy Murray. Las bajas de ambos tenistas allanan el camino de un Rafael Nadal que tendrá como primer escollo al israelí Dudi Sela y que podrá toparse, si él y los principales cabeza de serie cumplen su papel de favoritos, con Grigor Dimitrov en octavos y Milos Raonic en cuartos.

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La “suerte” para Nadal, además de las ausencias de los dos primeros del mundo, es que no se encontraría con Roger Federer hasta la final, en la que podría resarcirse tanto de las cercanas derrotas en los octavos de Indian Wells y en la final de Australia como de la de 2005 en Miami.

Las cartas están sobre la mesa y el escenario y los contendientes listos para librar una nueva batalla. Por su parte, el español, además de a sus rivales, tendrá que hacer frente al siempre indomable Miami, el torneo al que, aún hoy, Nadal no le ha podido hincar el diente.

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