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Radja Nainggolan, músculo y soporte físico de la Roma

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Enrique JULIÁN GÓMEZ – Hay partidos en los que el talento puro no es suficiente, la magia brilla por su ausencia, los espacios escasean y la brega, la garra y la fuerza cobran esencial protagonismo para decantar un partido. Y pocos jugadores hay actualmente en Italia que se muevan mejor en estas situaciones sobre el césped que Radja Nainggolan.

Pensando en este tipo de encuentros se adelantó la eficiente dirección deportiva de la Roma, dirigida por Walter Sabatini, para atar al volante belga de origen indonesio que llevaba ya varias temporadas luciendo su nivel y casta en Cerdeña. Rudi Garcia comentó que era un refuerzo no solo de cara a esta temporada sino también pensando en el futuro del proyecto romano, pero poco ha tardado Nainggolan, cuyo fichaje provocó las salidas de Bradley y Marquinho para evitar el 'overbooking' en la medular, en convertirse en pieza clave del esquema del técnico francés.

En una época en la que el juego de la Roma no está siendo tan brillante en fase ofensiva como a inicios de temporada, toda vez que muchos de sus rivales cierran los espacios que daban la vida a los atacantes de la Roma, especialmente Gervinho, el conjunto de Garcia ha virado inteligente y necesariamente hacia un juego bastante más físico para conseguir mantenerse en el campeonato. Y Nainggolan es la cara visible de este cambio.

De hecho, la entrada del indonesio en el 'once' como volante diestro, junto a Daniele De Rossi y Kevin Strootman, supone la suplencia -o en su defecto, cambio de posición, obligado a jugar más adelantado- de Miralem Pjanic, un perfil completamente diferente, mucho más técnico. Ya presente en las victorias en Coppa Italia ante la Juventus y en la ida de semifinales contra el Napoli, la figura de Nainggolan ha crecido en los tres últimos encuentros, contra Sampdoria, Bologna e Inter.

Contra el equipo de Mihajlovic, ante la baja de Daniele De Rossi, Nainggolan ejerció ese papel de equilibrador de la medular, con Strootman y Pjanic a su vera en un partido muy cómodo para los de Garcia. Contra el Bologna, en un partido muchísimo más trabado ante el trabajo defensivo del equipo rossoblù con Ballardini, el volante de origen indonesio anotó el único gol del encuentro con una buena llegada desde atrás, además de sobresalir en el contexto de fútbol subterráneo que proponía el equipo emiliano.

El partido estelar contra el Inter, jugado siempre en un plano donde el físico avanzaba más metros que el talento, ha supuesto la confirmación de la importancia de Nainggolan. Los nerazzurri, que sin Hernanes no quieren saber nada del balón, atascaron hábilmente el partido en mediocampo para tratar de aprovechar sus opciones al contragolpe mediante Guarín y los carrileros. Nainggolan, especialmente en una segunda mitad brillante, cortó de raiz sus intenciones, siempre atento, anticipando las jugadas, recuperando y reorganizando el escaso juego que podía desplegar la Roma. Su actitud dio vida a los giallorossi, que, junto a la entrada de Pjanic en la segunda mitad, permitió ver los mejores minutos de la Roma el sábado y generar la mejor ocasión del partido.

No podía haber entrado con mejor pie Nainggolan en Roma. Con la confianza del entrenador Garcia, liderando al equipo en situaciones de desventaja y tomando galones de cara a ser pieza clave en la construcción del proyecto romano. Radja, con su potencia física, carácter y determinación por bandera, es el enésimo acierto de la Roma esta temporada.

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