Baloncesto

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‘Qué será, será…’ de Barça y Madrid

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Ni uno ni otro. Ni siquiera en año nuevo y tampoco con los Reyes Magos. Ninguno convence del todo. El Barcelona sigue en sus trece de dar una mala imagen, a pesar de tener algún que otro partido decente (venciendo el pasado fin de semana al Río Natura Monbus por 100-76). Y al Real Madrid poco le falta para continuar la senda del conjunto de Georgios Bartzokas (aunque ha mostrado otra cara más afable en los últimos partidos, sobre todo frente al CSKA de Moscú en casa donde ganaron por 95-85).

Los azulgranas se metieron en arenas movedizas tras salir derrotados en Euroliga contra el Brose Bamberg (85-65). ¡Por 20 puntos! De nuevo otro descalabro de la plantilla azulgrana y, además, otra vez a domicilio. Por su parte, el equipo de Pablo Laso está dando otra imagen, a pesar de perder contra Baskonia en liga (77-62) en la pasada jornada.

El Titanic azulgrana

Difícil cuestión a la que no saben contestar ni ellos. Son tiempos complicados para la familia culé, tanto es así que ni siquiera un roscón en Reyes les endulza unas navidades pasadas por agua. De hecho, la situación actual del Barça podría retratarse con el hundimiento del Titanic. Cada vez va a peor y sus pasajeros -los jugadores- van cayendo uno a uno. En vez de brillar toda la plantilla tan solo destacan uno o dos, incluso ninguno (dependiendo del encuentro que sea).

Esta vez el Barça ha tocado fondo. Contra el Brose Bamberg (85-65) el conjunto del griego salió totalmente hundido. Perdieron de 20 puntos frente a un equipo que iba por detrás de ellos en la clasificación – sin desmerecer al contrario, por supuesto -, y que ahora se sitúa por delante, además de ganarles en el ‘average’. Con este partido ya son seis a domicilio en los que salen derrotados. Baskonia, CSKA, Anadolu EFES, Olimpiacos y Estrella Roja. Impensable a día de hoy. Sí que es verdad que el calendario pasa factura, dado que hay semanas que juegan dos encuentros de Europa y uno de liga (a eso hay que sumarle los viajes que realizan). Esto puede ser una clara justificación, aunque para un equipo de la talla del F.C. Barcelona nada debería ser una excusa.

El desplome ha sido tal que hasta el griego acabó desquiciado en el encuentro frente al Brose e hizo jugar a Víctor Claver de ‘cinco’ (como si no tuviera jugadores para esa posición). Sorprenden las estadísticas, y no es para menos, ya que el Barça es uno de los peores ataques de la Euroliga. Uno de los apartados en los que está peor el conjunto blaugrana es desde el perímetro. En el último partido solo encestaron 8 de 25 intentos, un acierto muy pobre para jugadores como Juan Carlos Navarro o Tyrese Rice.

Ver al Barcelona fuera de los ocho primeros en la Euroliga (11) es una sorpresa. Tan solo siete victorias y una cantidad abultada de nueve derrotas. Además, es el tercer anotador, por la cola, y uno de los que más puntos recibe. Unos números terribles para el club azulgrana que tendría que estar en posiciones más altas, dada la calidad de la plantilla, por lo menos en una zona de confort como los playoffs.

Y no solo la imagen deja mucho que desear en esta competición, sino también en la Liga, a pesar de que la sangría es menor. Tres derrotas y doce victorias que le sitúan segundo, a la par que el Real Madrid (que tampoco se salva de la crítica). Esta irregularidad del equipo es insostenible para un grande como el club blaugrana. La clave de estos partidos que claman al cielo está, sobre todo, en la defensa y en las pérdidas de balón. No solo esto refleja la situación del Barcelona, sino también las malas transiciones en ataque a las que se suman la falta de comunicación del quinteto que sale a la cancha. En definitiva, un barco a la deriva, sin rumbo y sin dirección. Totalmente perdido. Hundido entre todo el océano de equipos. Lo único que se podría destacar del Barcelona es que, tras la victoria frente al Río Natura Monbus, se aseguró ser cabeza de serie en la Copa del Rey junto a su máximo rival.

 

¿…Y el Madrid?

‘Qué será, será…’ entonaba Doris Day en la película ‘En manos del destino’, y nunca mejor dicho porque ‘En manos del destino’ está el Madrid de Laso, y así tiene el conjunto blanco a su afición: “Qué será, será” lo que el siguiente encuentro deparará. Los de la capital nos tienen en ascuas. Días que están inspirados y ganan por 100 puntos y jornadas en las que llegan a los 60 dando las gracias.

Viendo la clasificación tanto de Liga como en Europa uno puede pensar lo bien que están. Primeros en la competición doméstica y segundos en la Euroliga. Pero la contrariedad está en que, a pesar de las victorias, la imagen de los de Pablo Laso no es la que debieran dar. Bien es cierto que la cara que mostraron ante el CSKA en casa dio mucho que pensar porque jugaron con cabeza, sobre todo con esta parte tan importante del cuerpo que a veces no se utiliza del todo bien. Después, en Liga y contra el MoraBanc Andorra, sufrieron un poco más, tanto es así que llegaron a la prórroga.

No obstante, al Madrid aún le cuesta. Y le cuesta desde el perímetro (faceta en la que solo y únicamente se salva Sergio Llull, increíble lo de este muchacho). Unos datos muy pobres para ser el equipo que es y tener los tiradores que tiene. Un 36 por ciento en el último partido de la competición doméstica con 10/28 triples y 12/31 frente al CSKA, a pesar de la victoria. Aun así, en este partido manifestaron otra actitud y el público lo agradeció. Los puntos de tres de Llull dieron otro aire al equipo e hicieron que los de Pablo Laso volvieran a su ser por unos instantes. Aun así, el Real Madrid está en un camino un tanto diferente al del Barcelona.

Son dos equipos que quieren lo mismo, con los mismos objetivos (Liga y Euroleague), pero que a nivel de juego están a años luz – aunque el conjunto culé esté empatado a encuentros con los blancos en la Liga Endesa, nada es lo que parece –. Los resultados son los que son, pero difieren de la realidad y más en este deporte en el que cada partido te puede sorprender. Uno que está mejorando la imagen y el otro que quiere, lo intenta, pero le cuesta. Lo bueno es que aún queda mucha competición para mejorar y una perita en dulce, la Copa del Rey.

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