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¿Qué esperar del Real Madrid en la temporada 2014-15?

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Alejandro CENTELLAS – El famoso cabezazo de Sergio Ramos en Lisboa, que dio el pistoletazo de salida a la remontada en la final de la Liga de Campeones, borró de un plumazo cualquier escepticismo sobre la temporada del Real Madrid. Atrás quedaba la 3ª posición en el campeonato liguero, que se escribió con renglones torcidos, después de una lucha infatigable con Atlético y Barça. Ser el tercero en discordia en la competición doméstica fue el peaje que tuvo que pasar el equipo blanco para lograr la ansiada Décima. Aunque ya se había conseguido la Copa del Rey frente al Barça, la visión de levantar la “orejona” en Lisboa y frente al máximo rival vecino dejaba a la Copa a la altura de un torneo de primavera. Más de 1.000 millones de euros, 48 fichajes y 8 entrenadores después, el conjunto blanco conseguía quitarse una losa de encima, respirar aliviado y, además, tener la seguridad de haber realizado una temporada soñada.

Las armas del equipo blanco

Efectividad. Que el Real Madrid se hiciese con el doblete la pasada campaña tuvo mucho que ver con su efectividad de cara al gol, un activo con el que cuenta desde tiempos inmemoriales y que le ha alzado a lo más alto. Y la temporada que se echa encima  apunta a que tomará designios parecidos a los de la anterior: con un Benzema recién renovado, con la recuperación de Cristiano Ronaldo de sus dolencias físicas, con las incorporaciones de Kroos y James, la estabilidad deportiva que está alcanzado Bale y lo que pueda aportar Chicharito, todo parece indicar que las cifras goleadoras volverán a romper registros. Queda ver como acusa el equipo las ventas de Di María y Alonso, es esa la única sombra que asoma por Chamartín.

Garantías en el centro. Además, el equipo blanco ha conseguido recambios de presente y futuro en el centro del campo, una posición que la pasada campaña tuvo problemas de escasez, y que podrían parecer solventados con la llegada de futbolistas como Kroos y James, el rol de Khedira -será baja en el mes de septiembre – y sumados a los ya conocidos del medio del campo: Modric, Illarramendi o Isco. Gracias a la incorporación de jugadores de la talla del alemán Toni Kroos y del colombiano James Rodríguez, el club blanco ha generado una competencia interna que debiera mejorar el dominio en la medular aunque las salidas a última hora de Ángel Di María y Xabi Alonso condicionan mucho las rotaciones para Ancelotti si Isco o Illarramendi -fichajes estrella la temporada pasada- no dan un paso al frente este curso.

Portería de lujo. El Real Madrid cuenta con dos porteros de enjundia para afrontar una temporada llena de esfuerzo: Iker Casillas y el recién llegado Keylor Navas. Paradójicamente, lo que en cualquier club sería una bendición caída del cielo, en el Real Madrid tener dos porteros de alto “standing” puede suponer otro ácido debate entre partidarios y detractores de uno y otro. Diego López salió dirección San Siro y mucho se ha escrito sobre ello.
 

Sus debilidades

Lío bajo palos. Uno de los problemas del Real Madrid será aliviar la tensión en la portería para aumentar el nivel y purificar el aire enrarecido que rodea esta polémica. La salida de Diego López ha reparado parcialmente las grietas que surgieron en este tema, pero con un Casillas que atraviesa momentos turbulentos en su estado de forma y con un Keylor Navas que viene con la vitola de portero superlativo, se atisba el lío de faldas. El portero costarricense ha llegado para luchar por el puesto y, de ganar la guerra, veríamos de nuevo al capitán del equipo blanco en el banquillo o disputando alguna competición determinada, circunstancia que sería una bomba de relojería por su reincidencia. En definitiva,  hay dos porteros de elevadísimo nivel y solo una plaza. Se admiten apuestas.

Encaje de piezas. Otro de los hándicaps con los que cuenta el Real Madrid es conformar un equipo equilibrado sobre el campo. El año pasado el encargado de cumplir esa función era Angel Di María, quien salió destino Old Trafford, y en la cabeza de Ancelotti bailan sistemas de juego para no descuidar el equilibrio tan importante y que tantos frutos dio la pasada temporada. Con la llegada de James, y sus 80 millones a la espalda, todo parece indicar que el Real Madrid deberá modificar su sistema o readaptar roles si quiere incluir en el once al deseo del verano de Florentino Pérez. También se debe contar con que, Chicharito a un lado, Benzema es el único delantero puro (y aun así, el francés nunca se ha caracterizado por ser un delantero puro y duro) y las probaturas con Bale e incluso Isco han sido tiros por la culata. 

Altas (fichajes)
Toni Kroos ( Bayern Múnich, 25M de €)
James Rodríguez (Mónaco, 80M de €)
Keylor Navas (Levante, 10M de €)
'Chicharito' Hernández (ManUnited, cedido, 2.5M€)

Bajas (salidas)
Ángel Di María (Manchester United, 75M€)
Xabi Alonso (Bayern , 10M€)
Cheryshev (Villarreal, cesión)
Mejías (Middlesbrough, libre después de cesión)
Álvaro Morata (Juventus, 20M€ + opción de recompra)
Casemiro (Oporto, cesión)
Nuri Sahin (Borussia Dortmund, vuelta después de cesión)
Jesús Fernández (Levante, libre)

PLANTILLA / XI TIPO


 

Los once probables de Ancelotti
El Real Madrid puede permitirse modificar el estilo de juego y el sistema en función de las necesidades del equipo. Si Ancelotti confía de nuevo en el 4-3-3, Kroos y James podrían acompañar a Modric en la función de servir balones al tridente tradicional: Bale, Benzema y Ronaldo. Sin embargo, para que el sistema habitual de Ancelotti funcione, deberá haber un esfuerzo de James por defender cuando el equipo no tenga el balón, justo lo que hacía Di María el año pasado.

Si Ancelotti, por las circunstancias de sus jugadores, contempla la posibilidad de modificar el esquema, la opción más viable podría ser formar con un 4-2-3-1. De esta forma, se sacrifica a priori el equilibrio en la medular pero a su favor estaría la libertad de movimientos de James Rodríguez, que desempeñaría la función de mediapunta para conectar con los hombres de arriba. Aún así, parece que ni siquiera Carlo Ancelotti tiene claro cuál será su esquema y lo irá perfilando con el paso de los partidos oficiales.

El entrenador: Carlo Ancelotti
Sin hacer mucho ruido, el entrenador italiano ha conseguido lo que tantos otros intentaron: ganar la Décima. Con su semblante siempre serio, poco amigo de las muecas de complicidad, aunque con un tono suave y cercano, ha sabido torear un vestuario ya de por sí complicado. Los jugadores, en su amplia mayoría, están a gusto con el entrenador y esto se ha visto reflejado en títulos. No obstante, a Ancelotti le espera de nuevo una situación que no es fácil de solventar: la portería. Si el año pasado, con voces de refuerzo y voces disidentes, optó por repartir minutos a los dos porteros del equipo, este año deberá hacer encaje de bolillos para tener, como mínimo, a dos porteros de altísimo nivel (Iker Casillas y Keylor Navas) con la motivación y el buen ambiente necesarios para llegar a buen puerto. Resolver ese problema y dar con la tecla justa para que todos los jugadores, los que ya estaban y los que han llegado y llegarán, encajen en el modelo de juego que plantea el italiano son dos de los retos a los que se enfrentará, junto a sus ayudantes, el míster del equipo blanco.

Los retos continúan
El fútbol tiene muy mala memoria y lo que hoy son alabanzas mañana pueden convertirse en las críticas más ácidas. El triunfo del presente se disfruta hasta que el futuro llega, y los retos del pasado se quedan como grandes gestas de tiempos pretéritos. Florentino Pérez lo ha dejado claro en los actos de presentación de los nuevos fichajes: “Todo el madridismo piensa ya en la undécima”. Y es que la Décima, la tan ansiada Liga de Campeones, solo ha puesto la semilla de los próximos frutos que el Real Madrid está en la necesidad de recoger. Con la llegada de futbolistas de renombre, con el desembolso de muchos millones de euros para aportar mayor competitividad a la plantilla, los objetivos van aumentando: este año, por ejemplo, el Real Madrid tenía en su camino la difícil empresa del “sextete”. Las dos Supercopas (Europa ganada, España perdida), el Mundial de Clubes y las competiciones habituales del equipo blanco están marcados en rojo como retos deseables, de difícil alcance, pero con un valor inestimable. La ambición del equipo blanco quiere escribir páginas históricas en su libro de firmas, y todo comienza desde este año, la temporada de los objetivos después de la resaca de la Décima.

Si algún equipo está capacitado para pelear todos y cada uno de los títulos que se presentan en el camino, es el Real Madrid. Este año, si nada se tuerce, el Real Madrid puede visitar la Cibeles en más de una ocasión, pero para ello se deberá ensamblar bien las piezas nuevas y saber competir sin añorar a los que se marcharon. Si las piezas encajan, el Real Madrid está llamado a hacer historia.

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