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Profesionales de “barrio”

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Finales de marzo. Las ligas municipales tocan a su fin. Torneos amateur donde los que nunca llegaron a profesionales juegan cada fin de semana, sin más pretensiones que pasarlo bien con los amigos y soñar, porqué no, con quedar primeros en su liga y disfrutar de unos playoff contra los restantes campeones de grupo.

Es la pequeña historia de cada barrio. Desde finales de septiembre se juegan campeonatos locales de baloncesto, fútbol-7 o fútbol sala, entre otros. Hombres de cincuenta años que juegan con la intensidad de siempre, chicos con acné que dan una patada al aire cuando buscan un remate, personas con sobrepeso que se sofocan tras la segunda carrera.

Todos intentan ganar, pero también pasarlo bien y disfrutar, al más puro estilo rugby, con el tercer tiempo.

De vez en cuando aparece alguien en la pista al que todos miran. Un murmullo crece hasta que alguien expresa en voz alta, con tono incrédulo: “¿No le conoces?”. En este punto las opciones son muchas, pero el trasfondo es el mismo.

Y es que no es raro ver a un ex deportista profesional hacer su aparición en pistas de cemento, en la calle, para disfrutar del deporte con amigos, sin la presión de la élite. El retiro les da la oportunidad de hacer lo que les gusta sin presión.

Pero no siempre es así

A veces esa presión es auto-impuesta, y se traslada del parqué al asfalto, de los focos y los flashes a la calle. Hay ocasiones en las que ese orgullo competitivo desarrollado en su carrera profesional les hace luchar más de lo esperado. Más de lo que imaginan, quizá, ellos mismos.

Es lo que ha sucedido en la Liga Municipal de Chamartín. Este céntrico barrio, quizá uno de los más competidos de los diversos torneos que se disputan en Madrid, vio cómo la final de distrito del torneo de fútbol sala se convirtió en un partido de una rivalidad histórica: dos ex jugadores de Segovia Futsal frente a un ilustre ex de Movistar Inter.

La final se disputaba entre dos equipos con nombres típicos de barrios: el Revienta venía de eliminar en cuartos de final por 6-1 a Lobos Chamartín. Esto es, un enfrentamiento entre los dos últimos campeones de la liga. Enfrente, Los Nikks, equipo que contaba con un ilustre en sus filas, quizá el mejor portero de la historia: Luis Amado.

Luis, campeón de todo lo imaginable con Inter y la Selección, se retiró a finales de la temporada pasada. Sus 39 años – cumplirá 40 el próximo mes de mayo – fueron motivo suficiente para dejar la portería de Inter en manos de Jesús Herrero y Álex González. Sin embargo, eso no implicaba que no pudiese seguir practicando el deporte al que había dedicado sus últimos veinte años de vida, por lo que se apuntó en una competición de barrio para disfrutar del fútbol sala como jugador de campo, algo que no había podido desarrollar en su vida como profesional.

Entonces sucedió lo inesperado.

Las redes sociales, siempre mordaces, tienen un dicho muy frecuente: Los Simpsons ya lo predijeron. Así fue en esta ocasión. En el capítulo 12×12, titulado “La amenaza del tenis”, lo que comienza siendo una práctica inofensiva en el jardín trasero del 742 de Evergreen Terrace, se acaba convirtiendo en una disputa profesional en la que los miembros de la familia Simpson son sustituidos paulatinamente por las hermanas Williams, André Agassi y Pete Sampras, ante la mirada atónita de los espectadores que comprueban cómo el torneo benéfico acaba teniendo muy poco de amateur.

Volvemos a Chamartín. Va a comenzar la final. El equipo de Revienta se presenta al partido con un jugador llamado Hicham Cheham, un pívot de 24 años que jugó en la temporada 2011-12 en Caja Segovia. Otro ejemplo de jugador que compite con sus amigos sin muchas pretensiones, comenta algún asistente. Con él otros chicos que han pasado por la Segunda División hacen que el partido se complique antes de comenzar para Luis Amado y los suyos.

Pero si Revienta comparece al encuentro con jugadores que habían sido profesionales, el equipo de Luis Amado no se queda atrás y presenta a jugadores de un nivel inusual para una categoría así. Uno de ellos era nada menos que Luis Arrizabalaga, un ex jugador de 35 años que, además de ganar un sinfín de títulos, había llegado a ser internacional.

Luis Amado se “pone serio”, y ante la sorpresa general, se coloca bajo palos. El partido se disputa como otros tantos – aunque con mucha más calidad, claro – y el partido, que va adquiriendo por minutos tintes épicos, llega al final con empate en el marcador.

La resolución del campeonato local se dirime desde el punto de penalti. La historia termina como era de esperar: el mítico ‘1’ de Inter detiene los dos primeros lanzamientos y su equipo se proclama campeón municipal.

Hay un equipo que ha perdido, pero no debe importar, porque hay dos jugadores que nunca olvidarán que un día, les detuvo un penalti Luis Amado.

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