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Previa NBA – División Suroeste

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En el salvaje oeste Texas es escenario perfecto para el western de turno. Y allí, el Álamo, punto álgido de las escenas de acción. Pero en el estado con más condados de Estados Unidos no solo existe San Antonio. Dallas y Houston también han escrito páginas de oro en el libro de la NBA. Los 3 representantes texanos han ganado al menos un anillo, y la historia engrandece. Las otras 2 franquicias de la división tampoco son moco de pavo. En Memphis, la ciudad de Elvis, se han ido acostumbrando a ver a los suyos en post temporada. Y en New Orleans están convencidos de que el jugador más determinante de los años venideros luce su uniforme. De las 6 divisiones que componen la liga, esta posiblemente sea la más potente de todas. El pasado curso Spurs, Mavericks, Rockets y Grizzlies alcanzaron playoffs, mientras que los Pelicans sufrieron infortunios que les penalizaron en exceso, cuando antes de arrancar la 2015-16 la mayoría de medios especializados los situaba entre los 8 mejores de la costa pacífica. A priori este año deberían volver a ser todos candidatos a entrar en el selecto grupo que pelea por el trofeo Larry O’Brien. A partir de ahí, cada uno tiene sus objetivos. Analizamos a continuación, a grandes rasgos, lo que podemos esperar de cada colectivo, y damos algunas claves que a nuestro parecer van a marcar el devenir de los mismos en esta temporada que acaba de arrancar.

San Antonio Spurs: año I después de Duncan.

Será muy extraño cuando en el AT&T Center el speaker no mencione a Tim Duncan cuando presenta a la plantilla. El jugador más importante de la historia de la franquicia se marchó sin querer hacer ruido, pero el silencio tras su partida es atronador. Ya no era el jugador dominante en ataque, pero seguía ejerciendo de ancla defensiva sobre la que crecía el colectivo bajo elpropio aro. Para suplirlo, tras conocer que Kevin Durant (principal objetivo en el mercado) hacía las maletas rumbo a Oakland, se hicieron con el mejor agente libre disponible en base a sus necesidades: Pau Gasol. Al español le tocará intentar que no se eche demasiado en falta la figura del de las Islas Vírgenes, aunque si bien en labores ofensivas el listón debería como mínimo mantenerse, será en la zona propia donde los texanos noten el bajón. Y ahí va a ser clave la figura de Kawhi Leonard. El alero deberá multiplicarse para lanzar un cable a la pareja interior, pero no podrá descuidar el perímetro, puesto que Tony Parker sufre cada vez más cuando se empareja con bases más jóvenes que él.

Además de a Pau Gasol, los Spurs han incorporado a David Lee, Dewayne Dedmon, Davis Bertans, Nicolás Lamprovittola, Dejounte Murray y Bryn Forbes. Lee deberá dar minutos de calidad en la segunda unidad cuando los interiores titulares descansen, y Dedmon  y Bertans (este último podría jugar más cerca del aro según necesidades) serán los que completen la rotación interior. En cualquier caso, la principal baza en la pintura seguirá siendo LaMarcus Aldridge, un jugador de fundamentos exquisitos y que en teoría debería entenderse muy bien con Gasol. Por fuera, Parker seguirá siendo la brújula del equipo, aunque Mills le vaya a comer más minutos que en temporadas pasadas. La progresión del australiano se antoja vital en las aspiraciones de San Antonio. Murray y Lamprovittola harán de tercer base y en ocasiones permitirán a Mills jugar de 2. Danny Green vuelve a ser la principal amenaza desde el triple y Kawhi Leonard debe ser un poco más Kawhi Leonard. El alero estrella ha ido creciendo cada temporada hasta ser la estrella indiscutible del grupo. El mejor defensor de la liga es cada año también mejor en ataque. Su liderazgo marcará el camino. Ginóbili, Simmons y Anderson completan un roster muy profundo. No nos hemos olvidado. El as en la manga de San Antonio se llama Gregg Popovich. El, para la gran mayoría, mejor entrenador del campeonato es un maestro de los ajustes, sabe sacar lo mejor de cada pieza y es un excelente gestor de personalidades. El año pasado Oklahoma City frenó en semifinales de conferencia a los hombres de negro cuando parecían aspirantes serios al trono. Meses después, el objetivo, sabiendo que Warriors y Cavs son los grandes obligados a conseguirlo, es nuevamente el anillo.

El dúo del Álamo sin Tim | Getty

El dúo del Álamo sin Tim | Getty

Dallas Mavericks, nuevas piezas para volver a competir.

El equipo de Dirk Nowitzki. Pasan los años y el alemán sigue siendo el santo y seña de la franquicia presidida por Mark Cuban. Cada temporada pierden piezas, pero mantienen su estatus de equipo competitivo. Nowitzki está en el umbral de los 39, y llegan 2 jugadores que deben ser importantes a la hora de liberarlo de responsabilidades. En la Bahía de Oakland sobraban jugadores (o faltaban billetes para todos) con la llegada de Kevin Durant. En Dallas reaccionaron rápido. Primero atando a Harrison Barnes, un alero que parecía estancado debido al crecimiento de Draymon Green y la enorme cantidad de balón que acaparaban los “Splash Brothers”. Sin embargo, tal vez en menor medida de la deseada, ha dado muestras intermitentes de mucho talento. Su misión, mejorar a un Chandler Parsons que nunca llegó a mostrar el nivel que proyectaba (es cierto que las lesiones fueron un lastre) y ser amenaza desde el perímetro. Pero sin duda el gran movimiento es haber firmado a Andrew Bogut. El aussie era el pilar defensivo en Warriors y su trabajo será intimidar a los oponentes cuando toque defender. Los mejores Mavs de los últimos tiempos tenían a Tyson Chandler. Bogut es lo más parecido desde su marcha.

La dirección del juego queda en manos de Deron Williams, que, tras un periodo bastante gris, recuperó en parte la sonrisa con el uniforme de Dallas. Ya no podemos esperar todo aquello que en sus primeros años nos hizo imaginar que marcaría una época, pero sí una versión bastante correcta que sea productiva para los suyos. A su lado, Westley Matthews, que bajó sus prestaciones en comparación a sus últimos cursos en Portland. El perímetro está bien cubierto por la segunda unidad. Devin Harris y J.J. Barea acumulan muchos minutos de vuelo en el American Airlines Center. Seth Curry y Justin Anderson podrían sumar según el formato elegido por Carlisle. El talón de Aquiles llega en la zona. Bogut tiende a lesionarse con facilidad, y en caso de causar baja sus sustitutos serían Salah Mejri y el novato A.J. Hammons: poca chicha. Rick Carlisle es un experto en sacar el jugo a sus pupilos, y su currículum habla por sí solo. El año pasado Oklahoma City Thunder les pasó por encima en primera ronda. El objetivo debe ser meterse en playoffs esperando un primer cruce no demasiado duro.

¿A dónde llegarán estos Mavs? Piensan sobre ello Dirk, y Deron | Getty

¿A dónde llegarán estos Mavs? Piensan sobre ello Dirk, y Deron | Getty

Memphis Grizzlies, evolucionar para no morir.

Marc Gasol como clave. La temporada pasada su lesión (entre otras muchas, pues fueron el equipo más castigado en mucho tiempo) marcó el devenir de la temporada. Sin Marc los Grizzlies son vulnerables en defensas y pierden su completísimo juego ofensivo, que no es solo anotar. Apostaron fuerte en los despachos con la multimillonaria renovación de Mike Conley. Si vale tanto o no, el tiempo lo dirá (es un jugador relativamente joven para su posición, a pesar de que comenzará su novena temporada como profesional), pero su contrato repercute directamente en las posibilidades de reforzarse en los próximos cursos. El miedo a otros mercados más potentes hizo que pusieran toda la carne en el asador para asegurarse la continuidad de su guía sobre la pista. No nos equivoquemos, a pesar de lo excesivo de su salario, es cierto que existen pocos bases más seguros que el de Arkansas. La otra gran apuesta se llama Chandler Parsons. El prometedor alero posee unas características que en teoría se ajustan a las necesidades de Memphis. El único pero: depende de su físico, y le deben respetar las lesiones.

El otro gran cambio en el formato del equipo es la búsqueda de un mayor dinamismo en el juego. David Fizdale comenzará los partidos con JaMychal Green formando pareja con Marc Gasol, usando a Zach Randolph como referencia ofensiva de la segunda unidad y combinándolo con el atlético Brandan Wright. Tony Allen se perfila como el quinto titular, aportando intensidad defensiva y músculo, dejando el lanzamiento exterior en manos de Parsons y Conley. En el banquillo esperará su turno el eterno Vince Carter, que sumará tiro junto a Troy Daniels (posiblemente el mejor del equipo en esa faceta). David Fizdale es un novato como coach principal, pero lleva mucho tiempo al lado de Erik Spoelstra, lo cual da ciertas garantías. El pasado curso unos mermados Grizzlies fueron arrasados por los Spurs en primera ronda de playoffs. La intención en 2017 es acabar entre los 4 primeros de la conferencia y volver a ser ese grupo tan difícil de superar en el que se convirtieron en los últimos años.

La pareja interior de los Grizzlies se rompe con la entrada de Green por Zach | Getty

La pareja interior de los Grizzlies se rompe con la entrada de Green por Zach | Getty

Houston Rockets, persiguiendo el caos.

La marcha de Dwight Howard condiciona todo. El pívot había llegado en 2013 para formar pareja con James Harden, buscando una conexión similar a la de Kobe – Shaq. El resultado fue un drama. La forma de jugar del escolta, amasando tanto balón como él crea conveniente, desquiciaba al pívot, que fue perdiendo peso a medida que pasaba el tiempo. Como en el caso de Lakers años atrás, el jugador exterior obtuvo los galones y a Howard le tocó hacer las maletas. Claro que Harden no es Bryant. Y claro que, además, el equipo texano necesita de un center de garantías que equilibre al grupo. Como ocurrió en Los Angeles. De hecho, hasta la llegada de Pau Gasol a California (formando pareja con Bynum), no alcanzaron el escalón de los aspirantes. Para cubrir la baja de Howard llega Nene Hilario, aunque el brasileño no ofrezca las prestaciones de antaño.

Aterrizan Eric Gordon y Ryan Anderson, procedentes ambos de New Orleans. Ganan tiro exterior a granel. Presumiblemente el primero sea titular, si finalmente Mike D’Antoni apuesta por situar a Harden como base. Les acompañaría en el perímetro Trevor Ariza, con la función de ser el baluarte defensivo que tape las carencias de sus compañeros en este campo. De todos es sabido que la estrella del equipo no es demasiado amante de bajar el trasero. Clint Capela se perfila como titular, y la variante será Anderson o Hilario en función de los requisitos que se presenten. A título personal, creo que si D’Antoni pretende reeditar la mejor versión de aquellos Suns que dicen que dirigió (servidor cada día está más convencido de que Steve Nash era el responsable del funcionamiento de aquella maquinaria tan atractiva de ver), y apostará por Anderson como 4 abierto y todos a correr. El banquillo no parece, a priori, demasiado profundo, y por ahí van a sufrir. En primera ronda de los últimos playoffs los Warriors les apartaron del camino en 5 partidos, aún con la baja de Stephen Curry. Para 2017 la meta debe ser volver a estar entre los 8 primeros, aunque a partir de ahí, si es que se logra ese octavo pasaporte, todo son nubes negras en el horizonte.

"Hasta las zapatillas me voy a tirar" | Getty

“Hasta las zapatillas me voy a tirar” | Getty

New Orleans Pelicans, todo depende de Davis.

Cada año las expectativas creadas por la franquicia de Luisiana menguan. El año pasado las lesiones azotaron a la plantilla: Anthony Davis, Eric Gordon, Tyreke Evans, Jrue Holiday y Ryan Anderson, los potenciales mejores jugadores del roster se perdieron al menos 15 partidos cada uno (en el caso de Evans fue casi toda la temporada y Gordon la mitad de la misma), y eso es una losa muy pesada para cualquiera. Solo Memphis Grizzlies lo pasó peor en ese sentido. Este verano han abandonado el barco Gordon y Anderson, lo cual merma poder exterior en ataque. Por si fuera poco, Evans sigue de baja, y el problema de salud de la esposa de Holiday va a mantener alejado de las canchas por tiempo indefinido. La solución en el mercado ha sido Lance Stephenson, que es un poco jugar a la ruleta rusa confiando en no pegarte un tiro en la sien.

Anthony Davis tiene que explotar del todo. Sin una mayor incidencia directa del ala-pívot las opciones de los Pelicans son nulas. Con el mejor físico de prácticamente todos los jugadores interiores de la competición, se antoja vital tanto en aro rival como propio. Claro que el exigirle a un chaval de solo 22 años que cargue con todo igual es demasiado. En la pintura Davis compartirá minutos con Asik o Ajinça, siempre que juegue de 4. Aunque quizá el mejor escenario se presente ocupando durante gran parte de los encuentros la posición de pívot, dejando que le acompañe un jugador que le permita descansar algo más en defensa. Solomon Hill podría tener ese rol. Terrence Jones y Quincy Pondexter han de ser recuperados para la causa. El primero, sin ser un jugador interior puro, debe auxiliar a Davis cuando dentro compartan pista. El segundo, por su capacidad para anotar; siempre pareció un jugador capaz de ofrecer minutos de garantías, pero sin pulir. La gran esperanza también tiene 22 añitos. Buddy Hield es un rookie cuyo impacto puede ser inmediato. Su gran capacidad para crearse sus tiros y una muy buena mano pueden precipitar su incidencia ofensiva. La temporada pasada New Orleans apenas alcanzó las 30 victorias. Este año el objetivo es mejorar esa cifra y, si hay suerte, intentar pelear por la octava plaza de la conferencia.

Volver a maravillar, no estancarse, volver a ser Anthony Davis | Getty

Volver a maravillar, no estancarse, volver a ser Anthony Davis | Getty

Opinión.

Se trata, desde mi perspectiva, de la división más apetecible de ver, y en el mejor escenario todos los equipos entran en playoff, peleando los Spurs por el anillo. Memphis, si recupera el nivel defensivo y con esa apuesta más dinámica, es el outsider. El gran batacazo se lo puede dar Houston, D’Antoni y Harden son una combinación explosiva en sentido literal. De Mavs espero poco y por eso sería una sorpresa agradable que superasen las 45 victorias. Y con que los Pelicans compitan nos podemos dar por satisfechos, aún no parece haber llegado su momento.

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