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Previa NBA: División Central

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La división central es distinta. Podríamos resumirla como ‘‘llevar a un instituto mixto a Mallorca de vacaciones’’. Nunca se sabe que puede ocurrir.  Chicago Bulls, Milwaukee Bucks, Indiana Pacers,  Detroit Pistons y, como no, Cleveland Cavaliers. 11 anillos entre las 5 franquicias: Chicago x6, Milwaukee x1, Pacers, Pistons x3 y Cavaliers x1. Historia viva de nuestra NBA.

El año pasado, Chicago fracasó, con Rose a la cabeza y ni siquiera se metieron en playoffs. Los Bucks y su proyecto joven también se dieron de bruces con la cruda realidad: el Este, pese a ser una Conferencia herbívora, también muerde. Y los de Kidd no se colaron entre los 8 mejores como si hicieron en 2015. Indiana fue de menos a más, para terminar claudicando en un séptimo partido en Toronto ante los Raptors. El gran reto de George de desbancar a LeBron se hipoteca un año más. Van Gundy ha devuelto la felicidad a Detroit, una ciudad industrial asolada por la crisis económica y baloncestística que sufría desde 2009, último curso en el que pisaron la postemporada. El nuevo sistema, los valores jóvenes y el orgullo han hecho que una franquicia mítica resurja de sus cenizas. Por último, Cleveland. Ohio. Akron. ¡Qué lugar, amigos! Una maldición de más de 50 años tocó su fin el 19 de junio de 2016, cuando los Cavaliers remontaron por primera vez en la historia un 3-1 en las Finales y coronaron así el mejor año de su historia. Long Live The King.

Chicago Bulls: nuevos aires en Illinois

Una vez aceptado el fracaso de la temporada 2015/2016 tocaba volver a remar. La intención de varios jugadores de abandonar el equipo una vez finalizado el curso era evidente y, este verano, en los Bulls se ha trabajado a destajo para hacer una plantilla más que aceptable para pensar en logros mayores. De hecho, los de Illinois han sido los protagonistas de una de las bombas del verano: la llegada de Dwyane Wade. El tres veces campeón de la NBA debe ser el líder y mentor de un proyecto donde Jimmy Butler será el segundo al mando, quitándole así parte de los galones que se ganó el año pasado.

El principal problema de los Bulls este año será la pintura. La marcha de sus dos mejores interiores –con el permiso de Mirotic-, Pau Gasol y Joakim Noah, ha sido reemplazada por la llegada de Robin López. Nadie duda de que éste último es un pívot de garantías, pero todo parece indicar que el rendimiento del equipo debajo de la canasta va a caer en picado. La conexión entre Gasol y Noah era buena.

Taj Gibson, cuyo rol está aún por descubrirse, se une a un talento en proyección para completar la pintura: Bobby Portis. A sus 21 años, el pick en primera ronda de los Bulls crea expectación a raudales, y de él se espera que cumpla un gran papel en la rotación. Asimismo, también se notará el adiós de Derrick Rose. Sin tener en cuenta sus numerosas lesiones, el base aportaba intangibles de liderazgo que difícilmente podrán ser relevadas al cien por cien por Rajon Rondo, otro de los fichajes del verano.

Rondo completa una escuadra exterior más que aceptable, con un Doug McDermott que sigue a un gran nivel y con la incorporación de Michael Carter-Williams, cuyo sustituto en los Milwaukee Bucks ha sido Tony Snell. Este año quizá sea tomado como un ultimátum para Fred Hoiberg, que encara su segunda temporada como técnico principal de los Bulls. La cúpula directiva es consciente de que los resultados de antaño no pueden volver a repetirse, y le han puesto en bandeja una restauración del equipo considerable. La afición de Chicago espera volver a su equipo siendo uno de los mejores de toda la mitad Este de los Estados Unidos. Ese es su sitio natural. Hay que juntar las piezas, no será fácil. Pero la restauración es obligada.

Dwyane Wade comandará Chicago | Getty

Dwyane Wade comandará Chicago | Getty

Un nuevo ídolo ha llegado a Chicago. El adiós del hombre que había representado una institución durante estos últimos años, Derrick Rose, ha relegado este papel a un jugadorazo al que no le ha hecho falta empezar la temporada para consolidarse como una referencia absoluta. Dwyane Wade deja atrás más de una década sudando la camiseta de los Miami Heat, en la que ha alcanzado la gloria por partida triple junto a LeBron James. Empieza una nueva etapa para él. Nuevos compañeros, nueva ciudad, nuevo estilo de juego. Pero el sello de calidad de uno de los mejores escoltas del planeta es irreemplazable.

El objetivo a corto plazo es mejorar lo hecho recientemente. A partir de aquí, los playoffs tienen que ser algo a conseguir sí o sí. El nivel de exigencia de la Conferencia Este ha ido hacia arriba, y es muy probable que este curso volvamos a ver a equipos con balance positivo acabar su curso en abril. Pero los Bulls tienen mimbres para llegar hasta ahí. Y a partir de entonces, jugar a lo que sabe Chicago: competir de tú a tú con los mejores.

Milwaukee Bucks: la hora de Giannis

Llega un año de esos especiales para las franquicias que están creciendo con proyectos jóvenes, un año clave. En Milwaukee se mira al futuro desde el más cercano presente. El centro de los Bucks sigue siendo Giannis Antetokounmpo. El griego mejora sus estadísticas año a año. La pasada campaña registró 16’7 puntos y 7’7 rebotes de media, lo que le convierte en uno de los jóvenes con más talento del panorama liguero estadounidense y, naturalmente, de su país. Merece también una mención especial Jabari Parker, otro jugador que destaca por su polivalencia y que tiene un excelente futuro por delante.

Para compensar esta falta de veteranía, los directivos han movido ficha este verano y han conseguido hacerse tanto con Jason Terry como con Matthew Dellavedova. El director de orquesta australiano puede disfrutar de muchos minutos este curso. Delly viene de ser campeón de la NBA. Con el anillo en el dedo, llega a Milwaukee para quedarse con la titularidad.

Pero los ciervos deberán solventar un hándicap muy importante este año: la lesión de Khris Middleton, que sufrió un desgarre muscular en un entrenamiento de pretemporada. Para reemplazar su rol ha llegado Mirza Teletovic, que, aunque es un buen triplista, es probable que no ofrezca la misma garantía. El recién llegado Tony Snell completa la fortaleza exterior. Y es que los Bucks fueron el equipo que menos triples anotaron en la temporada pasada, con 440.

Otra debilidad está en el rebote. Greg Monroe no está rindiendo como se le espera. Esta temporada debe dar un paso adelante. Por lo demás, no hay nombres de calidad que atesoren una solvencia y una regularidad en las capturas. Antetokounmpo no puede con todos. A esto se le suma una acusada debilidad ofensiva. Los Bucks fueron uno de los equipos que menos puntos anotó de media la temporada pasada. No llegaron a los 100. Para competir con los mejores hay que generar más en ataque.

Un paso adelante | Getty

Un paso adelante | Getty

Jason Kidd estará un año más capitaneando a los Bucks desde el banquillo en la que será su tercera campaña al mando de los de Wisconsin. Deberá convencer a sus muchachos de que la lesión de Middleton no es el fin del mundo. Juventud y madurez a partes iguales. Falta una pizca de calidad para que estos Bucks fueran uno de los equipos más completos de la liga. Pero espérense unos años…

Intimidación, envergadura y una capacidad atlética encomiable. Estos son los atributos que hacen de Antetokounmpo un jugador todoterreno, que, con 21 años, está llamado a ser uno de los mejores de la NBA en pocos años. Seguramente le veremos vistiendo una camiseta del All-Star. El objetivo de los Bucks no debe ser otro que el de entrar en playoffs. Se vislumbra un futuro incierto a medio plazo: la exigencia en el Este es alta y mucho tendrán que sudar para sellar el billete a la postemporada.

Indiana Pacers: conquistar el Este como religión

La historia que nunca acaba. Así se podrían definir las últimas temporadas de Indiana Pacers. La época de pelear por el título de la Conferencia Este quedó atrás con la lesión de Paul George en el verano de 2014. La temporada siguiente de la lesión fue un calvario para unos Pacers incapaces de entrar en la ronda del KO. La baja de la estrella pesó y se notó. Frank Vogel tenía que volver a inyectar la ilusión en plantilla, dirección y ciudad. La vuelta de Paul George ayudó. A pesar de su irregularidad, Indiana Pacers se coló en los Playoff’s la pasada temporada. Su posición (séptimos) hizo que en primera ronda se tuvieran que medir a Toronto Raptors. En una eliminatoria apasionante y con muchas alternativas, los chicos de Vogel cayeron en el séptimo partido. Esta prematura eliminación, sumada a un cúmulo de factores, hizo que Larry Bird prescindiera de los servicios del técnico de Nueva Jersey.

El objetivo era claro: encontrar al hombre que hiciera encajar las piezas de un puzzle complicado. Muchas salidas implican muchas llegadas. Todo ello implica una renovación del proyecto. Y la renovación será completa. Nate McMillan fue el elegido para hacerse cargo del equipo de Indianápolis, que esta temporada opta a todo. Un equipo que debe girar en torno a su mejor jugador, Paul George.

Las salidas de George Hill, Jordan Hill, Solomon Hill, Ty Lawson e Ian Mahinmi hicieron que los Pacers y Larry Bird tuvieran que reforzar la plantilla. Con una base bien marcada (Paul George-Monta Ellis-Myles Turner), la agencia libre y el mercado se portaron muy bien con Indiana. O al revés. Al Jefferson, Jeff Teague y Thaddeus Young son los fichajes estrella de un equipo que ha incorporado gran cantidad de jugadores interesantes. Aaron Brooks, Jeremy Evans y Kevin Seraphin son algunos de ellos. Una renovación total en un equipo en el que llegan jugadores que vienen de equipos en los que han tenido un papel muy importante (véase Al Jefferson o Jeff Teague).

Se espera algo más de jugadores como Joe Young y Myles Turner. El primero no tuvo muchos minutos en su temporada de rookie, y en su segundo año en la liga debe dar un paso adelante a pesar de la competencia. Por su parte, Myles Turner fue de menos a más. El casi siete pies empezó con un protagonismo nulo. Pero su trabajo hizo que Vogel empezara a confiar en él, lo que llevó a realizar una serie de grandes partidos. Muchas esperanzas puestas en el jugador texano. Indiana ha construído un equipo en el cual los nuevos deben dar un paso adelante, esperando un mejor rendimiento del que dieron sus homólogos la pasada temporada. La temporada la comenzarán Jeff Teague y Monta Ellis en el ‘backcourt’, previsiblemente. Serán los jugadores llamados a manejar el juego en ataque y escoltar a un Paul George que ocupará la posición de alero. George está convencido que puede rendir al nivel de las grandes estrellas y debe llevar a los Pacers a cotas altas. Las posiciones interiores parecen algo más inciertas. Según lo ensayado en pretemporada, parece que serán Thaddeus Young y Myles Turner quienes inicien como titulares. Aun así, el papel de Al Jefferson será muy importante.

Maestro y discípulo, George y Turner | Getty

Maestro y discípulo, George y Turner | Getty

Ilusión y ganas de ver a Indiana Pacers. Eso es lo que la ciudad espera. La llegada de un nuevo entrenador y una gran cantidad de nuevos jugadores hacen que la ilusión haya aumentado. Mucha expectación y un gran reto para Nate McMillan.

A sus 26 años y tras seis temporada en la NBA, Paul George es considerado uno de los mejores jugadores de la liga. Ha alcanzado en dos ocasiones la final de Conferencia Este y quiere igualar o superar esa ronda. Superó una lesión de tibia y peroné y dice que está más fuerte que nunca. Candidato al MVP, premio que quiere lograr para reivindicarse, el alero es un jugador muy completo que quiere hacer sonar su nombre.

La llegada de Nate McMillan plantea un nuevo panorama para Paul George, que seguirá llevando las riendas del equipo. Los Teague, Jefferson y Young son otro incentivo más para George. Debe vestirse de superhéroe y hacer vibrar al pabellón.

Detroit Pistons: un paso más

Esta temporada está llamada a ser de transición para los Detroit Pistons. Tras varios años consecutivos cosechando fracasos a nivel deportivo, los de Motown hacen frente a este nuevo año buscando la consolidación de todas sus piezas. Roles bien definidos, estrategia de juego marcada y una identidad recuperada. Estos son los Pistons.

El núcleo potencial de este equipo volverá a ser la pintura. En este sentido, Andre Drummond estuvo a la altura el pasado curso y transmitió la sensación de ser uno de los mejores pívots de la liga, a nivel de estadísticas y sensaciones. Sus números fueron excelentes, y este año está llamado a mejorarlos aún más con la restricción del Hack-A. La franquicia de Motown fue última  el año pasado en acierto en los tiros libres, debido precisamente a un paupérrimo 35% del mismo Drummond.

Junto a él, los de Michigan han conformado una cuadrilla interior que, si sus elementos consiguen encontrar la sintonía, será una de las más temibles a nivel físico –con el permiso de Orlando-. El estado de forma de Tobias Harris y las expectativas puestas en Aaron Baynes, que viene de hacer unos buenos Juegos Olímpicos con Australia, se unen a los centímetros de un imperial Boban Marjanovic. ¿Asusta, verdad?

La asociación Drummond-Jackson será de nuevo el pilar que obrará de hilo conductor en el plano ofensivo. Esta conexión será fundamental para que el balón fluya, y, si Jackson consigue mantener una regularidad en el tiro, las defensas rivales tendrán que ajustar su disposición sobre la pista y tapar más los flancos.

Precisamente esa sea la principal debilidad de los de Michigan: la fiablidad en el tiro exterior. Si bien el curso pasado fueron la novena franquicia en triples intentados, los porcentajes de acierto no estuvieron por encima de la media.

Este objetivo, aparte de Reggie, tendrá el sello de calidad de Kentavious Caldwell-Pope o Stanley Johnson, que, además, conformarán un núcleo joven que asegurará la continuidad de un proyecto joven en el perímetro.

Andre y Reggie, el dúo sacapuntos | Getty

Andre y Reggie, el dúo sacapuntos | Getty

Pero una cosa está clara: el equipo ha recuperado la seña de identidad que había perdido hace años. El arquitecto de este renacimiento ha sido Stan Van Gundy, que consiguió que los Pistons se clasificaran para los playoffs en la 2015/2016 por primera vez en los últimos 7 años –si bien fueron arrollados en primera ronda contra los Cavaliers-, finalizando la temporada con un balance positivo también hace más de un lustro después. El técnico estadounidense ha dado con la tecla para que el equipo vuelva a tener la chispa de la competitividad. Veremos si son capaces de materializar algo más que sensaciones.

No cabe ninguna duda de que Andre Drummond es el capitán general de este equipo. Su carisma bajo los aros guía a los suyos tanto en ataque como en defensa. Sus estadísticas mejoran año a año con tan sólo 23 años, y esta temporada, que tirará menos libres, promete para él.

Los Pistons notarán en gran medida los momentos en los que Drummond no esté tan enchufado como se le espera,

Los de Detroit no deberían ponerse mucha presión encima de los hombros. El año pasado cumplieron el objetivo: meterse en playoffs después de mucho tiempo. En este curso el objetivo debe ser el mismo, aunque ¿por qué no soñar con algo más si las piezas interiores encajan?

Cleveland Cavaliers: Defend The Land

¿Para qué cambiar algo sin funciona sin más problema? Esa es la labor de los vigentes campeones, Cleveland Cavaliers, de cara a la temporada que se avecina. Tras dos temporadas alcanzando las finales, con felicidad tras la remontada del 1-3 el pasado mes de junio, LeBron James y compañía afrontan un nuevo curso en el que el único objetivo es volver a alcanzar el título en una conferencia Este que parece más que cantada un año más. Con la única pérdida de un Mozgov más fuera que dentro tras los pasados playoffs, y la búsqueda de mayor protagonismo de Dellavedova, el apuntalamiento del equipo tenía un objetivo único y claro durante este verano, JR Smith. El culebrón duró hasta la segunda semana de Octubre, pero tras un tira y afloja constante entre jugador y franquicia, finalmente la presión de James en las negociaciones ha cerrado la renovación de una pieza clave para el sistema de Tyrone Lue.

Irving volverá a ser el escudero de lujo de un James que apunta al MVP. El base formado en la universidad de Duke volvió a ser pieza clave en el milagroso comeback ante los Warriors, y no ha hecho más que consolidarse como uno de los mejores bases de toda la liga. Su abanico de recursos técnicos le convierten en uno de los mejores anotadores de la competición, y su compenetración con James apuntan a un dúo capaz de hacer historia si los Warriors no lo impiden. Junto a él, esta temporada no veremos a una pieza que temporadas pasadas se antojó clave por su defensa, Matthew Dellavedova. La apuesta de los Bucks por él ha sido muy alta y ahora el papel de reemplazar a Irving será para el novato Kay Felder, que a pesar de su estatura, su instinto anotador y visión de juego le situaron como uno de los mejores bases del campeonato universitario la pasada temporada.

A ellos se unirá un Mo Williams que a a pesar de que todo apuntaba a su retirada, oficialmente arranca la temporada en el roster de los vigentes campeones. Una operación en su rodilla le mantiene en el dique seco, y su tensa relación con la front office no garantiza su continuidad hasta que arranque oficialmente la acción.

Junto a ellos, la defensa y el swag vuelven a apoderarse de una rotación exterior que tendrá en la llegada de Dunleavy otro tirador más en nómina. La dudosa situación física constante de Shumpert ha obligado a Lue a buscar un sustituto, a la vez que la irregularidad de Smith siempre deja duda sobre la necesidad o no de contar con alternativas en el roster. Jefferson regresa tras su falsa retirada, dando esperanzas a la afición Cavalier de volver a ver a ese jugador determinante en los pasados playoffs cuando parecía ya fuera de la práctica profesional. Un juego exterior centrado una vez más en abrirse y tirar para aprovechar la generación de juego constante de sus dos grandes figuras, que encuentran compañía una vez más en Kevin Love.

Love ha cuajado una gran segunda temporada en Ohio tras generar dudas después de la primera, pero con su relación personal ya asentada con James y su mayor implicación en tareas defensivas, no hay duda alguna de que el interior formado en UCLA es uno de los grandes espadas de la liga. James Jones, incondicional de James, y Frye seguirán abriendo la cancha para un estilo de juego ya más que conocido, mientras que será Andersen el encargado de sustituir a Mozgov y dar altura a una zona que sin embargo tiene a Tristan Thompson como la figura principal. Su paso adelante el año pasado tras un flojo inicio después de su contratazo le ha vuelto vital para un equipo necesitado de rebote y defensa. Su altura no ha sido impedimento, y su condición le convierten en pieza fundamental para contrarrestar esa fuerza llamada small ball que los Warriors apuntan a explotar todavía más esta temporada con la llegada de Durant a su plantilla.

No fear |Getty

No fear |Getty

Un roster continuista, obligado por tanto a adaptar nuevas piezas tras la salida voluntaria de dos jugadores importantes en la rotación, pero que vuelve a tener en su particular Big Three la fórmula del éxito. LeBron sigue buscando aumentar su leyenda, y la batalla empieza a ser cada día más complicada. Ya solo por eso merece seguirle todo el año.

LeBron James: Da igual lo que pase en la temporada regular. Cuando LeBron James decide competir, no existe deportista igual en el todo el mundo. Su capacidad para dominar el juego en cada una de las facetas le convierte en un espécimen único, de los que salen a cuentagotas y de los que no se puede hacer otra cosa que disfrutar. Tras años sin saborear el ansiado MVP, todo apunta a que el Rey volverá por la puerta grande, dosificándose eso sí para volver a llegar a ritmo de crucero al momento que más le gusta. El que pasó de llevarle a la tristeza a convertirle en el indiscutible.

Con una regular season que pinta a paseo triunfal, el objetivo para los de Ohio no es otro que seguir asentando un esquema que les lleve directos a las finales de la NBA. La subida de nivel de los Warriors es importante, pero con la presencia de dos animales competitivos como James e Irving, Cleveland buscará lograr su segundo título en tres temporadas mientras Lue sigue haciendo crecer su papel como uno de los grandes descubrimientos de la década.

Opinión.

Una división que aspira a tener a sus cinco equipos entre los ocho mejores, pero con los objetivos bien diferenciados. Bucks y Pistons quieren seguir creciendo con sus proyectos a largo plazo, sin prisa pero sin pausa. Bulls y Pacers, dar pelea en un Este dominado desde hace más de un lustro por LeBron James. Y por supuesto, los Cavaliers, para quien solamente vale ganar el anillo. Nos lo pasaremos bien.

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