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Portland y Lillard se rebelan a su destino

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Estamos ante una temporada muy especial, en la que Curry y los Warriors van batiendo record tras record, los Spurs están mejor que nunca y parece que la conferencia este ha recuperado el nivel competitivo que nunca debió perder. Sin embargo, merece la pena pararse a analizar el que seguramente sea el fenómeno más inesperado de todos: la temporada que están haciendo los Portland Trail-Blazers.

Hace unas semanas Rick Carlisle, el técnico de Dallas Mavericks, pedía el premio al entrenador del año para el técnico blazer Terry Stots. No es para menos, lo que está consiguiendo con tan poco en la plantilla merece todos los reconocimientos. Portland acabó la temporada pasada eliminados por los Grizzlies en la primera ronda de playoffs, y con la sensación de que un ciclo había llegado a su final. Y así fue, LaMarcus Aldridge eligió marcharse del que había sido su único equipo en sus 8 temporadas en la liga y firmó por los San Antonio Spurs. Más tarde le siguieron otros 3 miembros de la primera unidad de los Blazers, una de las mejores de la liga la pasada temporada. Robin Lopez se fue a los Knicks, Wesley Matthews a Dallas y Nicolas Batum fue traspasado a los Charlotte Hornets.

Los Blazers se vieron obligados a reconstruir el equipo alrededor de la única estrella que les quedaba, Damian Lillard. Para una temporada que todo el mundo pensaba que iba a ser de transición, el equipo no contaba a priori con ningúna gran figura a excepción de Lillard. El prometedor CJ McCollum, que ya había mostrado de lo que era capaz en los pasados playoffs, sería su acompañante en el backcourt. El especialista defensivo Al-Farouq Aminu, el inexperto Noah Vonleh y el cuestionado Mason Plumlee serían los otros 3 titulares.

Y para sorpresa de todos, el equipo funciona. Tras una serie de altibajos, Portland es a día de hoy sexto de la conferencia oeste, empatado con Dallas, con un balance de 33 victorias y 31 derrotas. Van por delante de equipos como Houston, Utah, Sacramento o Nueva Orleans, que en teoría deberían tener un record muy superior al de los Blazers.

INDIANAPOLIS, IN - FEBRUARY 28: Damian Lillard #0 of the Portland Trail Blazers dribbles the ball during the game against the Indiana Pacers at Bankers Life Fieldhouse on February 28, 2016 in Indianapolis, Indiana. NOTE TO USER: User expressly acknowledges and agrees that, by downloading and or using this photograph, User is consenting to the terms and conditions of the Getty Images License Agreement. (Photo by Andy Lyons/Getty Images)

¿Cuál es el secreto del éxito de los Blazers? Todo empieza con Lillard y McCollum. Se han convertido en una de las mejores parejas exteriores de la liga, y cuando ambos están acertados, Portland es un equipo muy difícil de batir. Llama la atención lo rápido que se ha adaptado el equipo a dar tanto peso a la anotación exterior, después de muchas temporadas en las que el equipo básicamente jugaba para Aldridge. La irrupción de McCollum ha sido determinante. Promedia casi 21 puntos por partido, una mejora de más de 14 con respecto al año pasado. Muchos le consideran el gran favorito para hacerse con el premio a la mayor progresión. También hay que destacar la aportación de varios de sus jóvenes jugadores de banquillo. Tanto Meyers Leonard como Ed Davis han dado un paso adelante para mantener el nivel cuando los titulares descansan. Otra gran sorpresa es la irrupción de Allen Crabbe, que ha pasado de ser un habitual de los DNP (Did Not Play) junto a Victor Claver en los 2 años anteriores, a tener un rol bastante importante en el equipo.

Pero no nos engañemos, nada de esto sería posible sin el número 0, sin Damian Lillard. Cuando en verano vio salir a tantos buenos jugadores del equipo, tomó como un desafío personal liderar a los Blazers. Esta temporada promedia más de 26 puntos por partido y casi 7 asistencias, con actuaciones tan destacadas como los 51 puntos que anotó en la victoria de su equipo contra los Warriors justo después del All Star. Recordemos que esta es sólo su cuarta temporada en la liga.

Precisamente el quedarse fuera del All Star game es lo que ha motivado a Lillard para elevar su nivel. Hay muchos bases de calidad en la conferencia oeste, véase Curry, Westbrook, Paul y el propio Lillard como máximos exponentes. Sólo los 3 primeros disputaron el partido, y al base de los Blazers no le sentó nada bien. No es la primera vez que queda fuera de un evento importante. El año pasado también se quedó fuera del All-Star, y en 2014 fue el último descarte de Mike Krzyzewski antes de formar la selección de Estados Unidos que ganó el mundial de España. Todos estos desplantes son una motivación para el base.

Como curiosidad, Lillard es considerado el mejor rapero de la NBA, y hace bien poco lanzó una canción donde se desahoga cantando contra aquellos que lo infravaloran. En la letra deja perlas como “Last time they count me out, what I do game 6?”, refiriéndose al canastón que metió sobre la bocina en el sexto partido de la serie que enfrentó a su equipo contra Houston, y que sirvió para sellar el pase a la siguiente ronda de Portland.

Portland va a estar en la pelea por los playoffs hasta el final, y veremos que son capaces de hacer Lillard y sus compañeros si tienen que enfrentarse a uno de los pesos pesados del oeste en una serie a 7 partidos. “Rip City” ha vuelto (quizá nunca se fue), y prometen seguir dando guerra en los próximos años.

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