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¿Por qué Mitrovic debería seguir en el Newcastle?

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-¿En qué equipo sueñas jugar?
+Newcastle United.

Le miró extrañado quien preguntaba, Lazar Markovic. La respuesta era dada por Aleksandar Mitrovic. Ejercía el primero de improvisado entrevistador en una pequeña pieza de vídeo para la web del Partizán serbio, donde los dos, jóvenes, imberbes, con 18 años recién cumplidos, estaban dando sus primeros pasos en el primer equipo y sentían el aura de promesas que les acompañaba.

Aleksandar Mitrovic pudo haber elegido al Real Madrid o Barcelona, dominadores de todo en la última década. O al Manchester United, el equipo más grande de todos los tiempos en cuanto a la suma de afición, títulos y economía. Quizás se podía haber decantado por el dinero de Chelsea y Manchester City o por el romanticismo de gigantes como el Bayern de Múnich, la Juventus o el histórico Liverpool. Pero no, prefirió elegir al equipo que entonces marchaba en 17ª posición en Premier League. Apenas dejó a Markovic terminar la pregunta, le cortó para decir serio y con una rotundidad fulminante solo dos palabras: Newcastle United. En el segundo 55 de este vídeo, aproximadamente.

El amor de Mitrovic por los magpies se remonta a los años noventa, cuando siendo solo un crío, soñaba con ser Alan Shearer. “Nunca lo he escondido. Lo sabe mi familia, lo saben mis compañeros, lo he dicho en muchas entrevistas. De todos los clubes del mundo, siempre he querido jugar en el Newcastle. Me encantaba Alan Shearer, decía aquel a quien miraban como el raro en su país por ser más fanático de un equipo extranjero que de uno nacional.

Newcastle es tierra de delanteros. Desde Jackie Milburn hasta Michael Owen, pasando por Les Ferdinand e incluso por un Andy Carroll al que obligaron a marcharse. Pero no habrá ninguno como el mencionado Shearer. Cuando Mitrovic llegó al primer equipo del Partizán, el dorsal número 9, su favorito por ser el del ex ariete magpie, estaba ocupado. Pensó entonces en el 45, porque sumando sus cifras por separado, el resultado era el 9. Un número que ya no se ha quitado salvo para jugar con la selección de Serbia.

Mitrovic es muy bueno. Es un delantero diferente. Posee la fuerza aérea tan necesaria en la Premier, a veces usada como recurso, a veces como sistema, y la combina con un juego exquisito de pies, nada habitual en arietes de área toscos y bregadores como él. Rumores vienen, rumores van. Tras dos años en el Newcastle y su incapacidad para hacerse con la titularidad y su gran caché en el mercado, una buena oferta podría dar con el serbio fuera de St. James Park. Pero no, Mitrovic no debería salir del Toon.

La carta de presentación del Ibrahimovic Serbio, como se le conocía en Bélgica por sus extravagancias, el gusto por el lujo, los relojes y los tatuajes (aunque esto último no es muy del sueco) era soberbia. 44 goles en dos temporadas con la camiseta del Anderlecht y el título de Campeón de Europa Sub19 con Serbia en 2013, donde se llevó además el Trofeo a Mejor Jugador. En Inglaterra, sin ser titular, el balcánico ha logrado 15 goles y 10 asistencias en 65 partidos (3500 minutos). O lo que es lo mismo, Mitrovic produce un gol cada 140 minutos, un partido y medio.

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Han sido los dos años en los que el jugador se ha curtido a un fútbol tan exigente como el inglés, ha madurado, ha ganado algo de fuerza física (ya apuntaba maneras) y ha aprendido a usarla, además de progresar su inteligencia sobre el campo. Sería una pena que otro aprovechara al delantero, ahora que ha pasado el tiempo de adaptación. Con él sobre el césped, el Newcastle gana presencia, consigue avanzar metros y encajonar algo más a su rival. Pierde la frescura del contragolpe de Dwight Gayle y su, de momento, mejor olfato goleador. Pero Mitrovic hace cosas y tiene una proyección mayor que la que pudo tener en su día el inglés.

Son radicalmente distintos, pero compatibles. Y aunque Benítez no ha sido capaz de juntarles durante todo el año, podría ser una alternativa mucho más que positiva. La presencia del serbio sobre el campo, además, ayuda a la segunda línea a ver con más facilidad puerta. Y la que tiene el Newcastle, con Ayoze, Ritchie, Atsu o Shelvey es precisamente una segunda línea muy prolífica en clave de gol.

“Tengo 21 años. Shearer llegó aquí con 26 y estuvo 10 temporadas para hacer 204 goles. Yo soy más joven, tengo tiempo para llegar a ellos”, se ilusionaba el serbio en su puesta de largo. Aún está a tiempo. Solo tiene 23 y la cuenta goleadora ya va hacia atrás. Al ser preguntado por su futuro esta semana, el balcánico no ocultó que su preferencia sigue siendo estar en el Newcastle. Que tiene ofertas, pero que de momento prefiere no valorarlas, hasta que alguien le diga que no es necesario. Un jugador que trabaja, que no se queja, juegue o no juegue, y que siente un amor por el club mucho mayor que cualquiera de la plantilla. Por eso, y por todo lo que está por hacer, Mitrovic no puede salir de Newcastle. Bueno, sí, pero solo cuando le llame la selección serbia. “Todos los que marcan aquí se acaban convirtiendo en leyendas”, afirmó en su puesta de largo. Déjenle convertirse en una.

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