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Polos muy opuestos en la ciudad de Manchester

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Esteban GÓMEZ – Las rivalidades existen desde que el orgullo humano hizo acto de presencia. El amor propio, en ocasiones, se ve herido cuando, por méritos ajenos o por deméritos propios, presenta situaciones adversas a las expectativas personales. Entonces, si esa derrota es producida por algo o alguien cercano, entonces, se tiende a acentuar más esa sensación de decepción.

Sí. Las comunidades de vecinos no son perfectas. La envidia entre casas es común. "Mira el de arriba, qué toldos se ha puesto", "Cariño, mira, los de la puerta 9 se han puesto aire acondicionado, ¿no tienes calor?". Y mil ejemplos más. Cuando un entorno que debería ser calmado, sin grandes provocaciones sensoriales, presenta situaciones latentes es cuando las personas, e incluso empresas, proyectos y demás, deben tomar decisiones, creando incluso muchas veces ciertas situaciones de rivalidad.

El fútbol inglés presenta muchos derbis locales. Encuentros en los que dos equipos de una misma ciudad o territorio se enfrentan entre sí. Entonces, algo más que un partido de fútbol, algo más que un simple evento deportivo. Toca demostrar que ese terreno pertenece a unos, y no a los otros. El pasado fin de semana se disputaba el gran derbi del Norte de Londres, en el Emirates Stadium, entre Arsenal y Tottenham. Londres es, sin duda, la gran capital de los derbis, debido a un gran número de instituciones. Sin embargo, otras capitales, otras grandes ciudades como Liverpool o Manchester, entre otras, también presentan rivalidades locales, casi domésticas.

En la segunda ciudad más poblada del Reino Unido, esa en la que aparecen algunas de las mejores universidades del país, como es Manchester, existe el derbi entre Manchester United y Manchester City. Historia frente a poderío actual. Palmarés grueso frente a arcas repletas desde hace unos años. Un derbi venido a más desde los últimos años, cuando multimillonarios árabes se hacían con el poder del club, haciendo llegar a algunos de los mejores futbolistas del mundo, convirtiéndoles en uno de los mejores clubes del país y, evidentemente, igualando un derbi apasionante.

Manchester. Una ciudad capaz de reunir dos obras arquitectónicas, como son Old Trafford y el City of Manchester, conocido hoy en día como el Etihad Stadium. Dos estilos, dos diseños, algo más de 6 kilómetros de distancia entre ambos, pero respirando fútbol por los cuatro costados.

Sin embargo, en la presente temporada, son los Citizens los que sonríen, son los que están en la zona alta, mientras que los Red Devils se están viendo relegados a un segundo plano que a muchos vecinos desconcierta. Dos estadios en la ciudad que están reflejando dos dinámicas muy diferentes, casi antagónicas.

El Manchester United sigue inmerso en una irregularidad que ya tiene consecuencias graves, como la eliminación este fin de semana de la FA Cup, jugando en Old Trafford, frente al Swansea, tras perder por 1-2. La paciencia comienza a agotarse. El tarro de la espera comienza a vaciarse. Su temporada no está siendo perfecta, y sus números como locales (en todas las competiciones) son preocupantes.

Los pupilos de David Moyes han disputado esta temporada un total de 16 partidos como locales, en los que no han logrado ganar ante su público en 7 de ellos. Lo preocupante es que sus dos últimos partidos (Tottenham, Swansea) se han traducido en derrotas, y la figura del técnico escocés comienza a ser cuestionada. En esos 16 partidos han marcado 24 goles (1,5 de media), mientras que han encajado 14 (1,14 de media). Es decir, cifras muy similares, que les está marcando en un camino lleno de piedras, barro y todo tipo de barreras.

En el otro bando, cantos celestiales, las mejores vajillas y un ritmo deportivo que coloca al Manchester City como uno de los mejores conjuntos en casa del fútbol europeo. El conjunto dirigido por Manuel Pellegrini ha disputado como local en la presente temporada un total de 14 partidos en todas las competiciones, con un global de lo más positivo, con tan sólo una derrota (frente al Bayern de Múnich en Champions League). Sus cifras goleadoras comienzan a preocupar seriamente a todos sus rivales, ya que ofrecen una versión demoledora, casi insultante, que evidentemente ha ayudado mucho al buen estado de forma que viven. Pleno de triunfos (10 de 10) en el campeonato inglés, convierte al Etihad Stadium en una auténtica fortaleza.

Manchester. Dos estadios. Antagonía. Unos cantan y bailan en casa; otros lloran y añoran cuando son anfitriones. Unos celebran las mejores fiestas, con la máxima seguridad; otros temen cada vez más recibir invitados, vigilando de cerca sus pertenencias para evitar perderlas. Una ciudad, dos equipos, dos grandes infraestructuras deportivas que reflejan resultados muy diferentes para sus respectivos equipos.

[Sigue la actualidad del fútbol inglés en @SpheraPremier]

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