Fútbol alemán

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Philipp Lahm, el pequeño entre gigantes

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Tras un partido flojo, pero que bastó para pasar de ronda, cierta calma volvió a reinar en el Allianz Arena. Durante el encuentro, Sport Bild soltó la bomba: Philipp Lahm va a acabar su carrera en verano. En principio, no fue algo que cogiera por sorpresa porque era un rumor que llevaba tiempo circulando, aunque el hecho de que el rotativo alemán lo anunciara de un modo tan directo y con un cierto tono de seguridad absoluta sí que daba que pensar. Uli Hoeness afirmaba no saber nada en el post-partido y, cuando ya todo parecía que iba a quedar en stand by, el propio futbolista lo confirmó cercana la medianoche.

En realidad, los dirigentes sí que sabían que había tomado esa decisión, pero esperaban anunciarlo en un comunicado conjunto, como confirmaron posteriormente. El capitán pondrá punto y final a su carrera en el club de sus amores, considerado aún como uno de los mejores laterales derechos del mundo y como leyenda viva del Bayern.

Stuttgart lo lanzó

El todavía desconocido Philipp Lahm era pieza clave del segundo equipo del Bayern en la temporada 2002/2003, pero no encontraba hueco en el primer equipo: Willy Sagnol y Bixente Lizarazu eran indiscutibles y era difícil que se hiciera un hueco en detrimento de alguno de los dos. Tanto el club, por mediación de Hermann Gerland, como él vieron con buenos ojos una cesión al Stuttgart de Felix Magath, subcampeón de liga por detrás de los bávaros y que jugaría la Champions League la siguiente temporada.

Solo le bastaron seis jornadas para ser titular en liga por primera vez y ese rol no lo volvió a abandonar el resto del campeonato. Felix Magath y, posteriormente, Matthias Sammer confiaron en el entonces lateral izquierdo a ciegas y no defraudó. Terminó jugando 71 partidos, anotando tres goles y asistiendo en seis durante la cesión de dos temporadas. Cuando terminó el préstamo, Magath, ya en el Bayern, sabía qué jugador tenía entre manos y Lizarazu ya no iba a ser la primera opción en el lateral izquierdo en la temporada 2005/2006.

Del lateral izquierdo al derecho

Una inoportuna rotura en el ligamento cruzado anterior de su rodilla lo mantuvo fuera de los terrenos de juego desde mayo, se perdió las últimas jornadas con el Stuttgart, y no pudo volver a jugar con el Bayern hasta noviembre. En la segunda vuelta se cumplieron los pronósticos y se estableció como titular en el lateral izquierdo.

Desde su vuelta en verano de 2005 hasta la llegada de Van Gaal en verano de 2009, Philipp Lahm siempre ocupó la banda izquierda, salvo ocasiones especiales. Magath, Ottmar Hitzfeld, Klinsmann y Heynckes no lo cambiaron de posición si no tuvieron más remedio que hacerlo.

A la postre, esa decisión de Van Gaal nos regalaría a uno de los mejores laterales derechos de todo lo que llevamos de siglo. Al igual que pasaría con Schweinsteiger, el cambio de posición le favoreció enormemente y su rendimiento creció, ya no con el paso de los partidos, sino con los años. En su primera temporada con el entrenador neerlandés (09/10) dio ocho doce asistencias, números que solo superó en la 12/13 con Heynckes, en la que asistió en un total de diecinueve ocasiones. Nadie lo volvió a cambiar de banda, aunque Pep Guardiola sí que vio en él potencial en una posición totalmente diferente.

El capitán perfecto

En enero de 2011, las cosas no marchaban bien. Tras rozar el triplete en su anterior temporada, el Bayern estaba viviendo una temporada caótica: Se fue al parón como quinto clasificado a catorce puntos del sorprendente Borussia Dortmund de Jürgen Klopp, Olic y Robben sufrieron lesiones graves y el cansancio post-Mundial era evidente en los jugadores alemanes. En definitiva, el Bayern entró en una dinámica negativa de la que nunca saldría. Para mas inri, el entonces capitán, Mark Van Bommel, salió del club por sus continuas discusiones con Van Gaal. La tan preciada como importante banda de “spielfürher” quedaba libre. Philipp Lahm sería el nuevo capitán.

Con el paso de los años ha demostrado ser el hombre perfecto para desarrollar esa función. Pese a no ser de los más expresivos sobre el campo, su liderazgo nunca se ha puesto en duda. Siempre dio la cara, fueran bien o no las cosas,  y ayudó a los entrenadores y compañeros en lo que pudo. Lo que le consagró como tal fue mantener la calma y levantar a todos los jugadores tras perder la final de la Champions en el Allianz Arena. Es ahí cuando aparecen los líderes, y él estuvo a la altura.

Centrocampista con Pep Guardiola

En el autobús de regreso a Múnich (desde Reden), Pep ya tiene la cabeza en otro lado: concretamente, en Lahm. El viaje es una charla monográfica de Pep Guardiola a Domènec Torrent, segundo entrenador, sentado a su lado: << ¿Has visto el potencial de Lahm? ¿Has visto cómo adivina los pasillos? ¿Has visto cómo se gira y protege el balón? Este puede jugar de lateral o en el centro del campo… >>, le comenta, aunciando el que será uno de los grandes movimientos de la temporada…” Martí Perarnau en Herr Pep

En un amistoso ante el TSV Regen que el Bayern gana por 1:9, Guardiola alinea un 3-4-3 y Philipp Lahm se estrenó como interior acompañando al mediocentro, que fue Pierre Emile Hojbjerg. Aquel día, el entrenador catalán descubrió que este extraordinario lateral también podría jugar en el centro del campo de manera brillante. El doctorado no llegaría hasta un par de meses más tarde, cuando el Bayern jugó la Supercopa de Europa ante el Chelsea:

A la media hora exacta de partido sucede algo que marcará la temporada del Bayern. Kroos sigue sufriendo cada vez que el Chelsea lanza balones a su espalda porque su mejor virtud no es girarse rápido y defender. Entonces, Domènec Torrent, el segundo entrenador de Pep, le dice << Y su pusiéramos a Lahm de pivote? >> Guardiola tarda lo que se tarda en beber un sorbo de agua. Se levanta como un resorte y, casi pisando el terreno de juego, grita a Kroos: << ¡¡¡Toni!!! Tú, de 8. ¡Tú de 8 y Philipp, de 6!>.[…] Meses mas tarde, a finales de noviembre, Guardiola recordaría aquel movimiento: << Las palabras de Dome fueron claves. Si esta temporada ganamos algo será gracias a lo de Lahm. Porque colocarle de mediocentro fue lo que ordenó todas las piezas >>. Martí Perarnau en Herr Pep

Martí Perarnau lo ha ido repitiendo una y otra vez en sus textos y ponencias sobre sus libros: Philipp Lahm jugaba en el centro del campo porque él era el que ordenaba a todos sus jugadores. Está claro que se perdía a un extraordinario lateral, pero tampoco se puede decir que al Bayern le fuera mal con él en el centro.

En 2014, Alemania gana su cuarto mundial y Philipp Lahm es el encargado de levantar el trofeo. Pese a empezar como centrocampista, con el paso del torneo termina jugando de lateral, aunque su influencia en el juego fue muy notoria. El juego solía empezar por su zona y solía juntarse con Kroos y Schweinsteiger en el centro del campo para mover el balón. Ya no solo era un lateral que corría la banda. Su influencia llegaba más allá.

“El capitán (Lahm) fue el principal punto de apoyo que permitió a Pep mover el juego del Bayern. Le ayudó a implantar sus ideas, a modularlas según apreciara el estado anímico de la plantilla, a replantearse situaciones delicadas y también fue quien despejó dudas en los momentos difíciles. Procedió con con rectitud, con templanza y con solidaridad. Fue inteligente y fiel”. Martí Perarnau en Pep Guardiola: La metamorfosis

Lahm y Guardiola terminaron siendo buenos amigos. El entrenador catalán agradeció enormemente toda la ayuda que el capitán le brindó a lo largo de las tres temporadas.  No dudó en afirmar que ha sido el jugador “más inteligente” que ha conocido nunca.

Tras alcanzar hace dos fines de semana la mágica cifra de 500 partidos con el Bayern, decide, inesperadamente, que lo mejor es retirarse. Al igual que hiciera con la selección alemana un par de días después de ganar el Mundial, el alemán piensa a largo plazo: “Ya lo he pensado desde hace más de un año, que hay que probarse y preguntarse día tras día, semana tras semana. Estoy seguro de que podré rendir de forma TOP hasta el final de la temporada. Eso lo consigo hasta el final de esta temporada, pero no más adelante”. Queda por ver si en el futuro Lahm termina con algún cargo en el Bayern (todo hace indicar que sí). Pase lo que pase, se gane la Champions o no, en mayo, un hombrecillo de solo 1’70 verá a todo un club arrodillarse ante él. Entre gigantes, el pequeño Lahm ha conseguido ser leyenda.

 

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